Cuentos del Marqués de Sade que encenderán tu libido

 

Lo llamaron el “Divino Marqués” y el precursor de la moderna libertad sexual. Quizá digas lo mismo luego de leer alguno de sus relatos “prohibidos”.   Imagen: Cortesía

Lo llamaron el “Divino Marqués” y el precursor de la moderna libertad sexual. Quizá digas lo mismo luego de leer alguno de sus relatos “prohibidos”. Donatien Alphonse François de Sade. Más conocido como el marqués de Sade, de cuya muerte se cumplen hoy 200 años, nació en 1740, en pleno Siglo de las Luces, y tuvo el honor de ser perseguido tanto por el Antiguo Régimen como por la Asamblea Revolucionaria. Dicho en otras palabras: ningún sistema podía asimilarlo, y solo el paso del tiempo y el cambio de actitudes morales y filosóficas han ido permitiendo que toda su obra salga a la luz.

Las prácticas sodomitas, el sadomasoquismo y la infidelidad  son sólo algunos de los temas que el escritor Marqués de Sade tocó en sus novelas y cuentos.

Su estilo, que lo llevó a ser uno de los más polémicos dentro del mundo literario, en su época provocó que lo llamaran pornográfico, indecente y que lo denunciaran y encarcelaran en diversas ocasiones.

 

“La Mojigata”

La señora Sernenval es  voluptuosa, guapa y tiene un pequeño defecto (según su marido): es muy pudorosa. Tanto, que pocas veces duerme con él y cuando se digna a otorgarle placer lo hace con el máximo recato: vestida con un camisón que la tapa toda.

El esposo respeta su actitud -¿ridícula?-, hasta que un día, en una casa de visitas, se da cuenta de que ella trabaja ahí. Y no sólo eso, uno de sus amigos, sin saber que era su esposa, le cuenta que es una diosa del placer.

Hay sitio para dos”

Veinteañera, “con las carnes más frescas y apetecibles” y casada con un hombre viejo que le provocaba asco,  Dolmène decide tener relaciones con otros dos hombres porque NECESIDAD.

Un día, mientras estaba en la intimidad con uno, otro de sus amantes la sorprende. Ella, en lugar del famoso “esto no es lo que parece”, le dijo: “No nos molestes, amigo mío, y acomódate aquí, que puedes; como bien puedes ver hay sitio para los dos”

“Hágase como se ha requerido”

La  baronesa De Fréva aconseja a su hija mayor (de 13 años) para que no sufra cuando tenga que acostarse con su esposo el presidente, conocido por “tomarlo todo única y exclusivamente por detrás”.

En la noche de bodas, el presidente decide portarse bien. Pero la joven, siguiendo la lección de su madre, le dice que “por cualquier otro sitio que guste, pero por ahí, de ninguna manera”. Confundido, él obedece y lo hace…  a su manera (tan peculiar).

“Los tramposos”

Dos chicos, cuyo único oficio es el de vivir a costa de los demás, toman como víctima a  Rosette de Flarville, hija de un buen burgués.

Cuando la conocen la incitan a beber vino de la Champagne, haciéndola creer que es  jugo de manzana, y cuando por fin la emborrachan, aprovechan de ella día y noche.  Satisfechos de haberle arrebatado su honor, su conocimiento y su dinero, la cubren con unos harapos para luego abandonarla en una escalinata.

“El Castigo”

Monsieur Savari es un hombre sin brazos y piernas que decide convertir su casa en un prostíbulo muy especial (para ese entonces), donde se valen las orgías y donde las mujeres de buena sociedad encuentran a hombres dispuestos a satisfacerlas.

Medio mundo está feliz con el “templo”, hasta que un asesinato provoca el cierre de éste y con ello el fin del placer.  

"El marido cura"

Cuento provenzal Entre la villa de Menerbe, en el condado de Aviñón, y la de Apt, en Provenza, existe un pequeño convento de car­melitas, muy apartado, que se llama Saint-Hilaire, asenta­do en la cima redondeada de una montaña en la que a las mismísimas cabras les resulta difícil pastar; esa pequeña residencia es, poco más […]

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