Como es el ambiente de intercambio de parejas o Swingers

Aunque generalmente se asocia al intercambio de parejas, el término 'swinger' hace referencia a la sexualidad vivida dentro del ambiente liberal. Por supuesto el intercambio de parejas puede ser una de las prácticas pero puede incluir muchas otras como BDSM o el sexo en grupo, por ejemplo.

Ser liberales sexualmente no significa que les guste todo, con todo el mundo y en cualquier momento, sino que se respeta cualquier tipo de práctica consentida por todos los participantes y que pueden disfrutar de ellas sin juzgar a los mismos o hacia las personas que participan.

De esta manera, los locales de 'swingers' generan ese espacio de libertad y protección para las personas que deseen vivir su sexualidad abiertamente.

Mi primera vez en un local 'swinger'

Cuando una persona decide probar la experiencia 'swinger' suele tener bastante confusión, pues muy pocas veces alguien le ha contado qué ocurre realmente en este tipo de locales.

Quizá sienta la llamada 'swinger' pero tema introducirse en un lugar que imagina sórdido o sentirse desprotegido, creyendo que ha de acceder y participar en todas y cada una de las prácticas que allí se realicen.

Muchos son los mitos y estereotipos que atribuimos a los locales y personas que participan del sexo liberal. Muy contrario a estas creencias, precisamente lo que les caracteriza es el respeto, por lo que cada persona que acuda será respetada y tendrá que respetar al resto. Lo que no sucede en demasiadas ocasiones fuera de estos locales por personas digamos, convencionales.

Hace años acudí a uno de los locales 'swingers' más conocidos de la zona alta de Barcelona acompañada de un amigo, Luis, conocedor del ambiente liberal y cliente habitual de este bar. Recuerdo yo sentía mucha curiosidad personal, por descubrir lo que allí se cocía. No existía en mí ninguna predisposición para hacer nada concreto así que me aseguré que podía ir exclusivamente de 'voyeur' o mirona, para ver qué tal me sentía. Aunque luego nunca se sabía cómo podía acabar la cosa y asumí lo que yo consideraba una aventura.

Nos suelen vender que está lleno de gente pervertida, viciosa, un lugar sucio y con gente no muy agraciada físicamente, o al menos es lo que me había llegado a mí. Para mi sorpresa, descubrí que se trataba de un bar acogedor, cuidado, limpio, con gente agradable, educada y, aunque había de todo, bastante guapa. Nadie me invadió y me sentí a gusto en todo momento.

Me dejé guiar por Luis por las diferentes salas. Fuimos a la zona del bar, donde se emitían películas porno en las televisiones en lugar de poner vídeos musicales como en los bares convencionales, por lo demás bastante parecido.

He de decir que en cualquier lugar podías encontrar sexo en directo. Mientras nos tomábamos una copa y charlábamos, en una sala con mesas bajas y sofás, podía estar una pareja o un grupo practicando sexo a nuestro lado. Recuerdo que había una cueva con pequeñas ventanas circulares que nos permitían mirar desde el sofá lo que se hacía dentro. Cada cierto tiempo se escuchaban gemidos y dejábamos de charlar para mirar y no perdernos el clímax. Era muy peculiar y divertido.

Había cuarto oscuro, al cual no entré, camas continuas, una celda, un jacuzzi y una jaima árabe, también unos cuartos con cerrojo por si te lo querías montar sin que nadie se incorporase o viera. Duchas y taquillas para dejar la ropa, sólo si lo deseabas. Nosotros nos mantuvimos vestidos y nadie nos recriminó por ello.

Cambió mi concepto sobre el ambiente y las personas que allí acudían. Y practiqué sexo, claro, como mirona.

Así que deseas acudir a un local de este tipo tienes que tener muy claro estas normas básicas, o sus sugerencias sobre la cultura 'swinger' o normas de comportamiento básicas para la buena "Convivencia":

Consenso. Si deseamos acudir a un local, hemos de tener claro que todo lo que vayamos a hacer será aceptado y consensuado por todas las partes, de manera libre y deseada. En el caso de acudir con nuestra pareja, esta también tiene que desearlo y no hacerlo por su pareja, sino por deseo propio. Fijar los límites aceptados por ambas partes sería muy apropiado antes de acudir, aunque se puedan negociar en el local si sucede algo deseado inesperadamente.

Comunicación. Tanto en el local como al decidir con nuestra pareja si se acude, la comunicación ha de ser fluida y abierta. Si la pareja tiene una buena base en este sentido, favorecerá que la experiencia sea positiva para ambos. Las parejas que se encuentren en crisis y crean que esto salvará su pareja, como ocurre en ocasiones con la idea de tener un hijo, quizá se lleven una mala experiencia de vuelta a casa.

Confianza. Los celos, las inseguridades y la baja autoestima no nos ayudarán. Si acudimos con nuestra pareja y nuestra relación va en esa línea, será mejor que trabajemos esos puntos previamente en terapia de pareja.

Respeto. Hacia nosotros y los demás. Si deseo participar puedo hacerlo saber de manera verbal o no, pero siempre aceptando la posibilidad de que no deseen compartir con nosotros en ese momento o en determinada práctica. Educación y amabilidad también para decir no a alguien. Se aplicaría al resto de áreas como sexo seguro, higiene y por supuesto, nada de coaccionar o suministrar drogas de manera oculta.

Higiene. Se presupone que la gente cuida su aseo personal y, de no ser así, se puede llamar la atención, desde los organizadores, si fuera necesario, al igual que si se incumple cualquier otra norma. En cualquier caso, se dispone de duchas para los clientes. Han de utilizar sábanas desechables y quitarlas tras el uso. Al igual que no abandonar preservativos usados y limpiar o avisar para que se limpie adecuadamente la zona utilizada.

Protección. Sexo seguro en todo momento, siempre utilizando preservativos, por ejemplo, y no fomentar prácticas de riesgo. Si alguien desea acceder a alguna práctica sin preservativo ha de avisar y tiene que ser aceptado. Todas las personas tenemos una obligación moral de proteger a los demás de nuestros posibles contagios. Es muy necesario hacerse controles de infecciones de transmisión sexual, protegernos y proteger, aunque no registremos ninguna de estas. Recordaré también que el preservativo no protege de todas ellas.

Discreción. Un tema que preocupa bastante es si nos encontraremos a alguien conocido allí, como al dentista, el vecino o a un familiar. Puede ser un momento tenso pero, ante todo, trátalo con naturalidad y discreción. No hay que ir pregonándolo. Si nos sentimos incómodos podemos irnos y volver otro día. Si existe buena comunicación, podrían negociar qué días acuden para no coincidir.

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