Iniciarte en el mundo lésbico

Son muchas las mujeres que se atreven a probar experiencias homosexuales. Pero, ¿cuándo saber si estamos preparadas para el sexo lésbico? Al igual que en el sexo heterosexual, no hay ninguna receta “mágica”  que nos ayude a ser mejores en la cama, si no que el éxito se basa en la práctica.

En la historia reciente, los hombres gays han destacado mucho más que las mujeres homosexuales. Y es que el lesbianismo no ha sido tal vez tan perseguido, tan llamativo o tan habitual en la sociedad, pero también es de vital importancia hablar a todo el mundo bien alto y claro de los derechos de las lesbianas o de todo aquello que contribuye a normalizar esta preferencia sexual más allá del morbo que le pueda dar a algunos hombres ver a dos mujeres haciendo el amor. Para esto precisamente está siendo de vital importancia la aparición de lesbianas en series de televisión y películas.

Hay mujeres que, con el tiempo, deciden iniciarse en el sexo homosexual.

Ya sea para probarlo aunque sea una vez en la vida, porque tienen dudas sobre sexualidad o bien porque tienen claro que les gustan las mujeres, hay muchos tipos de mujeres que practican sexo lésbico. Si es tu primera vez con una mujer debes tener en cuenta una serie de aspectos.

Es importante conocer nuestro cuerpo y conocer lo que nos gusta más del sexo.

 El sexo lésbico es diferente al heterosexual, y es importante hablarlo con tu pareja o con la persona con la que practicarás sexo. Dejarse llevar es algo importante, además de tener claras algunas de las posturas más populares entre parejas lesbianas. Los juguetes sexuales son otra opción imprescindible en tu sesión de sexo lésbico: vibradores, anillos e incluso arneses de pegging os pueden ayudar a romper el hielo en la cama. El sexo oral es una práctica muy habitual entre lesbianas, e inclus combinando las manos. Probad a dejaros llevar con los preliminares y después seguid con la penetración.A pesar de no existir riesgo de embarazo en el sexo lésbico, debemos tomar las mismas precauciones que en el sexo heterosexual. Se recomienda utilizar guantes de látex y protegernos con barreras de este material durante el sexo oral.

Toda precaución es clave para evitar las Enfermedades de Transmisión Sexual. 

No olvides visitar a tu ginecólogo de forma habitual.   

Activas y pasivas.

Siempre nos han dicho que en las relaciones lésbicas, una hace de hombre y la otra de mujer. O sea, que una es activa, toma la iniciativa sexualmente y asume un rol proveedor y protector, y la otra es pasiva, se deja hacer y tiene un rol más funcional a su pareja, como un retrato de una pareja heterosexual en donde las relaciones de poder imponen una situación en donde la mujer es colocada a un papel secundario en su propia vida, que algunas mujeres aceptan por diversas variables, entre ellas, los “beneficios” que suele tener ese tipo de relación (legitimidad, comodidad, estatus, etc.), que al final no lo son tanto. Es por la falta de referentes más libres y menos opresivos que muchas mujeres lesbianas pueden tomar estos modelos y vivirlos en sus relaciones, pero otras no, y acá nos ubicamos nosotras, las que no queremos repetir esos roles sino que buscamos relaciones más igualitarias y satisfactorias en todos los ámbitos, y en el sexual también. Seamos lo que queramos en la cama (y en las calles): activas, pasivas, modernas, fluidas, curiosas, recíprocas, volteadoras, sumisas, dominantes, con tal de disfrutar todo lo que se pueda disfrutar sin represiones. No solo vamos a tener mejores orgasmos sino que también tendremos un ánimo al tope y muy buena salud física y mental.

La visibilidad.

Muchas mujeres temen que al empezar una relación lésbica van a tener que enfrentar la discriminación constante y cotidiana, y eso puede desanimarlas y generar conflictos en la relación, así como ansiedad y temores. Si has estado antes con chicos te das cuenta de las diferencias apenas sales a la calle con tu pareja mujer, muchas miradas curiosas recaerán sobre ustedes, y también, a pesar de lo que se ha avanzado en sensibilización, murmullos, burlas e insultos.

Y si ya has estado con chicas y solo con chicas, poco a poco aprendes a sobrevivir a estos comportamientos lesbofóbicos. La única forma de acabar con este problema es enfrentándolo y viviendo con normalidad nuestra relación de pareja, ocultarnos y meternos en el clóset solo nos daña a nosotras, y no generamos ningún cambio en nuestra sociedad, vayamos de la mano y no tengamos miedo de mostrar nuestro afecto, la sociedad es la que debe aprender a respetarnos, y no lo hagamos solo por nosotras, sino por las que son más jóvenes y van a empezar a vivir este tipo de situaciones, será nuestro granito de arena para generar un mundo mejor para toda la población LGTBI. 

Tómalo con calma.

Tienes la oportunidad de tener una relación sana y beneficiosa que no necesariamente será un compromiso de por vida. Disfruta, aprende, pásala bien y relájate. A veces nuestra primera relación lésbica puede ser LA RELACIÓN, a veces, muchas veces, no lo es y no tiene por qué serlo, la vida no se acaba cuando nos “rompen” el corazón, yo diría que ahí recién empieza la vida, porque estás más fuerte y con experiencia para asumir relaciones más importante en tu vida, esta vez sí con consciencia de lo que quieres y de lo que no quieres, y por lo tanto, con una mayor madurez para tomar buenas decisiones y no repetir errores. Lo básico en una relación es quererse una misma, si te quieres muy poca gente podrá hacerte daño, porque tu prioridad será cuidar tus sentimientos y emociones y, por ende, cuidar la de los demás. Estamos tan bombardeadas de amor romántico por todos lados que creemos que la única forma de amar es con esa mezcla de pasión, tristeza, alegría desbocada y melancolía, y no es así, hay formas más sanas, placenteras y hermosas de querer a las personas, sin sufrimiento, sin celos y con mucho respeto, pero eso se aprende en el camino. Nuevamente, tómalo con calma. Por si le quieres dar a tu chica una noche loca de pasión desenfrenada, o hacer el amor con ella de la forma más dulce te tenemos un ranking de 5 posiciones sexuales del libro “Lesbian Sex 101 Love Making Positions”.

Si aún no lo has hecho, ¡prueba algo diferente este fin de semana!

El tulipán holandés

Un 69 para llevar las cosas despacio. Acuéstense de lado y usa la pierna de tu pareja para recargar tu cabeza y deja que ella haga lo mismo. A diferencia del 69 común, esta posición te da toda la cercanía y la comodidad necesaria para pasar mucho tiempo en esta actividad.
Fresas con crema
Una chica se sienta en la cama con la espalda recargada en la cabecera y las piernas abiertas mientras la otra se hinca, montando una pierna de su pareja. La persona hincada estimula manualmente a su pareja mientras quien está sentada manipula los senos de la otra.
Lilith y Eva
Siéntate frente a tu pareja, con sus piernas rodeando tu cintura y deja que se recargue en la cama con tus pies debajo de su espalda. Podrás estimular su clítoris y senos con tus manos mientras ella se mece contra tu cuerpo.
Espadas
Híncate detrás de tu pareja y colóquense frente a un espejo, de esta forma podrás ver todo su cuerpo mientras la estimulas y ella puede alcanzarte también.
Cola y Crin
Una chica se acomoda en posición de “caballo”, sobre rodillas y manos, mientras que la otra la “monta” sentándose en su espalda y tomando el cabello de su caballo para controlarla. Quien monta frota su clítoris sobre la espalda y el trasero de su “caballo”. Es una buena posición para entrar en calor.

 Si te ha gustado este post, te recomiendo te leas estos relatos:

Mi profesora y Mi amiga Rebeca



Comentar

Se el primero en comentar

Notificación de
avatar
wpDiscuz