Clubs de intercambio. Orgías a tu disposición.

Dicen los más veteranos que el primer club de intercambio de parejas abierto en Barcelona llevaba el expresivo nombre de La Caraba. Abrió a mediados de los años 70 y cerró en una fecha indeterminada de los 80. Antes, las parejas liberales o 'swingers' catalanas organizaban fiestas privadas en círculos muy cerrados. Los iniciados se comunicaban entre sí mediante apartados de correo postal y anuncios de contactos en revistas como 'Lib', fundada en 1976 y que aún sobrevive en una precaria edición online. Mientras en países vecinos como Francia (donde se calcula que existen cerca de 500 clubs liberales en funcionamiento) florecían sin freno este tipo de locales, en España solo empezaron a prosperar tras la muerte de Franco.

La irrupción de internet revolucionó, también, esta escena.

Páginas como Adultfriendfinder, SpicyMatch, Ok Swingers o Pasión Liberal ponen al alcance de un clic la posibilidad de interactuar con parejas afines e intercambiar experiencias, fotos o vídeos. Un palpitante mundo de contactos, comunidades y sexualidades que, aunque se organizan fácilmente mediante la red, continúan utilizando los clubs como punto de encuentro donde llevar a cabo sus fantasías.

Carla es una alta ejecutiva. Casada, 45 años, dos hijos adolescentes y varias hipotecas vigentes. A pesar de tanto trajín encuentra tiempo para  frecuentar clubs de 'swingers' en compañía de distintas parejas, entre las que no se incluye a su marido. “Hace más de 20 años que visité por primera vez uno de estos locales. Me sorprendió el ambiente sórdido y el perfil de la clientela, alejado del ambiente alternativo o glamuroso que soñaba en mis fantasías. Tardé en regresar más de 10 años, y entonces decidí experimentarlo con un amante. Aunque hago visitas periódicas, siguen sin ser mis lugares favoritos para el sexo casual”. Carla prefiere, cuando tiene ocasión, asistir a fiestas con sexo u orgías privadas. “Me seducen las personas más por su cabeza que por lo puramente físico, y en un club 'swinger' eso es más difícil de encontrar, porque allí se va a follar y no hay demasiados prolegómenos”.

Respeto es la palabra más repetida por 'swingers' y empresarios del sector. La regla de oro en cualquier club de intercambio es no violentar la voluntad de nadie. Un gesto basta para rechazar el contacto físico y una mirada para desatarlo. La insistencia es anatema.

En Barcelona la oferta de clubs y fiestas se ha diversificado, pero no alcanza ese nivel de ostentación. Manu, sevillano afincado en Barcelona desde hace 25 años, es el encargado de Training Pedralbes, uno de los clubs más grandes y frecuentados del circuito, abierto desde hace ocho años. Se muestra reticente a hablar con los medios. Hasta que se suelta. Insiste en la importancia de la discreción para su negocio y en la fidelidad a las reglas que guían su política: “Yo quería ambiente 'swinger', no un local de copas ni gente que busca sexo barato. Tampoco quiero desmadre.” Lo que entiende Manu por desmadre es, en breve, que no se respeten las normas de la ortodoxia del mundo 'swinger'. Esto es, no admiten en general a hombres solos, ni dejan que vengan parejas que no sean auténticas. Autenticidad define a parejas comprometidas, no a las formadas por un hombre y una prostituta contratada como acompañante. Un tabú recurrente en un mundo en el que rige el principio de que el sexo no se compra, sino que se comparte.

Training no es el único club de campanillas para 'swingers' que se encuentra en la zona alta. Oops!, abierto hace tres años en una mansión de la calle Anglí con piscina y suntuosa decoración, compite también por el cetro del glamur en el sector.

Otros clubs con menos pretensiones aplican políticas de admisión menos estrictas y dan cabida a prácticas que chocarían en los clubs más puristas. Los precios de las entradas, comparados con los de la zona alta, son 'low cost'. Charlie Privée, en la Meridiana, organiza maratones bisexuales de 18 horas en las que pueden entrar hombres solos y casi todo está permitido siempre que no sea forzado.

Quienes van entrando se mueven en un mundo de hermetismo, lejos de cualquier juicio social y forman parte de un ambiente apartado del resto, con sigilo y respeto. No es antojadizo: 'VIP' y elitista son dos términos habituales que van de la mano en la jerga del circuito swinger de Madrid.

No en vano, sus locales de contactos se sitúan cada vez más en zonas caras de la capital: como la calle Londres en el barrio de Salamanca (Edén Parejas); Doctor Esquerdo (Triángulo); en los alrededores de la Plaza de Ventas (Party Love) o López de Hoyos (Fusión).

Días temáticos

Es conveniente ver la programación del lugar al que se va a acudir. Se pueden encontrar propuestas como: noche de tríos, gang bang, veladas para fetichistas de los zapatos de tacón o el BDSM. Es importante puntualizar que el mundo swinger nada tiene que ver con el fetish (es decir, el sadomaso). Sin embargo, existen locales en los que también hay mazmorras y otros espacios habilitados para estas prácticas o se organizan fiestas concretas para dar rienda suelta a este tipo de fantasías.  

Diferentes salas

Cada club tiene sus normas y sus espacios. Habitualmente, el encargado les explicará a los recién llegados la dinámica. Si el club es grande, hay diferentes salas: en algunas se puede ir vestido, en otras desnudo, otras están dispuestas para parejas bisexuales… También suele haber una zona de duchas o sauna y en los más 'lujosos' piscinas y terrazas. Es importante saber qué es lo que se puede hacer en cada uno de los espacios. En algunos lugares existen cuartos oscuros, en los que no se ve y solo se siente.

Casi todas las fantasías funcionan como un acicate para estimular la sexualidad  y combatir la rutina. Y ello no quiere decir que se tengan que llevar a la práctica. En un momento tórrido se puede hablar de lo excitante que sería estar en medio de una orgía, y eso no significa que al día siguiente se tenga que hacer realidad. Si ambos quieren dar el paso, es imprescindible hablarlo y pactar hasta dónde se quiere llegar. Y sobre todo, ser realista. ¿Te imaginas a tu pareja besando a otra persona? ¿Cómo crees que reaccionarías? Es importante saberlo antes de aventurarse en el mundo liberal. Y ser claros con los límites de cada cual. Hay opciones para todos los gustos: puede que uno de los dos pueda tener sexo con otras personas y el otro no, porque así lo han pactado, puede que el juego se limite a personas del mismo sexo… Allí nadie te va a obligar a hacer nada que no quieras y lo mejor es saber de antemano lo que cada uno está dispuesto a probar.

Paso a paso

En casi todos los locales hay una parte que es un bar-discoteca. Las parejas van allá y entablan conversaciones y deciden si se adentran en otros espacios en los que tendrán que ir despojándose de la ropa. En la mayoría de establecimientos solo está permitida la entrada a parejas o chicas. Los hombres que acuden solos están en otro lugar y únicamente pueden entrar a petición de la pareja. Y ahí es donde entra el juego del glory hole, que es un agujero donde los chicos pueden introducir la parte más sensible de su anatomía para que las parejas jueguen con ella y decidan si los invitan a pasar.

 

Diferentes salas

Cada club tiene sus normas y sus espacios. Habitualmente, el encargado les explicará a los recién llegados la dinámica. Si el club es grande, hay diferentes salas: en algunas se puede ir vestido, en otras desnudo, otras están dispuestas para parejas bisexuales… También suele haber una zona de duchas o sauna y en los más 'lujosos' piscinas y terrazas. Es importante saber qué es lo que se puede hacer en cada uno de los espacios. En algunos lugares existen cuartos oscuros, en los que no se ve y solo se siente.

Los códigos

En las camas redondas los cuerpos se convierten en una amalgama. Pero ello no significa que las personas que están ahí tengan que aceptar cualquier relación. No todo vale. Hay un gesto sutil que se emplea para 'rechazar' de forma sutil a alguien. Se trata de hacer simplemente una señal con la mano de que pare (palma abierta, mirando al suelo), de forma elegante (no hace falta ser enfático y parecer un guardia urbano) y la otra persona captará el mensaje.

Así que ya sabéis, si sois de los que os gusta innovar en vuestra pareja o por el contrario os llama la atención como voayeur teneís que visitar un club de este tipo.

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