Chica de compañía al telefóno

 

Yo tenia una vida sexual satisfactoria con mi marido, como no teníamos hijos sabíamos aprovechar muy bien el tiempo.
Pero, a pesar de esto, yo no era realmente muy feliz, ya que mi marido es un hombre tranquilo y amuermado, que no se mueve mucho del sofá y suelta el mando a distancia y a diferencia de mí,soy una mujer que me gustan las emociones fuertes y peligrosas, salir, experimentar, conocer culturas, y aprender cosas nuevas.
Recuerdo, que apenas hacía un mes de conocernos en nuestras primeras citas y me atreví en un bar muy concurrido a meterme debajo de la mesa y se la mame hasta que se corrió en mi boca, como un completo imbécil adolescente, pero, de ahí en adelante no sucedió ninguna aventura más entre nosotros de este tipo, puesto que él se cortaba y me pedía más cordura y serenidad.
Una tarde mientras limpiaba la casa sonó el teléfono.

-¿ Susana ? Hola! oye un amigo me dio tu numero y me dijo que si un día visitaba tu ciudad te llamara para pasar un buen rato.
En primer lugar, -¡yo no me llamo así!, se había equivocado aquel hombre al marcar mi número.
-¿Yo?- sorprendida.
-Entiendo que no me conozcas pero aun así, me gustaría verte, conocerte y disfrutar.

-¿ Que te parece ?
-Bueno es que yo. Titubeé.
-Te puedo pagar muy bien, por eso no hay problema.
Así que comprendí que él llamaba a una prostituta! Acto seguido, realmente, no sé que me sucedió pero le seguí el juego. Tanto aburrimiento doméstico no es bueno, y por alguna parte, salia mi yo inquieta de aventuras.
-Bueno quizás te hayan dicho que no soy nada barata.(Puestos a fingir, que sea de alto standing)..pensé
Yo me reía interiormente por lo que le decía, y las burradas que me salían por la boca sin pensar y eso me estaba gustando.
-Por eso no hay problema, te puedo pagar muy bien, seguro, que quedo satisfecho.
-¿ Que tienes en mente ? Dime y así te diré el precio y si me conviene.

( Proseguí con la supuesta profesionalidad.)
-Quiero hacer de todo, mamada, vaginal y anal. Respondió el cliente.

Mucho pides tú, pensé sin dejar de esbozar una mueca sátira en mi cara, disimulando al otro lado del teléfono.
-Mira deja ver mi itinerario. Donde estas?
Al darme el nombre del hotel y verificar era uno de los más caros de la ciudad me asombré. Ademas cuando le di mi precio, puse una cifra realmente elevada, cuando en realidad no sabia cuanto cobran las mujeres por este tipo de negocios, el caballero quedo satisfecho y le pareció bien continuar con nuestro encuentro.

Le dije que le llamaría.
Cuando colgué yo me moría de la risa, por supuesto no pensaba ir, le había seguido la broma y me reía allí sola con el teléfono aún en la mano. Llame a una buena amiga para tomar café y contarle el cotilleo, pobre de mí, era lo único interesante que sucedía en mucho tiempo, en mi vida de maruja casera y amargada.

Al verme así riéndome, me pregunto el porque y al terminar de contarle, riéndonos sin parar, ella me dijo:
-¿Y no te vas animar ? ¿Tú no eras de las que te gustan las emociones fuertes ?

Ahí tienes la oportunidad.

¡Yo lo haría!, es más dame el numero y yo voy. Alucinaba con su respuesta y su atrevimiento.
-Fíjate que no es mala idea. Fanfarronee yo.

-¿te puedes creer me llama la curiosidad?, pero, ¿y si mi marido se da cuenta ? ¿Y si resulta un hombre feo y con su polla chiquita y flácida?. Vete a saber que, nunca se sabe, lo mismo no se lava..uff no se...o es un lunático fetichista.
-Pues arriésgate, quien sabe y lo mismo lo disfrutas y eso que te llevas bonita, eso sí, te llevas el secreto a la tumba..jaja
-Me estas tentando, deja que le llamo, y así lo escuchas tu...

Guarrona caliente, ya sabía yo, al final picarías el anzuelo. -me dijo ella entre risas.
En cuanto se marcho cogí el telefóno,me tomo un tiempo para decidirme, por un lado quería ir y por el otro me daba miedo, no niego que tenia mucha curiosidad por saber que se sentía estar con otro hombre y ademas este, me pagaría una buena cantidad de dinero.

Me tome un trago de tequila del botellero para tomar valor y le llame y así sin más, nos pusimos de acuerdo donde nos veríamos.
-Con ansiedad y nervios me metí a la ducha y busque ropa adecuada, quería parecer en verdad como una verdadera prostituta, pero no de las baratas, no quería defraudarlo desde un principio, escogí un vestido cortito, lencería fina y unos buenos zapatos y bolso que tenía para las grandes ocasiones, me maquille más de lo normal, pero, sin parecer descarada.

Llegue al bar del hotel donde nos encontraríamos, al entrar el gerente me vio con ojos de pocos amigos, pero yo seguí adelante, me temblaban las piernas . Me sentía como la protagonista de Pretty Woman. Pero esto no era una película, esto era de verdad.

¿Como seria él ? Me preguntaba una y mil veces,mientras mi mente no dejaba de torturarme, pidiendo me fuera de allí, pero mi cuerpo no obedecía para nada sus ordenes con el morbo de lo que me esperaba.

Entre y me senté, muy digna con las piernas cruzadas, sentía las miradas de los hombres y veía como sus parejas me criticaban entre dientes, me considero una mujer atractiva y sé que no paso desapercibida por ambos géneros.

Se acerco un hombre maduro con el pelo blanco,de ojos claros y penetrantes y  realmente muy elegante.

Dijo en recepción que era mi marido y que venia a mi encuentro, para sentarse conmigo en el hall de la entrada del lujoso hotel.

Me dijo que él era el hombre que yo esperaba y después de las presentaciones oportunas y recibir el dinero discretamente, me invito a ir a su habitación, nos levantamos y nos fuimos de la mano, paseando por el hall.
Nada más entrar en el ascensor, me abrazo por detrás y  agarro mis pechos, de manera que mi culo se pego por completo a su cuerpo notando la dureza de su miembro erecto, bajo su caro traje, nos dimos un beso largo y llegamos a nuestra planta, de la mano, entramos a la suite que era impresionante, había una botella de champagne en hielo, me desbordaba la situación, pero ya estaba metida en ella y ahora era tarde para salir de ella.

Nos sentamos en unas preciosas butacas de piel blanca que había y charlamos un poco, yo quería controlar aquella situación y comenzar lo antes posible para así acabar rápido, me levante y me senté en sus rodillas, puso una mano en mis piernas y yo comencé a besarlo, sentía su miembro en mis nalgas y movía un poco mi cuerpo, rozando con sutileza, al ver mis pechos pequeños pero turgentes se abalanzo sobre ellos, me mordía mis pezones, me besaba mis pechos y con la otra mano me acariciaba las piernas subiendo con un zig-zag de dedos hacia mí vagina, que por cierto, ya la tenia mojada, estuvimos así unos minutos luego me pidió que le bailara y me fuera quitando la ropa, tuve que quitarme la vergüenza de encima y hacer bien de stripper, él se acostó sobre la cama, con sus piernas entre las mías y comencé a bailar quitándome prenda por prenda, despacio, insinuándome con la mejor de mis sonrisas.

Cuando me quede con el liguero y las medias, me arrodille, baje su pantalón perfectamente planchado y al ver aquella enorme polla supe que esa noche vería todas las estrellas y cometas del firmamento, comencé a besarle los muslos, fui bajando hasta que me metí todo aquello en mi boca, mi marido siempre me decía que era la mejor mamadora de pollas del universo y ahora estaba demostrándo a este hombre desconocido, si era cierto.

Comenzó a quebrarse de placer entre gemidos de lo mucho que lo hacía gozar, no puedo decir por cuanto tiempo se la chupe sin parar pero, cuando me dijo que se corría, me recompenso con una gran eyaculación, seguí chupándosela por un rato más, puesto que su verga seguía aún dura.

Me pidió que me pusiera a cuatro patas para follarme duro, él mandaba y yo le obedecía, expuse mi culo respingón para él y me prepare para recibirlo, me agarró de la cintura y me la metió toda hasta el fondo, sin compasión alguna, comenzó con el mete y saca de sus embestidas y yo para disfrutar mejor metí una de mis manos por debajo y me masturbe el clítoris, el orgasmo fue tan intenso que no paraba de empaparme, saco su polla de mi interior y me giro de manera que quedamos el uno frente al otro, a escasos centímetros, podía ver como sus ojos claros me penetraban con lujuria y su boca me comía a besos, puso mis piernas en sus hombros y de nuevo me la metió, follamos así por otros minutos, de nuevo, me giro para colocarme encima de él a horcajadas,  y como esa es mi posición favorita, disfrutaba de esa follada como nunca, me corrí otras 3 veces.

De repente me susurro al oído, entre jadeos, que me detuviera y me la sacara, me pidió la metiera en la entrada de mi ano, al hacerlo, me dijo que me dejara caer para que entrara toda de golpe, lo mire por un momento perpleja y dudosa de hacerlo, sabía que me destrozaría el culo, y que me llevaría días andar bien, pero, como él pagaba y muy bien por cierto, con miedo me senté y respire profundo, cerrando los ojos.

Me deje caer. Dios mio! que dolor, era un dolor tremendo, fuerte difícil de soportar, lloraba disimuladamente.

-No te muevas, amolda la polla a tu culo, despacio. -Dijo.

El dolor fue desapareciendo, él comenzó a moverse lentamente, me puso de nuevo a cuatro patas como una perra en celo y de nuevo me la metió por el culo, no sé por cuanto tiempo me dio caña por detrás, pero se me hizo una eternidad, ese hombre era verdaderamente insaciable.

Me agarro fuertemente de mi cintura y dando una embestida con un sonoro gemido ,sentí su leche llenandóme por dentro.
Cayo a mi lado exhausto y no dejaba de halagarme y decirme de como había disfrutado conmigo.

Me metí en la ducha para limpiarme pero, él me siguió hasta ella y se metió conmigo, para acabar enjabonando delicadamente mi cuerpo.en el fondo era todo un caballero.

Como recompensa le di otra mamada pero esta vez, más duro y rápido, masturbando sin parar bajo el agua, que caía sobre nosotros. Estaba dolorida y agotada al salir de la ducha, me vestí para despedirme.

-¡Guau! no pensé que para tu edad pudieras meterme tanta caña.
-Es que me tome una "pastillita azul". -dijó con una mueca de satisfacción en sus labios.

¿Oye, podemos vernos el viernes antes de que me vaya de la ciudad ?-dijo él.
-Ya, sabes el precio. Llámame y veremos.- Le respondí toda convencida.

Me vestí con un pantalón tejano, que lleve de repuesto y me despedí de él.
De camino a casa, al salir del hotel, llame a mi amiga para contarle el nuevo cotilleo, quedamos en la puerta de mi casa en una hora y para cuando llegue, ella ya estaba ahí, esperando ansiosa de saber mi aventura. Entramos, nos sentamos en mi sofá y le conté todo y como lo había disfrutado, le mostré el dinero y nos reímos.

Al ver la enorme cantidad de billetes, me comentó:
-Oye si no puedes ir, dale mi numero y que me llame.

Esa fue mi primera vez que trabajé como prostituta,pero no sería la última, lo tenía claro. Tengo que reconocer que me gusto y mucho.El morbo y la adrenalina de la situación, valió la pena.
Desde ese día aquel guapo y maduro caballero, le dio mi numero a otro y el a otro y así me hice una clientela fija.



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