Complejos e inseguridades en la cama

Al practicar el sexo, nuestro cuerpo se deja llevar por la pasión del momento pero muchas veces la cabeza nos puede traicionar en la cama y convertir la experiencia en una menos placentera. Las inseguridades y los complejos nos impiden disfrutar plenamente del sexo y que éste se convierta en algo incómodo e incluso traumático.

Debemos saber que las inseguridades y complejos en la cama más comunes se deben a motivos psicológicos, baja autoestima o falta de comunicación con la pareja, y que las más graves pueden ser tratadas y superadas.

Repasamos algunas de las inseguridades y complejos en la cama más habituales para hombres y mujeres:

 

Eyaculación precoz: Es uno de los problemas sexuales más comunes entre los hombres pero son pocos los que recurren a ayuda profesional para solucionarlo.

 

 

El estrés, el alcohol, las drogas, la depresión o la poca práctica de sexo pueden ocasionar este trastorno que puede solucionarse con terapias, fármacos o anestésicos locales.


Comparaciones con los ex: Muchas veces, sobre todo al comenzar una relación de pareja, los ex están presentes en esta. A veces pueden producirse celos al escuchar un comentario acerca de ellos o si se hace alguna comparación.



En ocasiones somos nosotros mismos los que nos comparamos con ellos surgiendo inseguridades. Éstas pueden trasladarse a la cama en aquellas personas con menos autoestima y amor propio. Por tanto, como las comparaciones son odiosas y cada persona y pareja son únicas, no debemos comparar a nuestra pareja con un ex, ni mucho menos, hacerlo nosotros mismos.
Orgasmos fingidos: Muchas veces el sexo femenino bromea con su posibilidad de fingir los orgasmos. Un estudio demostró que lo hacen para evitar herir al hombre, dañar su virilidad y evitar inseguridades. Esto puede convertirse en un problema en el sexo cuando el hombre sospecha que la mujer finge sus orgasmos o ella se ve habitualmente obligada a hacerlo porque no puede llegar al clímax durante el acto sexual. Se trata especialmente de un problema de comunicación en la pareja.

 

Dolor de cabeza: Al igual que con el orgasmo femenino, hay quienes dudan de que la excusa del dolor de cabeza para no practicar sexo sea real y es sólo una forma de evitarlo por falta de deseo o interés. Como en el caso anterior, el “dolorido” puede recurrir a la excusa por miedo a herir a su pareja al confesarle que no tiene apetito sexual.

En casos puntuales la sinceridad y la comprensión es vital pero si es más que habitual conviene recurrir a especialistas.

Aspecto físico: El miedo al desnudo por inseguridades físicas como el sobrepeso, las cicatrices, el tamaño del pene o de los senos es uno de los mayores complejos a la hora de practicar seco. En muchas ocasiones este complejo es fruto de factores psicológicos sin necesidad de que el pene o los pechos sean objetivamente pequeños.
Timidez: Hay quienes son tímidos en todos los aspectos de su vida u otros que lo son únicamente en la cama. A veces esa timidez les impide disfrutar del sexo por miedo a que su pareja les pida hacer algo para lo que no están preparados, les mire durante el acto o por lo que puedan pensar de ellos.


Miedo a ser objeto sexual: Mucha gente busca en el sexo una complicidad con otra persona, el sentirse amado, el cariño, etcétera por encima o igual que el placer sexual. A veces la inseguridad de que la otra persona sólo quiere satisfacer esto último (o únicamente su propio placer) puede llevar a alguien a sentirse incompleto después de una relación sexual y no disfrutarla.
Falta de experiencia o malas experiencias previas: La falta de experiencia o acostarse con una persona más experimentada genera inseguridades a la hora de tener relaciones sexuales por miedo a no estar a la altura.

 

También los traumas ocasionados por malas experiencias pasadas pueden afectar a las presentes por temor a que se repitan.
No satisfacer los gustos de la pareja: Llegar a un entendimiento en la cama puede surgir rápidamente de forma natural o requerir tiempo. Lo que está claro es que entre personas con gustos sexuales más diferentes la cosa fluye con menos naturalidad y uno o ambos tiende ceder para adaptarse al otro.

No querer o poder satisfacer los gustos de la pareja puede convertirse en un quebradero de cabeza para muchos.
Para afrontar estas inseguridades y complejos en la cama es recomendable mantener relaciones sexuales sanas y sin presiones, tener confianza y buena comunicación con la pareja, evitar la monotonía sexual, no obsesionarse con el problema, tratar de mejorar nuestro autoestima o recurrir a especialistas si supone un problema o presentamos síntomas de depresión, estrés, ansiedad…

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