Feromonas, el olor a deseo sexual

Creemos erróneamente que en el deseo únicamente influye aquello que percibimos con la vista, ignorando que el funcionamiento del cuerpo y la mente humano se antoja complejo. La realidad es bien distinta ya que en la atracción sexual no todo es amor a primera vista e influyen otros factores sensoriales como el olor, la voz o el contacto de la piel del otro, entre otros, haciendo que los cinco sentidos interpreten su papel en los juegos del amor y la seducción. Nos acercamos a alguien y al instante algo se nos enciende por dentro. Estamos calientes, estamos on fire.

Las feromonas son sustancias mensajeras sexuales volátiles y se producen en el ser humano en las glándulas sudoríparas de la piel – especialmente en la región axilar y en las partes íntimas.

 

También se producen en otros animales, incluyendo insectos.

¿Cómo producen efectos las feromonas?
Nuestra nariz decide quién nos resulta atractivo sin que sepamos porqué.
Durante mucho tiempo los científicos no encontraron respuesta a esa pregunta. Pero ahora se sabe, en base a investigaciones especiales, que nosotros tenemos por así decirlo una “segunda nariz”.

El órgano vomeronasal (OVN) se encuentra directamente detrás de los orificios nasales y es alrededor de mil veces más sensible que nuestro sentido del olfato.Los científicos están convencidos de que las feromonas producen un efecto duradero de atracción erótica, de simpatía, influyendo en la vida sexual.
La eficacia de la feromona es interesante porque el compañero o compañera percibe inconscientemente esa sustancia. Pequeñas dosis de feromona son suficientes para provocar en fracciones de segundo un estímulo en el cerebro e inmediatamente se decide si a alguien le “podemos oler” o no.

¿Olemos los humanos realmente a sexo?

La base de actuación de las feromonas es que su emisión al aire es recogida por otros individuos de la misma especie y les condiciona el comportamiento. El órgano que capta estas sustancias en los mamíferos se encuentra entre la boca y la nariz. Se conoce como órgano vero nasal (OVN) y puede llevarlos al apareamiento -como en el caso de los jabalíes-, a la detección de un posible rival territorial -perros y gatos- o bien puede avisar a otros miembros de la colonia de que un predador anda cerca. Pero, ¿están presentes también en los humanos? 

Androstadionona, estratetraenol, androstenol, exaltoide, etc., son los nombres de algunas de las complejas moléculas que se secretan con el sudor de las axilas, el semen y la orina y que podrían entrar dentro de la categoría de las feromonas humanas. Pero poco más se sabe en realidad de ellas ni de si tienen efectos constatables en el comportamiento humano, puesto que los primates tenemos el OVN completamente atrofiado. Tan solo en el caso de las dos primeras, la androstadionona y el estratetraenol, se ha comprobado una cierta acción sobre los seres humanos. 

Contradictoriamente, estos olores que nos hacen más atractivos y deseables a las personas que les atrae nuestro sexo, son eliminados diariamente al lavarnos o ducharnos.

Además, hay que tener en cuenta que con el paso de los años, la producción natural de feromonas por parte de nuestro organismo merma de manera sustancial, siendo este proceso especialmente crítico entre los 20 y los 40 años.

Así que ya sabéis 

Cuando escogemos a nuestra media naranja el subconsciente hace reacción frente a las feromonas que trasmite su compatibilidad genética con nosotras, ya que ellas están ligadas a la mayoría de situaciones cruciales en nuestras vidas, desde la lactancia hasta la selección de la pareja.

Las feromonas son el sexto sentido, se utilizan para comunicarse sin hablar, para darse cuenta de algo sin conocerlo y para transmitir y recibir información crítica e incluso aquella que puede salvarnos la vida, pero, las feromonas que conducen al comportamiento sexual son, sin duda, las más excitantes, según reseña EME.

Según un artículo publicado por Smart Publications, los niveles de feromonas tienen inmensa influencia en cómo y con quién se realiza el acto sexual, en cuan confiada y atractiva se siente la persona sobre su sexualidad y en cómo otros la perciben.

Estás sustancias químicas que emanamos hombres y mujeres salen a relucir gracias al sudor de nuestro cuerpo, aunque no necesitamos correr para que éstas puedan ser percibidas por otra persona.

Ellas se encargan de hacernos sentir atraídos a una persona o de resultar atractivos para alguien más, entre algunas de sus funciones está indicar atracción y compatibilidad sexual, por eso a veces alguien nos gusta aunque no sepamos conscientemente por qué.

Debido a que las feromonas se encuentran en nuestro sudor es muy común que encontremos ciertas partes del cuerpo más atractivas que otras, quizá por eso es tan agradable oler el cuello o la espalda de tu amor.

 
 



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