Afrodisíacos. ¿Verdad o placebo?

A diario, los medios nos saturan de información sobre los afrodisíacos, esto es, plantas o sustancias que pueden estimular el deseo sexual, incluso hacer más placentera la intimidad. Sin embargo, rara vez se brindan datos sobre el soporte científico que hay detrás de esto. ¿Pueden realmente estos productos incrementar la libido o todo no es más que pura manipulación mediática? ¿cómo actúan los afrodisíacos y qué papel juegan en nuestra vida amorosa? ¿son un placebo para el cerebro o actúan de alguna manera sobre nuestra capacidad de sentir?.

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Cómo actúan los afrodisíacos

  

Los estudios realizados revelan que los afrodisíacos actúan de dos formas:

  • Mente: aumentan el deseo sexual al actuar sobre la mente. Un ejemplo serían las bebidas o las drogas que reducen las inhibiciones y, por tanto, hacen que la persona dé rienda libre a sus deseos.
  • Cuerpo: su acción es sobre el organismo. Hablamos de afrodisíacos que aumentan la producción de sustancias químicas asociadas con el proceso bioquímico del sexo.

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Qué dicen los científicos

Las investigaciones científicas han concluido que, en efecto, existen tanto plantas como sustancias químicas que afectan el deseo sexual. Entre ellas podemos mencionar: el anís, el aguacate, el chocolate, la zanahoria, los higos, el ajo, la miel, el jengibre, la nuez moscada, los ostiones, el ginseng, etc. Lo que continúa aún sujeto a estudio es si se necesita una cantidad muy grande o no de estos productos como para haga la diferencia.

La sexualidad es un sistema muy complejo en el ser humano, donde confluyen muchos planos (social, psicológico, biológico). Hasta el momento, no se puede afirmar absolutamente que un incremento en el deseo sexual sea provocado por haber ingerido un afrodisíaco.

Mucho de ello tiene que ver con el efecto placebo, o sea, tenemos una respuesta favorable del organismo porque queremos que así sea. Y si hemos ingerido una cantidad de afrodisíacos, pueden haber ejercido una influencia o no, pero sin dudas también ha funcionado un poco de autosugestión.

Concluyendo, los afrodisíacos funcionan mayormente sobre nuestras mentes. Y si no queremos que algo suceda o no nos sentimos muy bien con ello, ninguna cantidad de sustancias químicas en el mundo estimulará el deseo sexual.

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