Cuckolding, la última fantasía sexual

Una nueva forma de humillación consentida

Si ser un cornudo es una forma de sadomasoquismo, debemos entender que el placer se obtiene de ser humillado. Como recordaba uno de los reportajes más completos sobre el tema, publicado en la revista 'Playboy' por el experto en sexología Justin Lehmiller, en muchos casos estos “cornudos” desean que los hombres que se van a acostar con sus parejas tengan penes mucho más grandes que los suyos.

 

“ El Cuckolding “. Prácticas  sadomasoquistas

Una forma muy especial del trío en las prácticas del BDSM es el Cuckolding. Esta palabra viene del inglés y significa tanto como “cornudo” o “poner los cuernos a alguien”. Se refiere al huevo del pájaro cuco, ya que sabemos que el cuco pone su huevo en un nido ajeno y deja incubar al huevo por otra ave. Similar es con el cuckold. Es un hombre – originariamente casado – cuya mujer tiene relaciones sexuales con otros hombres. Otro hombre – el tercero, bull o lover – entra en la relación y satisface sexualmente a la mujer. El cucki o cuckold como llaman al hombre de la mujer, es devoto y a veces masoquista y soporta estos encuentros. Experimenta de ella es lo convalidación por su sacrificio y su sumisión, ya que su pareja se divierte con otro hombre. La satisfacción sexual más importante para él.

Esta forma especial del trío no tiene nada que ver con ser infiel. El cuckold sabe todo sobre el tercero, por ejemplo. cuando su mujer queda con su lover. Tampoco es lo mismo como cambio de pareja, el swinging o el wifesharing (cambio de mujeres – aquí el hombre también tiene relaciones sexuales fuera de la relación con su pareja. Por eso el wifesharing es más como una relación abierta o como el swinging). El cuckold no obtiene su satisfacción sexual de la situación, más bien es la completa satisfacción de su pareja la que le llena y alboroza. Sus necesidades sexuales las pospone y subordina.
También puede ser que el cuckold no tiene sexo con su pareja. La Señora cuckold controla su instinto sexual y lo usa para si misma. Además lo puede educar de tal manera que él encuentre su cumplimiento sexual siendo por ejemplo. su esclavo de lluvia dorada (nombre vulgar para urolagnia o sea es un tipo de fetichismo sexual en el que uno orina sobre el otro) y no por tener sexo con ella.

Principalmente hay tres formas de las relaciones cuckold:

 – la variante ligera:

Aquí hablamos más de un juego de roles sexuales. Los límites hacia el wifesharing son variables porque aquí el cuckold no es necesariamente pasivo y su exitación sexual a verlos está en el primer plano. Cuando su mujer tenga sexo, el está siempre presente y a veces también participa.

 – la variante clásica:

La mujer vive sus fantasías sexuales con otros hombres. El hombre devoto lo sabe y se queda en casa o se queda en el trasfondo. Ella le cuenta de sus experiencias y lo humilla de esta manera, lo domina, pero también tiene sexo con él.

– la variante extrema:

La mujer decide sobre su sexualidad. Vive con su cuckold una relación de estilo “Never-Inside”, o sea ya no tienen sexo. Ella es su ama y controla las necesidades sexuales de él, lo obliga a estar casto. La masturbación o cosas similares son prohibidas. Para controlar sus necesidades sexuales ella lo “ordeña”, es decir, consigue su eyaculación por fuerza y sin orgasmo, por eso no hay una satisfacción sexual.

Los motivos del cuckold son distintos. Pero el motivo principal suele estar en la auto degradación porque su mujer se ha buscado un amante. Muchas veces la potencia y el tamaño del pene también juegan un papel. Cuckolds se encasillan en que no la tienen lo suficientemente grande y ellos mismos se denominan como “acojonados”. Por lo tanto quieren para su mujer un hombre que sea más guapo,  mejor “equipado”, más sensible, más rico…

Para estos hombres, garantizar a su esposa la libertad de expresar con otros varones su sexualidad es una fuente de excitación.

La relación cornuda sería, en este sentido, una doble transgresión. Por una parte, la de la mujer que rompe su voto de fidelidad, pero también la del hombre, que le ha animado a hacerlo. Así visto, el acto cornudo no sería una forma de ser dominado, sino también de dominar, puesto que es el hombre quien decide si su mujer puede estar con otro y en qué condiciones. Además, explica el artículo, el hombre puede sentirse bien, incluso generoso, al permitir a su mujer disfrutar plenamente de su sexualidad: “Para estos hombres, garantizar a su esposa la libertad de expresar su sexualidad con otros varones es una fuente considerable de excitación”.

¿Y si, en lugar de buscar el placer a través de la humillación, lo que consiguen los cornudos no es otra cosa que reforzar su propia autoridad? Ley recuerda que vivimos en una cultura “pornificada” en la cual nuestras relaciones y percepciones sexuales están condicionadas por la exposición a los discursos de poder del porno. En este caso, el hombre que “presta” a su mujer la imaginaría como “una seductora y provocativa estrella porno”, dispuesta a ofrecer su sexualidad a un “súper semental que introduce su pene gigante en cualquier orificio que ella tenga para ofrecer”.

Enmascarando la bisexualidad

Una de las primeras cosas que se les pasa a algunos por la cabeza para explicarlo: ¿y si contemplar a tu pareja hacer el amor con otro hombre no fuese otra cosa que un subterfugio para ver a otro hombre haciendo el amor sin tener que replantearse la propia sexualidad? Ley afirma que más de la mitad de hombres entrevistados admitió que sus impulsos bisexuales eran importantes a la hora de apostar por esta fantasía. En ese caso, la duda puede resolverse atendiendo a en qué se centra el hombre que observa: ¿en su mujer, siendo penetrada por otro varón, o en este… en cuyo caso puede sentir una atracción hacia él o, también, convertirse en un agente vicario para su propia pasión?

Las dos transgresiones en las que incurriría el hombre: "Por un lado, está visualizándose a sí mismo como 'cornudo', pero está en pleno control de la infidelidad, por lo que sus 'fantasías prohibidas' pueden ser especialmente gratificantes.

Saber además que existen foros y comunidades dedicadas a esta modalidad de intercambio de pareja. las búsquedas sobre el tema en Google se duplicaron en los últimos 12 años. Incluso Reddit, el sitio web de marcadores sociales y de noticias, le brindó un espacio al cuckolding.

Os atrevéis?

 





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