El prostíbulo más grande de Europa. ( Pascha )

Pascha: palabra latina de origen griego. Pachá: versión vulgarizada del vocablo que en español denomina al hombre que es fresco, sinvergüenza, bebedor, fumador y que se acuesta con todas las mujeres posibles.

Pascha: esta palabra, en Alemania, en la emblemática Colonia, es el sinónimo del prostíbulo más grande del Viejo Continente.

Pascha es seis letras de color rosa atravesadas verticalmente sobre una mole de concreto color-industrial-azul-chillón que desentona por completo con los pequeños edificios grisáceos que la rodean y que conforman el distrito de Nippes, un barrio a menos de diez minutos de la imponente catedral gótica de la ciudad.

Pascha es un burdel de Colonia de 12 pisos y 9.000 metros cuadrados. Con cerca de 120 prostitutas provenientes de todos los países: Tailandia, México, España, Venezuela, Costa Rica, Hungría, Alemania, Francia... Ya que en la variedad está el gusto. , más de 80 empleados y hasta 1.000 clientes por día, es el burdel más grande de Europa.

El prostíbulo en cuestión cuenta con habitaciones temáticas (como la tirolesa o la de la consulta médica, con disfraz de enfermera incluido) e incluso con plantas temáticas, como la séptima, la de los transexuales. Las dos últimas acogen a las prostitutas de lujo, no aptas para todos los bolsillos, ya que sólo se accede previo pago de 50 euros más un suplemento de 100 euros por cada media hora. Por este desembolso se puede disfrutar de un bar de lujo con barra y buffet libre, masaje, sauna y de una chica durante treinta minutos..Las veinticuatro horas.

Pascha ofrece beneficios insólitos, por ejemplo, además de la “oficina de atención al cliente”, en la que el burdel y no la meretriz devuelve el dinero, se puede pagar con tarjeta de crédito.

Hay ofertas mensuales como embetunada de zapatos, rasurada al estilo antiguo con navaja o servicio de catering como en los aviones. Y, claro, no podía faltar el show con las bailarinas. Sólo se puede mirar, nada de manosear y mucho menos pedir servicio a la cama.

Para reemplazar el vil papel moneda y hacer que las bailarinas se sientan motivadas, Pascha creó su propia moneda: “El Euro Pascha” (su equivalente es un euro), que se les puede meter a las chicas entre las tangas. Estos billetes de plástico, con mujeres desnudas en ambas caras, se compran en la caja y la bailarina puede cambiarlos después por moneda real. 

La entrada a este supermercado del sexo cuesta el precio de cinco módicos euros: “Que dan derecho a todo tipo de bebidas no alcohólicas”, comenta Stefan Rothe, director de marketing. “Pascha está formado por las siete plantas donde se hospedan las chicas, que están abiertas las 24 horas del día; el Pascha Nightclub, que opera entre nueve de la noche y cinco de la mañana; y The Club 11, la planta superior, también abierta las 24 horas”, detalla Rothe. En el club-discoteca, que puede albergar hasta 500 personas, tienen lugar habitualmente espectáculos realizados por bailarinas profesionales.

Su acceso cuesta 30 euros, 35 los fines de semana. Ningún encuentro sexual tiene lugar allí, pero sirve para que los clientes se animen a visitar a las prostitutas, que están esperando en las puertas de sus habitaciones.


¿Tarifa? “Depende de lo que el cliente quiera, pero puedes tener sexo por 30 euros”, confirma Rothe. De hecho, éste es el precio practicado en la denominada Express Floor, la destinada a los apretones rápidos. De media, una chica podría estar embolsándose unos 150 euros por servicio, de los que el local no se queda ni un euro. ¿Cuánto ganan al mes? Rothe nos ilumina con su respuesta: “Depende de lo que trabajen”.

Pascha también cuenta con bonos-regalo
(una posible idea ahora que se acerca la fiesta de San Valentín) y con descuentos del 50% para mayores de 66 años, porque, tal y como dice la campaña que lo anuncia, La vida comienza a los 66.

Hay que ver la cartelera de “eventos especiales” que organiza Pascha.

Tatjana, la prostituta estrella de una agencia de compañía femenina, quiso romper en este lugar un récord Guinness y aseguró que podía, en un solo día, satisfacer a 200 hombres con sexo oral. Después del visitante número 148 tuvo que desistir de su empeño. ¡Estaba muerta de cansancio!

Free Days

"No vamos a pagar más impuestos. Entrada gratis, bebidas gratis, sexo gratis". Con este lema se anunciaba en su página web el local Pascha, situado en la localidad austriaca de Salzburgo.

El propietario de este establecimiento, Hermann Mueller, ha iniciado esta campaña ante lo que considera una campaña excesiva de impuestos y una desmesurada regulación de sus negocios.

“Los burdeles son un símbolo de la manera en que, como sociedad, tratamos de resolver un problema. Hay un montón de hombres con cierta idea del sexo que no funciona bien del todo... y el burdel es una idea de cómo solucionar el problema. En el burdel (al igual que en el resto de la sociedad), las mujeres se ocupan de los hombres.

Pascha es el espacio al que estos hombres pueden recurrir a fin de huir de sus problemas y sus familias, aunque sea por un rato. El burdel simboliza una solución que no es tal.

 

Así que ya sabéis, si visitáis Salszburgo entrad en Pascha.

Comentar

Se el primero en comentar

Notificación de
avatar
wpDiscuz