Despertar nuestra sensualidad

Sensualidad es la condición de aquel o aquello que es sensual. Este adjetivo, por su parte, está vinculado a los sentidos y, en especial, al deseo sexual.

La sensualidad es la capacidad que tiene el ser humano para seducir a su pareja y para despertar en ella la pasión y la atracción

Debido a que la atracción sexual es subjetiva, no existe un único tipo de sensualidad. Sin embargo, hay características o elementos comunes que suelen ser compartidos a nivel social y que permiten afirmar que determinadas personas cuentan con una gran sensualidad, ya que atraen a muchos hombres y/o mujeres.

Sentirse sensual está al alcance de cualquier persona. Y es que todos nacemos como criaturas sensuales sólo que, a veces, nuestro entorno puede cohibirnos. Aunque en la práctica se utilice casi exclusivamente para referirse a algo sexual, “sensual” significa “algo relacionado con la gratificación de los sentidos”. En ocasiones, la sociedad tiende a convencernos – especialmente a las mujeres – de que nuestra sensualidad decrece a medida que vamos cumpliendo años. ¡Todo lo contrario! La sensualidad femenina goza del potencial de volverse más intensa con el tiempo.

¿Quieres saber cómo despertarla y fomentarla día tras día?

 

Masajea tus pechos:

Este primer ritual, increíblemente beneficioso y estimulante, te permitirá conectar contigo misma a través de tus pechos. Un buen masaje de pechos tiene efectos casi milagrosos en el sistema linfático y estimula la circulación sanguínea en los tejidos de nuestro cuerpo, especialmente en la dermis o piel, lo que a su vez aumenta nuestra sensibilidad y nuestra respuesta a estímulos sensoriales y sensuales de casi todo tipo. Te recomendamos que elijas un espacio íntimo y relajante para realizar este masaje y que utilices velas perfumadas, incienso y algo de música chill out. Lo mejor para aplicarte el masaje, el aceite de coco, aromatizado con un poco de esencia de rosa.
¿Cómo efectuar el masaje? Lo ideal es que juegues con diferentes técnicas y diferentes grados de presión, como con cualquier otro masaje que te puedas dar (o te puedan aplicar) a cualquier otra parte del cuerpo. Concéntrate y siente cómo el cuerpo reacciona a los estímulos del masaje. Un buen masaje siempre tiene que hacer sentirte bien.

 

 

Quítate la ropa:

El punto central de todo este ritual es que te sientas cómoda con tu propio cuerpo y aceptarte tal y como eres. Una buena manera de poder alcanzar esto es desnudarse, colocarse delante de un espejo y simplemente observar cómo es tu cuerpo y cómo responde a los estímulos sensoriales. A partir de este momento, analiza tus reacciones sin realizar ningún juicio de valor de ninguna clase. Mira tu propio cuerpo tal y cómo es, no como desearíamos a veces que fuera. Céntrate en lo que te gusta de tu cuerpo y si hay algo que realmente no te gusta, prueba a cambiar el “chip” e intenta sacarle algo positivo a lo que tú ahora mismo ves como negativo.

 

 

Practica la danza:

Bailar o practicar la danza es una forma muy interesante e incluso divertida de combinar los movimientos del cuerpo con la sensualidad y la autoestima. Pon tu música preferida y deja que tu cuerpo se mueva libremente, al ritmo de tu sonido favorito. No planifiques el baile y deja fluir los movimientos y la intuición de tu propio cuerpo. Prueba también a bailar manteniendo los ojos cerrados y contactar con tu propio cuerpo mientras ejecuta los movimientos, simplemente utilizando el sentido del tacto. ¡Seguro que repetirás!

 

 

Habla en alto contigo misma:

Pregúntate cómo puedes transformar en positivo y placentero algo que te resulta negativo o difícil de aceptar. Envía a tu propio cuerpo señales positivas y de amor. Cuanto más hagas esto, más fácilmente te librarás de los juicios negativos y perjudiciales que emitiste en el pasado sobre tu propio físico. Estarás consiguiendo subir los primeros peldaños para estimular tu propia sensualidad femenina.

 

 

Aprende con el autoplacer:

Tocarte, explorar tu propio cuerpo y darte placer te abrirá un mundo nuevo de sensaciones y de una forma que puede ser también completamente nueva para ti. Te permitirá alcanzar nuevas cotas muy profundas de tus sentidos, de tu placer y de tu sensualidad. Empieza poco a poco, crea tu propio espacio íntimo y sigue el ritmo que te marque tu propio cuerpo y tus propios sentidos, sin forzarlo ni llegar a extremos.
Con el tiempo, notarás como poco a poco se va despertando tu sensualidad, desplegándose como la flor de un loto. Aprenderás a alcanzar los placeres de tu sensualidad de una forma mucho más fácil, libre y profunda en todos los aspectos de tu cuerpo y, a la larga, disfrutarás de todos los aspectos de tu vida. Descubrirás que hay sensualidad y placer en cosas que hasta ahora ni imaginabas o simplemente tenías olvidadas.

Cambiar tu forma de pensar:

la parte esencial. La sensualidad hace de espejo de nuestra personalidad. Así debes intentar que tus pensamientos sean un poco flexibles, ya que no todo es blanco o negro. Antepone lo importante a lo que no lo es. La rigidez de los pensamientos se trasmiten de forma brutal a la forma de actuar de una persona, y esto va totalmente en contra de la sensualidad. Ser abierta a cambios y opiniones distintas puede hacerte mucho más sensual de lo que eres.

 

Corsé:

Es una prende sexy por excelencia; define la cintura y crea un escote muy femenino y provocativo. Los colores más sensuales con el negro y el rojo.

 

 

Lencería:

Hay una gran variedad, puedes usar desde encajes hasta cuero, todo depende de tu personalidad. Con un coordinado provocativo seguro elevas el placer de tu pareja.

 

 

Tacones y guantes:

Remiten a la sensualidad y coquetería femenina. A través del tiempo se han considerado como fetiches por su capacidad de incitar al sexo. Úsalos durante las relaciones sexuales sin nada más, seguro tu pareja te lo agradecerá.

 

 

 

Botas largas de tacón:

Estilizan las piernas y visualmente estimulan el deseo de los hombres, ya es una fantasía muy recurrente en ellos. Si se combina con una minifalda el efecto se maximiza.

Minifalda:

Es una prenda insinuante y provocativa. Puedes utilizarla con medias y un liguero para sentirte aún más sexy.

Recuerda que ser sensual no significa tener que ir con vestidos ajustadísimos para ir enseñándolo todo. La sensualidad depende mucho del físico, pero de un físico atrayente por su seguridad y su forma de moverse, expresarse, mirar y vestir. Entonces, para ser sensual, lo único que tienes que hacer es estar a gusto contigo misma.

Si quieres desbordar sensualidad, usa cualquiera de estas prendas para sentirte sumamente sexy y femenina, pero recuerda que lo más importante es la actitud y seguridad. ¡Buena suerte!

 

¡Ya sólo te queda ponerlo en práctica y disfrutar de tu sensualidad femenina!



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