Autocaravana del sexo.

 

Hacía unos meses que un amigo había decidido comprarse una auto-caravana. Llevaba varios meses buscando una que le gustase, y finalmente compró por internet una que estaba en Alemania. Parece que allí eran mucho más baratas que aquí. Además según me contó, tenía algún pequeño problema en el baño que iba a arreglar él, y por eso la consiguió aún más barata. El caso es que como yo estaba sin trabajo por aquel entonces, mi amigo me planteó la opción de que fuera yo a por ella.

Además a él no le quedaban días libres. No me lo pensé mucho y acepté. Me pagó el viaje a Berlín, los taxis y un pequeño sueldo, y el además costeaba la gasolina y las paradas, de manera que yo no tenía que pagar nada. La idea era coger la auto-caravana en un pueblo cerca de Berlín y conducir hasta Sevilla, para lo que tenía varias paradas establecidas. Serían casi 2800km pero me daría la opción de conocer ciudades que no conocía como Berlín, Colonia, Paris y Burdeos.

Una vez en Berlín, fui a por la auto-caravana. No hubo ningún problema con el anterior dueño, incluso él y un amigo suyo me acompañaron a tramitar el tema de la matricula roja y el seguro para poder traerla a España. Por la tarde me hicieron de guías por la ciudad y me dejaron que pernoctara con la auto-caravana en su parcela para salir por la mañana a primera hora.

El viaje se hizo muy ameno. Aproveche las paradas para visitar las ciudades y así descansar de tanta carretera. Salí de Berlín un martes, y el sábado ya estaba entrando en España. Mi primera parada en España y última de la ruta fue en Valladolid. Como había venido haciendo hasta ahora, entré en un camping a pernoctar. Me instalé en una zona en la parte de atrás del camping que me pareció tranquila. Al entrar había visto la zona de bungalows y la zona junto a la piscina que estaba llena de tiendas, caravanas y autocaravanas. Tras cenar fui al baño del camping.

Justo antes de entrar oí un:

-“perdona” e instintivamente me giré.

Era una chica que venía casi corriendo hacia mí. Era joven, algo más que yo o eso aparentaba. Rubia, de pelo largo, bastante atractiva. Llevaba un top blanco y un pantalón vaquero corto, muy corto. Se notaba un cuerpo atlético aunque no me fijé en profundidad, procuré no ser descarado mirándola. Esperaba que me dijera algo, pero mantuvo una espera mientras recuperaba el aliento y miraba como nerviosa hacia los lados como comprobando si había alguien. La espera indicaba que estaba cortada.

- Hola… mira… quizás te suene extraño pero… bueno… esto… antes de nada, ¿tienes novia?

La verdad es que la pregunta me extrañó, pero no me costó contestar que no, sin saber dónde quería llegar.

- Voy a ser directa. Estoy con unas amigas aquí en un bungalow. Estamos de despedida de soltera y hemos apostado a ver quién… se hace un selfie con la polla más grande.

Ahora sí que no pude evitar sorprenderme.

- Y… me estas pidiendo…?

Dije esto para evitar dar nada por supuesto.

¿Lo harías? Es solo una foto, además no saldría tu cara, solo tu…

Mientras decía esto miró a mi paquete con cara picara y me devolvió la mirada esperando respuesta.

- ¿Y yo que gano?

- Bueno… no había pensado en nada, simplemente te lo pido como un favor. Además te has excitado, seguro que te mueres por enseñármela!

Ciertamente la conversación me había hecho empalmarme y ella lo había notado al mirarme. Seguía sonriendo con cara de pilla.

Me quedé pensativo, pero no tardé en reaccionar e intentar sacar algo de provecho, por pedir no perdía nada.

- Vale, pero a cambio yo también te voy a pedir algo. Quiero que me la chupes. Y además quiero yo también esa foto.

- Ala! Joder… ni de coña! La foto no! Se me vera la cara… ¿y si luego la publicas?

- ¿Y entonces lo de chuparmela si?

- Joder… la verdad es que voy con el tiempo muy justo. Mira, solo me la enseñas, hago la foto y nos echamos unas risas, ¿vale?

- Ya, y me dejas con el calentón… a ver qué te parece; hacemos eso, pero respecto a mi foto, hacemos una en la que no se te vea la cara, solo las manos y la boca, así no habrá forma de reconocerte y así luego puedo hacerme yo esa paja recordándolo…

- Joder…

Se quedó pensativa

- Si no quieres puedes buscarte otro, pero no parece que haya mucho chico solo soltero por aquí...

Le dije echándome un órdago y mirando alrededor…

- Espera, espera. Vale, pero antes de nada me la enseñas, no vaya a ser que la tengas muy pequeña y tenga que buscarme a otro!

Dijo entre sonrisas.

Ya había atardecido y hacía un rato que habían encendido las luces del camping. Miré a nuestro alrededor y tras comprobar que no había mucho movimiento le indiqué que se acercara conmigo a la lavandería. Estaba justo al lado de la entrada de los baños y no parecía que hubiera nadie. Al entrar me coloqué donde no pudieran vernos desde fuera.

Ella estaba delante mío. Me desabroché los pantalones y los bajé ligeramente. Para entonces tenía la polla durísima. No me quité los calzoncillos, pero bajo ellos se notaba mi polla completamente empalmada colocada hacia un lado.

- Joder…

Dijo susurrando sin quitar la vista de encima. Mientras seguía mirando le cogí la mano y la lleve a mi paquete. No opuso mucha resistencia. Dejó la mano sobre ella y enseguida apretó para sentirla mejor. No paraba de mirarla.

- ¿Qué te parece? ¿Con esto te vale?

En ese momento oímos alguien acercarse. Rápidamente quito la mano. Yo me subí el pantalón. Salimos y efectivamente vimos a una pareja acercarse. Venían con un cubo lleno de platos para fregar. Una vez que se metieron en el fregadero la chica me miró y dijo sonriendo:

- ¿Dónde vamos?

- ¿Eso es que hay trato?

Asintió con la cabeza sonriendo.

- Tengo una auto-caravana.

- Pues vamos allí.

De camino le pregunte:

- No me has dicho ni tu nombre!

- Paula.

- ¿Eres tú la que se casa?

- No, es mi amiga Silvia.

- ¿Y qué os habéis apostado?

Llegamos justo cuando acabé de hacer la pregunta.

- Es esta.

Dije antes de que pudiera contestar. Abrí y la invité a entrar. Ya dentro comprobé que todos los estores de las ventanas estaban cerrados.

- ¿Qué os habéis apostado?

Repetí. Mientras ella observaba curiosa todos los rincones de la auto-caravana me contestó:

- La que gane se follará al stripper. Hemos contratado a un stripper que viene a las 10. ¿Sabes que nunca había estado en una auto-caravana? Está genial!

Dijo como si lo de follarse al stripper fuera lo más natural del mundo, y continuó antes de que pudiera decir nada.

- Bueno, ¿hacemos esa foto? Ya tengo ganas de vértela! Además ya te he dicho que tengo prisa!!

- ¿Cómo la quieres?

- Pues… Tengo que hacerme un selfie con tu polla junto a mi cara y con la regla para ver cuánto mide.

Dijo mientras me enseñaba una pequeña regla.

- Sácatela.

- ¿Qué tal si me la sacas tú?

Sin pensárselo y sin perder la sonrisa pícara me desabrochó el botón del pantalón y bajó la cremallera. Antes de bajármelos le pedí que esperara y me quité las zapatillas. Me bajó los pantalones hasta las rodillas y yo me los terminé de quitar. En lugar de bajarme los calzoncillos aprovechó a tocarme un poco más el paquete. Mientras, yo me quité la camiseta.

Frotaba su mano como si estuviera haciéndome una paja. Me miro a la cara como pidiéndome aprobación, se mordió el labio y volvió la mirada a mi paquete para empezar a quitarme los calzoncillos.

Me los bajó solo un poco, lo justo para dejar mi polla al aire. La observó. Dudó un poco, pero la agarró, y sin soltarla, miró hacia atrás como buscando un sitio, y me llevó hacia el sofá tirando de mi polla. Se sentó y me dejó a mí de pie enfrente de ella. Deslizó su mano arriba y abajo un par de veces como si me estuviera haciendo una paja. La soltó y me quitó completamente los calzoncillos.

- ¿Cómo lo ves?

- Creo que puedo ganar jejeje

Cogió su móvil pero antes de que encendiera la cámara le dije:

- Espera! Primero mi foto, que si no, no vas a cumplir tu parte.

Cogí una cámara que tenía en unos de los altillos, justo encima del salón donde estábamos. Tenía la posibilidad de girar la pantalla para ver la foto antes de hacerla. La cogí con una mano.

- ¿Cómo la quieres?

- Agárrame la polla como si me estuvieras pajeando y acerca tu boca al capullo como si me estuvieras dando un beso.

Sujeté la cámara para hacer la foto desde un lateral y asegurar así que no se viera su cara. Ella ya estaba besando mi capullo mientras agarraba fuerte mi polla.

- Cógeme los huevos con la otra mano.

Ella los cogió. Solo ver esa imagen en la pantalla de la cámara era una sensación indescriptible. Moví la cámara para encuadrar mejor. Se veía mi cuerpo y mi polla hasta acabar en sus labios. La miré. Ella miraba también la cámara sin perder la postura y asintió para darme la aprobación.

Hice varias fotos, por si acaso.

- Cógeme el culo con las dos manos y sigue con los labios así.

Le dije. Me miró y dudo un momento como pensando que me estaba excediendo, pero aceptó. Hice la foto. Me hubiera encantado que hubiese apretado mi culo para acercarme y meterse la polla en la boca.

Dejé la cámara. Ella me soltó el culo y me miró a los ojos, sonrió y sin dejar de mirarme empezó a hacerme una paja muy rápido a la vez que se metía el capullo en la boca y me lo chupaba. Uf, aquello fue mucho, me puso cachondisimo, pero apenas duró. Me soltó y sonriendo dijo:

- Para que lo recuerdes cuando te hagas esa paja luego!

Y me guiñó un ojo.

- Y ahora mi foto! Que tengo que irme!

Cogió la regla con una mano y la puso junto a mi polla. Con la otra mano sujetaba el móvil que había puesto en modo selfie. Acercó su cara e hizo unas cuantas fotos. Desde arriba, desde un lado, más cerca, más lejos… yo no veía la pantalla, pero estaba excitadísimo. Tras unas 15 fotos paró, revisó el móvil y me enseño una.

- ¿Qué te parece?

En esa salía desde arriba, con la regla al lado de mi polla, y ella mirando a la cámara, con la boca abierta y con la lengua bajo mi capullo, sonriendo. La foto era digna de revista porno!

Se levantó.

- Tengo que irme ya! Que el stripper vendrá en un momento y tenemos que decidir quién gana!

Me dio un pico y antes de salir me dijo:

- ¿Estarás aquí hasta tarde?

- Duermo aquí, me iré mañana por la mañana.

Sonrió, me guiñó un ojo de nuevo y salió.

Allí me quedé, solo, de pie, desnudo, completamente empalmado. Fui hacia la cama y me tumbé. Abrí las fotos con la cámara y me agarré la polla.

Empecé a pajearme viéndolas y recordando la situación. No me iba a volver a ver en una como esa en la vida! Mentalmente completaba la cara de Paula que no salía en las fotos como tratando de memorizarla para no olvidarla nunca. En ese momento sonó mi móvil. El corazón se me aceleró. Deseaba que fuera ella diciéndome que no quería dejar pasar la oportunidad de follarse mi polla, pero pronto la realidad me hizo recordar que no le había dado mi número, por lo que no podía ser ella.

Ni siquiera sabía de donde era, ni donde vivía. No sabía nada. Solo que en un rato podría estar follandose a un stripper. El teléfono siguió sonando y tuve que cogerlo. Era mi amigo para preguntarme cuando llegaría al día siguiente y saber del viaje y de su auto-caravana. Estuvimos hablando un rato, así que entre unas cosas y otras la excitación desapareció por completo. Estuvimos hablando un buen rato. Cuando terminó pensé en continuar con la paja, pero recordé que aún no me había lavado los dientes, que era para lo que había salido al baño.

Decidí ir en ese momento para luego volver y ya no tener que salir más. Me puse unos pantalones cortos sin calzoncillos, la camiseta y unas chanclas. Al volver vi a alguien en la puerta de la auto-caravana. Estaba aún lejos y no llegaba a distinguir, pero rubia de pelo largo no podía ser otra que Paula. Mi polla se endureció de pronto y me empezaron a venir mil pensamientos a la cabeza, todos guarros. Ella estaba llamando a la puerta.

- No está, ha salido.

Le dije mientras llegaba. Paula se giró y sonrió al verme.

- He ganado! Si ves las pollas que han conseguido mis amigas… Una con el de la garita del camping, otra con un abuelo!! ¿Te puedes creer? Ha habido de todo!! Jeje, pero ninguna como la tuya! Todas alucinaban con tu polla!!

- Y… ¿entonces no deberías estar follándote al stripper?

- Era mentira. No sé por qué te lo dije. No habíamos apostado nada. Ni siquiera tenemos stripper. Estábamos preparando un juego y surgió. ¿Ta has hecho ya la paja? Joder si estas empalmado otra vez!

Me preguntó riendo con mirada picara viendo como mi erección se notaba en mis pantalones sin calzoncillos.

- Qué va! Si te cuento... he empezado pero justo me han llamado y luego he ido a lavarme los dientes. Ahora iba a hacérmela!

- Pues… te propongo algo mejor.

- ¿Me la vas a hacer tú?

- Aun mejor. Hemos hablado entre todas, y a todas les encantaría vértela y tocártela… bueno, y…

No hizo falta que dijera nada para que mi imaginación empezara a trabajar como la mejor productora porno de la historia.

- Lo único que… tendría que vendarte los ojos. Podrás tocarnos, pero no vernos, y nosotras dirigiremos. Harás lo que digamos.

Pintaba genial, pero me entraban algunas dudas.

- Pero, ¿cómo sé que solo estáis chicas? Porque solo estáis chicas ¿no? Y ¿cómo sé que no lo grabaréis? Acuérdate que tú no te fiabas de mí.

- Solo estamos chicas. Somos seis. Tendrás que fiarte…

Pensé por un momento como podía asegurarme aunque fuera lo justo, y tratar de que me sintiera lo menos posible un objeto que no podía decidir nada, aunque la idea me encantaba.

- Voy a poner alguna condición yo. Me dices que solo estáis chicas, pero quiero asegurarme. Como no quieres que les vea la cara, se me ocurre esto: Que se tapen todas las caras, detrás de una cortina o algo, lo que tengáis, pero quiero verlas a todas, desnudas. Al fin y al cabo vosotras me vais a ver a mi! Entraré y revisaré todo el bungalow para ver que no hay nadie más escondido. Una vez hecho, entonces te dejaré que me vendes los ojos y... lo que queráis. Ah! Y voy a llevar una mochila con un candado. Quiero que antes de empezar metáis los móviles dentro, para asegurarme que no grabáis nada.

Sonrió y asintió.

- Me parece bien, pero déjame que antes lo consulte con ellas por si acaso. Si quieres coge la mochila y vamos. Entro yo antes a ver que dicen.

- Venga. Espera que me pongo calzoncillos, que he salido sin nada!

- Jejeje, ya veo ya, pero si para lo que te van a durar… pero vale! Que a mí me gusta tocarte el paquete por encima… y además así no se lo desvelamos todo de golpe a las otras, aunque están esperando como unas lobas!

Entré dentro y ella entró conmigo.

- Te espero, así aprovecho a vértela otra vez.

Sonrió mientras se sentaba de nuevo en el sofá sin perderme de vista. Iba a cambiarme al dormitorio, pero puesto que había entrado para verme, me desnudé de nuevo delante de ella. Mi polla estaba a reventar, como desde el principio. Me mantuve allí de pie desnudo frente a ella un rato mientras me miraba. Me gustaba sentirme observado. Me miró y no hizo falta que dijera nada. Me acerqué para estar a su alcance. Ella estiro las manos. Con una empezó a pajearme suavemente y con la otra a acariciarme los huevos.

- Creo que es la mejor polla que he visto nunca.

Estuvo un rato. Sin parar, levantó la mirada, se mordió el labio y se puso de pie. Me besó. Agarré su culo mientras nos besábamos y la apreté contra mí. Quería tocarla entera. Toque sus tetas por encima del top. Ella volvió a agarrarme la polla para seguir pajeándome. Rápidamente desabroché su pantalón y lo baje lo justo para poder meter la mano bajo sus bragas. Estaba mojadísima. Empecé a masturbarla. Ella gemía mientras seguíamos besándonos, pero de pronto paró de besarme.

- Para, para! Uf! Yo te follaba ahora mismo, pero… estas están esperando!

- Joder, yo sí que te follaba ahora. Me has puesto cachondísimo!

- Veras como luego merece la pena…

Y me guiño un ojo de nuevo.

- Venga vístete, que estoy deseando ver la cara de estas cuando te vean.

Me cambié y cogí la mochila y el candado. Era uno de esos de contraseña. Seguía empalmado.

Antes de llegar a la zona de Bungalows me pidió que esperara para entrar ella sola.

- Salgo en un segundo.

No tardó mucho y vino sonriendo.

- Han aceptado! Vamos!

Entramos al bungalow. Era pequeño y allí estaban.

Cinco chicas junto a una pared, sujetando una tela larga que las cubría a todas solo la cara y… completamente desnudas!!! Miré a Paula con cara de sorpresa y excitación. No hizo falta que dijera nada para entender qué estaba pensando. Tenía cara de decir;

-“ya te dije que merecería la pena”.

Volví a mirar hacia ellas. Había de todo. Traté de hacer una foto de aquello. La primera era una chica alta, caderas anchas aunque sin llegar a parecer gorda, con unas tetas normales tirando a grandes y pelo castaño rizado que caía sobre sus hombros. A su lado una chica blanquita de piel con pecas en todo el cuerpo y pelo pelirrojo.

La mas rellenita de las cinco pero con un cuerpo bien esculpido. Tenía el pelo del coño arreglado, dejando solo una línea… pelirroja! Tenía unas tetas impresionantes. A su lado una chica mulata. Pelo liso negro muy largo. No era tan alta como la primera, pero era algo más alta que las otras. Delgada, con unas piernas larguísimas. Totalmente depilada y unas tetas redondas muy bien colocadas con pezones oscuros y grandes. La cuarta era también blanquita de piel pero rubia como Paula, con el pelo algo más largo que la caía por encima de las tetas. Era la que tenía las tetas más pequeñas, pero aún así me parecieron perfectas. Estaba delgadita y también depilada. Era el cuerpo que más me gustó de las cinco, aunque todas estaban impresionantes. La ultima era la más bajita pero la que tenía las tetas más grandes. Mientras no las quitaba ojo, una de ellas, sin descubrirse (no se quien habló) dijo:

- Bueno que, ¿qué te parece lo que ves? Seguro que ya estas empalmado!

El resto rio. Paula y yo también. Esto ayudó a hacer un ambiente más relajado. Y Paula añadió:

- Ya os aseguro yo que está bien empalmado.

- Que cabrona!! 

Dijeron todas y volvieron a reir.

- Venga, compruebo que no haya nadie y dejo a Paula que me vende.

Eso, eso! Que ya estoy deseando tener esa polla en mis manos!

Dijo la misma voz de antes. Todas volvieron a reír.

Durante ese tiempo me había dado tiempo a ver la cantidad de botellas de alcohol que había por la sala. Menuda fiesta se estaban corriendo. Comprobé las dos habitaciones, los armarios y el baño. No había nadie. Además me fijé que solo había 6 camas y 6 maletas. Mientras lo comprobaba Paula me preguntó desde el salón que quería de beber. Cuando volví ya me tenía preparada una copa y tenía ya los móviles. Cogí la copa, le di un trago largo, los metimos en la mochila y cerramos.

- ¿Empezamos?

Me dijo Paula con la venda en la mano. Volví a mirar a las chicas en un intento por mantener aquella foto en mi mente. Una parte de mi no quería parar de mirarlas pero otra se moria por descubrir lo que me esperaba.

- Venga.

Paula me quitó la camiseta. Supongo que para evitar que al quitármela después se pueda caer la venda. Se puso detrás de mí y me vendó los ojos. Ya no veía nada. Sentí como si Paula estuviera desnudándose. Antes de decir nada al resto de chicas, Paula se colocó delante de mí, me besó y cogió mis manos llevándolas a sus tetas. Efectivamente se había desnudado. Antes las había tocado por encima del top pero esta sensación junto con la imagen de las cinco chicas en mi mente hizo que mi polla se hinchara aún mas. eran unas tetas duras, del tamaño de mis manos. Supongo que el hecho de anular un sentido y no poder ver hace que se aumente la percepción del resto de sentidos.

Desde luego nunca había sentido lo mismo. Las acaricié por un rato imaginándome su cara, hasta que Paula me levanto la venda lo justo para verla y poder disfrutar de la vista. Estaba completamente desnuda. Tenía un cuerpazo! Creo que no había visto un cuerpo tan bien proporcionado tan de cerca en la vida. Al fondo segían las otras cinco, desnudas, expectantes. Paula me sonrió y volvió a bajar la venda mientras me decía susurrando al oído:

- Disfrútalo.

Y se giró.

- Venga chicas, ya podéis!

Todas empezaron a gritar y reír en cuanto oyeron eso. Se acercaron haciendo mucho alboroto. Estaban a mi lado, pero no sabía dónde estaba cada una.

- Que empiece Silvia!

Dijo una.

- Eso, eso!

Confirmó otra.

Sentí a alguien delante de mí, acariciándome el pecho. Supuse que era Silvia, aunque no sabía quién de las cinco que había visto era ella.

- Joder que paquete!

Dijo mientras tanto otra.

- Quítaselo todo!

Silvia seguía bajando y empezó a tocarme la polla por encima del pantalón.

- Joder que pedazo de polla. Que dura esta!

Me desabrochó el pantalón y me lo bajó.

- Toma ya!

- Vaya polla has encontrado Paula!

Gritaban todas a mi alrededor, pero supongo que era Silvia la que empezó a tocarme por encima de los calzoncillos. Mientras tanto sentía otras dos manos tocándome el culo, una empezó a meterla por dentro. No tardaron mucho en arrancarme literalmente los calzoncillos.

- Oooole!

- Pedazo de pollón.

Todas comentaban a la vez riendo y sin parar de tocarme. Notaba manos recorriendo mi polla, mis huevos, mi culo, mi pecho… notaba también lenguas chupándome el cuello, dándome mordiscos en el culo, en la polla. Una empezó a pajearme. Notaba tetas apretándose contra mí por todos lados, hasta que Paula puso orden.

- Venga parad! Vamos a organizarnos! Hemos dicho de hacerlo con un juego!

- Joder Paula… eres una cortarollos! Jejejjee Venga vaaale.

Noté como las chicas se sentaban. Yo seguía allí desnudo sin ver nada y oí a Paula decirme:

- Hemos hecho un juego tipo la Oca, pero cada casilla es para hacer algo contigo, y tu serás el premio final. Cada juego da una serie de puntos en función de lo que sea, si lo hacen se llevan los puntos. La que llegue a 50 gana.

No dije nada, solo sonreí.

Se apostaron a la carta más alta quien empezaba. Le tocó a Susana según dijeron. Tiró los dados.

- Un tres.

- Tienes que acariciarle los huevos durante un minuto.

Dijo Paula. Susana se acercó a mi y empezó a tocármelos. No podía creer lo dura que podía llegar a tener la polla. Nunca la había sentido así durante tanto tiempo. Me acarició los huevos durante un minuto, cogiéndolos de mil formas, apretándolos, estirándolos, acariciándolos… Cuando acabó el tiempo se fue a su sitio. era el turno de la siguiente.

- Un uno.

- Dale un beso en la boca.

Alguien se acercó y me besó durante un buen rato. Por la altura supuse que era la mulata. Antes de terminar aprovechó para agarrarme la polla.

- Eh! No aproveches! Solo cuando te toque!

- Jejeje, vale, vale, joder es que tenerla aquí y no poder tocarla…

- Me toca!

Dijo otra y siguieron jugando. De vez en cuando volvían a llenarme copas para que fuera bebiendo también. En el juego me hicieron de todo; una me sentó en una silla y me restregó las tetas por la cara, deduje que era la bajita por lo grandes que eran. En otra me pusieron de nuevo los calzoncillos y me tumbaron, y una se restregó el coño por encima de mi paquete. Tenía que aguantar durante un minuto, pero antes de que acabara el tiempo se corrió! Y menos mal porque a punto estuve de pedir que parara, no quería correrme en medio de la partida!

Tuve también que poner los huevos encima de la cara de una, a otra le tocó chuparme la polla después de metérmela en su copa, otra me la untó en nata y tuvo que dejarlo todo limpio chupándolo antes de un minuto… En varias ocasiones a alguna de ellas le salía lo que llamaban “casilla de concurso” donde todas tenían que participar y la que ganaba se llevaba los puntos, y si era la del turno puntuaba doble.

En una ocasión tuvieron que hacer equilibrios en mi polla. Estando yo de pie tenían que colocar de una en una algo encima de mi polla y conseguir que se mantuviera allí sin caerse durante un minuto. Ninguna lo consiguió, porque en el turno de cada una el resto no paraba de decirme guarradas para que de la excitación se me moviera la polla.

Todos reímos sin parar. En otra tenían que tratar de ponerme un condón con la boca. Siguieron jugando. Una tuvo que hacer un karaoke usando mi polla como micrófono, y la cabrona aprovechaba para pajearme con disimulo. Era imposible que se me bajara la erección! También tuve que chuparle el coño a varias de ellas. Se sentaban en el sofá y yo en el suelo, a cuatro patas, se lo chupaba. El resto aprovechaban a pajearme para "ordeñarme" como decían ellas.

Volvió a ser turno de Paula.

- Un cinco. Casilla de concurso! La que se meta la polla en la boca hasta más profundo tendrá 5 puntos!

En esta ocasión no se acercaron a mi, sino que me llevaron a los sofas donde estaban sentadas. Sentí como la primera empezaba a metérsela en la boca. Pronto noté su garganta y enseguida se la sacó tosiendo.

- Agh… joder! Si es que es enorme!

Me iban pasando de una a otra y metiéndose mi polla en la boca lo mas hondo que podían. Era el turno de la última. Empezó agarrándomela fuerte por la base y chupándome el capullo, rodeándolo con la lengua y llenándolo de saliva. Entonces empezó a metérsela en la boca. Pero no lo hizo de golpe. Empezó a hacerme una mamada. No se dedicaba unicamente a metersela en la boca, sino que notaba su lengua en mi polla durante todo el recorrido. Cada vez se la metía más. Estaba siendo de las mejores mamadas que me habían hecho nunca. De pronto sentí mi capullo en su garganta. Aguantó un momento y se la metió más dentro y mas, hasta que empezó a chuparme los huevos con la lengua!! Se la había metido hasta el final!

- Joooder, te la has metido entera!!!

Dijo alguna.

- Que cabrona! Mira Paula como la chupa! jajaja

Todas reían. Habían descubierto a Paula. Ella aún seguía con la polla dentro y chupándome.

- Venga tía que le vas a hacer correrse!!!!

Realmente podría haberme corrido en ese momento, pero Paula paró.

- 10 puntos para mi!!

Se levantó y me dio un beso en la boca. Siguieron jugando.

- Seis.

- Frótate su polla en el coño hasta que te corras!!

- Ole!

- Que cabrona!! Jajaja

Todas gritaban sin parar. Me llevó hacia lo que supuse que era la mesa.

Era Bea, la chica alta. Después de tanta ronda y con el pedo que llevaban ya iba asociando algun nombre con la voz y con los cuerpos que había visto. Sentí como se sentó sobre la mesa, tiro de mi polla para que me acercara y me abrazó entre sus piernas.

Empezó a frotar mi capullo en su coño. Agarraba mi polla con fuerza agitándola de arriba abajo para que mi capullo frotase su coño totalmente mojado. Era mucho mejor que una paja. Bea gemía sin parar. El resto estaban alrededor animándola mientras alguna aprovechaba para tocarme el culo. Sentía que ella estaba a punto. Yo hacía lo posible por no correrme. En una de estas tiró un poco mas de mi polla y con un movimiento de cadera se metió el capullo dentro!

- Eeeh!! No aproveches!! Jajjaa que cerda!! Se lo quiere follar ya!

Gritaron las otras. Se notaba los efectos del alcohol en todas ellas.

- Joder me gustaría veros a vosotras aquí y resistiros a no follaroslo!!

Decía mientras seguía gimiendo y frotándose cada vez más rápido. No tardó en correrse gritando sin parar. Estaba seguro que nos estaban escuchando en todo el camping, pero no me importaba.

- Joder, estas aguantando como un campeón!

Dijo una de ellas.

- Uf, estoy haciendo lo posible por no correrme, pero no me lo ponéis fácil!!

- Tranquilo que pronto tendrás tu recompensa.

Simplemente sonreí. Para mi todo aquello ya era un premio, aunque es verdad que me moría por correrme ya.

Siguieron jugando. En unos pocos turnos más:

- Uno, concurso!

Era Silvia. También reconocía ya su voz aunque dudaba si era la rubia de tetas pequeñas y cuerpazo o la peliroja de las tetazas. Paula leyó el juego:

- El juego de la sorpresa. Tendemos que ir chupándole la polla de una en una, durante 15 segundos cada una, y la que se lleve la sorpresa (la corrida) se lleva 5 puntos, y si se lo traga 10 más!

Hicieron recuento para ver cuántos puntos tenía cada una, y todas tenían ya más de 45 puntos, por lo que solo con conseguir que me corriera ya ganaban. Se pusieron de rodillas haciendo un círculo alrededor mío. Empezaba Silvia puesto que era su turno. Tenían un reloj que sonaba cada 15 segundos. Entonces la que estaba chupándomela, paraba, y la de al lado me agarraba la polla para que me girara hasta donde estaba ella. El resto aprovechaban para sobarme el culo o los huevos mientras tanto. Yo estaba en el cielo, disfrutando como nunca y además sin la presión de pensar en no tener que correrme, porque el objetivo era ese, así que me centré en disfrutar pero tratando de aguantar al máximo para alargar aquello, sabiendo que esa vez sí que me iba a correr. Creo que fueron tres vueltas completas en las que localicé a Paula.

La reconocí enseguida porque su forma de chuparla era inigualable. En cada ronda, despues de chuparmela como ninguna, antes de que acabara el tiempo  se la metía hasta el fondo una vez y me chupaba los huevos. Estaba la segunda justo después de Silvia. Así que traté de aguantar, quería que ganara ella. Empezaba la cuarta ronda por lo que era el turno de Silvia.

Yo estaba ya a tope y trataba de no correrme hasta que pasara el turno para que le tocara a Paula, pero me estaba costando. Creo que Silvia notó que estaba a punto de correrme y  empezó a pajearme muy rápido a la vez que me chupaba.

- Que cabrona, le va a hacer correrse ya!

Gritaban las demás. Yo estaba súper excitado y llegué a un punto en el que ya no podía hacer nada por frenarlo. Iba a correrme ya! y justo en ese momento sonó el reloj. Paula también intuía que estaba a punto de correrme y ya estaba agarrándome la polla incluso antes de que la soltase Silvia. Justo en ese momento empecé a correrme como nunca lo había hecho. Aún estaban las dos agarrándome la polla. Silvia grito de sorpresa. Debí salpicarla con la corrida. Todas gritaban y reían, mientras Paula se acercó rápido a chupármela tirando de mi polla que agarraba con fuerzo mientras seguía corriéndome. El segundo chorro debió darla de lleno en la cara puesto que fue justo antes de metérsela en la boca. Siguió pajeándome rápido, como con ansia, mientras terminaba de correrme. Mientras, Silvia entre risas gritaba:

- Eh! He sido yo la que le he hecho correrse! 10 puntos para mí! Gano yo! Quiero follármelo!

Mientras Silvia decía esto, Paula abrió la boca sin parar de pajearme, y dijo como podía mostrando toda la corrida dentro de su boca:

- Pues yo me llevo los 5 puntos!

Y acto seguido cerró la boca y tragó, volviendo a  abrir la boca mostrándola vacía.

- Así que yo también gano!

Todas reían sin parar. Paula siguió exprimiendo mi polla y volvió a acercar su lengua para recoger los últimos restos de lefa que salían.

- Pues empate! Dijo alguna otra. Os lo folláis las dos!

Y allí estaba yo, tras mi mejor corrida, y con mi mente acelerándose para imaginar cómo sería follarme a Silvia y a Paula. 

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