‘Beautiful agony’: el porno que ensalza el rostro de placer previo al orgasmo

Corría el año 2003 cuando Richard Lawrence y Lauren Olney, hastiados del "siempre lo mismo" del porno convencional, decidían darle una vuelta a la oferta clásica que hasta entonces se podía encontrar a lo largo y ancho de la red de redes y que todavía hoy predomina.

 

Lo hacían partiendo de una premisa que ambos compartían: el erotismo no reside en la exhibición de cuerpos desnudos ni tampoco en las actitudes sexuales explícitas, Consiste en la admiración de los gestos y los distintos rostros de placer que se experimentan durante el sexo.

Una hipótesis que, entendían, también sería secundada por muchos que, como ellos, estarían descontentos con la mirada machista y la brusquedad con la que se muestra la gran mayoría de la oferta pornográfica.

Obsesionados con esta particular concepción del erotismo, y con la necesidad imperiosa de saber si había un público al que seducir con una producción erótica concebida con otros ojos distintos a aquellos con las que se trabajaba en el Cine X, decidieron meterse en harina y producir una primera grabación en la que sólo se mostrara el rostro de un sujeto desde que comienza a masturbarse y hasta el momento del clímax.

La esencia del erotismo

Después de decenios sin la más mínima evolución en la industria del cine para adultos -más allá de la tecnológica- estos dos amigos decidían que era el momento de recuperar lo que ellos entendían como la esencia del erotismo y alejarse de los "clichés y la búsqueda obsesiva de los extremos" del porno actual. La más que satisfactoria recepción de esa primera cinta les empujaba a iniciar un nuevo proyecto empresarial en internet.

Así nacía finalmente Beautiful agony (preciosa agonía). Un proyecto visible a través de una página web de contenido erótico en la que, en sus primeros pasos, sólo se podía encontrar material audiovisual elaborado por los amigos más atrevidos de los promotores de esta idea. Estos, sin ningún pudor a la hora de mostrar su cara más íntima, decidían encender la cámara y grabar su rostro retorciéndose de goce mientras se tocaban.

No pasó mucho tiempo hasta que, tras abrirse la posibilidad a que cualquier persona de cualquier parte del mundo pudiera subir su propio vídeo, se dieron cuenta de que su hipótesis se confirmaba y de que estaban ante un nicho de mercado global (y todavía sin explotar). Poco a poco iban llegando a modo de goteo los primeros suscritos desde distintos rincones del planeta.

Una producción ética y unisex

Aquella pequeña comunidad iba agrandándose y los creadores de Beautiful agony coincidieron en que había llegado el momento de crear un sistema que convirtiera su negocio en lo más sostenible posible desde el punto de vista económico. Así pues, cuando lo recaudado a través de las suscripciones empezó a dar para algo más que para cubrir gastos, consideraron de justicia que una parte de los beneficios fuera destinada a pagar a los que contribuían con sus creaciones.

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Desde entonces y hasta el día de hoy, ejerciendo lo que ellos llaman economía ética, además de un porcentaje de lo recaudado a través de los ocho euros que cuesta al mes suscribirse para acceder a todo su catálogo de petites mortslos productores de contenidos también reciben un bonus por cada visualización de sus autograbaciones enalteciendo el orgasmo.

Lejos de considerar su pequeña contribución a la revolución pornográfica como suficiente, siguieron innovando. Así pues, dos años después de que el proyecto se confirmase como viable, decidieron dar una vuelta de tuerca a todos los materiales vertidos en su web. Además de grabarse manos a la obra, a los actores-productores de estos vídeos se les pedía que fueran un poco más allá y que se abrieran a su público hablando de aquello que les ponía y entrando en algunas cuestiones con el sexo como protagonista.

 

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La pornografía del siglo XXI

Un modelo tan particular y rompedor que les ha llevado a convertirse en portada de revistas de renombre como Vanity Fair o Playboy, además de ser protagonistas de distintos estudios científicos, tal y como exhiben orgullosos en su tan arcaica como funcional página web en la que se ensalza la hermosa agonía vivida previa al orgasmo.

Esta vuelta de tuerca al porno tradicional les ha llevado a ser asociados con proyectos como Hysterical Literature, donde sólo se suben vídeos de rostros de mujeres que son masturbadas mientras leen o MakeLoveNotPorn, un portal porno sin ánimo de lucro que reparte sus ingresos en dos partes: una para mantener la web y otra para pagar a los productores del material. Si algo comparten todos estos proyectos es ese nuevo punto de vista unisex alejado del machismo imperante de la industria pornográfica.

Como era de esperar, el nuevo porno que nacía de la mano de beautifulagony.com no ha tardado en reproducirse en otros portales como Pornhub, Tube8, Xhamster o Daftsex. Allí es sencillo encontrar vídeos beautiful agony como el protagonizado por la actriz porno española Amarna Miller, uno de los rostros más conocidos de la industria en apoyar este nuevo porno ético y unisex que algunos han querido bautizar ya como la nueva pornografía del siglo XXI.

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