Inspección policial

Noelia miraba por el espejo retrovisor y vio las luces del coche policía centelleando a modo de aviso azul y rojo, para advertirla que tenía que detenerse en el arcén, de aquella mala carretera, poco transitada.

-Fabuloso, pensó.-justó ahora, realmente tengo que hacer pis.

No aguanto más.

Se detuvo a un lado del camino y esperó que el policía se acercará a su ventana.

-"¿Señorita puedo ver su permiso de conducir? "

Él, estaba de pie, imponente e impertérrito, con su firme silueta con las luces de la ciudad en la distancia. Noelia saco los documentos pertinentes, y los puso en manos del policía. Los recogió intentando verificar la fotografía con el rostro de ella, fue a su automóvil y le pidió a Noelia que esperara, sin bajarse del automóvil.

- Espero que esto no tome mucho tiempo.... - pensó, ya que, la presión en su vejiga aumentaba.

Noelia siguió sentada y esperó... Todos nosotros sabemos, un oficial de policía tarda realmente algún tiempo para rellenar esos formularios, llamar a la central, etc. Un control de ese tipo, se puede hacer eterno.

Mientras este realizaba su trabajo dentro de su automóvil. Noelia esperaba con impaciencia, nerviosa. Apretó los músculos de Kegel hasta que su pelvis pequeña poco parecía condensar... Excepto que el pis estaba doliendo y empujando vejiga abajo para salir... Deseó haber llevado una falda en lugar de un pantalón en aquel instante, para escapar tras el coche y salvarse de la humillación... Pero, por supuesto, había llevado su pantalón vaquero favorito, tan ajustado a su figura que incluso frotaba su clítoris cuando caminaba, y lo llevaba mojado todo el día... Pero no tanto como temía iba a suceder en breve, si aquello se demoraba más, ya que no podría aguantar mucho más sus ganas de orinar.

-¡Sr Agente!- llamó sacando su cabeza fuera de su ventanilla, mirando al intenso destello del vehículo detrás del agente.

- ¿puede usted por favor, tomarse un poco de prisa?

No hubo contestación. Noelia sentía un tirón entre sus piernas, cuando sus músculos pelvianos empezaron a perder su valiente batalla.

-Oh Dios, ya me estoy haciendo pis en mis pantalones, murmuro al ver la mancha en la tapicería del coche. Y de hecho, un pequeño rastro, diminuto de orina abandono su uretra absorbido por sus bragas de algodón blancas.

Noelia miraba hacia abajo abrumada por la situación cuando vio que la mancha húmeda entre sus piernas se hizo más y más grande. El olor de orina empezó a llenar el automóvil.

No podría pensar en nada más humillante, que lo que le estaba pasando entonces. Pero no podía hacer nada más que dejarla salir y no retenerla.

Noelia siempre era un todo o nada, el tipo de muchacha, que emprende sus acciones aún con todas las consecuencias. Se dejó llevar, maldiciendo su suerte.

Empujó mientras su orina inundaba fuera y mojaba por completo sus piernas, empapando y manchando irrecuperable mente el tejido del cojín de su asiento. Podía oír el ruido de hacer pis precipitándose a través de su pantalón vaquero.

Se sobresaltó cuando se sorprendió a sí misma jadear con el sentimiento de dejarse ir, de permitir aquello y orinarse por completo dentro de sus pantalones. En lugar de alivio, le estaba causando excitación. Empezó a disfrutar de la sensación calurosa en sus pantalones, el olor temerario de pis inundaba cada vez más su automóvil. Sintió la calurosa sensación de su clítoris endureciéndose.

- ¿ Señorita, qué está haciendo usted ?.

-¡Oh mierda!, nada-intentó disimular por todos los medios.

-¿Perdóneme señorita?, advirtiendo por segunda vez.

-Um, yo quiero decir, nada, yo estaba buscando algo simplemente.

-Por favor salga fuera del automóvil.

Noelia quedo paralizada, absolutamente sin palabras o pensamientos. Todo lo que sabía es que estaba a punto de ponerse de pie delante de un oficial de policía y presentar su escaso orgullo húmedo, acre, excitado.

Deseó estar en alguna parte lejos, que se la tragará la tierra de golpe, la vergüenza más absoluta.

Ruborizada, se quería morir en aquel mismo instante, tenía los pantalones empapados. Ella sentía gotas pequeñas de orina goteando bajo sus piernas, bajando hasta sus calcetines.

-¿Tiene usted por casualidad derramada una bebida alcohólica en su regazo, señorita?- Dijo a Noelia, tímido y favorablemente avergonzado, escondiendo su rostro bajo su gorra.

-No, oficial.

-¿Entonces qué es eso que ha derramado en su pantalón, señorita?.

-¿Ha estado bebiendo esta noche?

-No, agente, yo no he estado bebiendo nada esta noche.

-¿Entonces, me puede usted explicar que es eso?.Señalando e increpando a Noelia.

-Me hecho pis encima.

Era todo lo que ella podría proferir.

¿Perdóneme, señorita? El agente alucinaba ante tal respuesta.

Tenía pis, agente, y se me ha escapado en mis pantalones.

Se da la vuelta ahora mismo señorita y póngase sobre el capo del coche con las piernas abiertas, necesito verificar esto. -pensando era una broma, o quizás un caso de alcoholemia.

Se dio la vuelta e hizo lo que él le pidió sin objetar, para mostrar al agente que era verdad.

De hecho su pantalón vaquero completamente estaba mojado, y con su culo bien formado así inclinada sobre el capo del coche, no dejaba dudas de ello.

Tan solo era el resultado de un inoportuno accidente y definitivamente, no el hecho de ingerir alguna bebida.

-¿Puedo irme ya ahora agente? Muerta en su propio orgullo.

- Se me escapo por aguantarme tanto tiempo en mis pantalones, pero no es nada ilegal, ¿verdad?

Por favor, me puedo ir a casa. Vea, me estoy mojando más aún. Y de hecho, sus calcetines y zapatos también se estaban empapando.

De repente ocurrió algo aún más inusual para ella.

Notó que el agente estaba tremendamente excitado y se le notaba un tremendo bulto bajo el uniforme, ella tímidamente, aprovecho para intentar librarse de la multa o de algo peor y le pregunto directamente que si lo que veía le estaba poniendo cachondo, usando sus armas de mujer.

-Por supuesto que si, señorita.-increpo.

Cogió de la mano a Noelia y apartándola del coche se la llevo entre los arbustos que allí cerca había.

Ella le bajó la cremallera e introdujo su mano para extraer su pene. Allí escondida en el follaje del bosque, comenzó a lamerlo afanosa mientras el agente le decía que sentía mucho placer, que lo hacía muy bien y que no siguiera o le empaparía toda la cara, advirtiéndola.

Ella hizo caso omiso y tras breves segundos empezó a sentir el chorro tibio del líquido amarillento que llegó al fondo de su garganta. El agente sintió desfallecer con aquella corrida, le fascinaba aquella chica desde el minuto uno en que la vio.

Tras esto, este, le devolvió su permiso de conducción, muy formal y correcto.

-La próxima vez, use el baño y no sus pantalones, señorita. Una señorita joven de su edad no debe estar teniendo accidentes.

Y Noelia volvió con toda normalidad a su automóvil, aunque con la cabeza abajo, por lo que había hecho. Al fin y a al cabo, era un agente de la ley y no sabía si con todo, además la multaría de todas formas.

Sus pantalones seguían empapados hasta sus pies, excitada y todavía ansiosa de volver a experimentar los sentimientos libidinosos que había sentido durante su descarga en el automóvil y luego con el policía.

Arrancó el motor de su automóvil, y se dirigió hacia casa.

Excitada como estaba y empapada hasta los huesos. Nunca se había sentido realmente así antes. Pero,se sentía con ese sentimiento.

Llegó a su garaje y se contoneó hasta su apartamento donde su actual novio la esperaba ya hacía horas.

Sentado, devastadora mente guapo e inteligente, tecleando su ordenador.

Él estaba trabajando en su Gran Novela Porno que llevaba "gestando" durante meses.

-¡Hola cariño! ¿Qué te ha pasado? Estas toda mojada...

Pues, me paro un policía en un control rutinario, y me estaba orinando, no aguantaba más y se me escapo en mis pantalones... Al principio fue un mero accidente, pero, me paso algo extraño y no pare de seguir meándome encima a propósito y lo siento mucho ¿estás tú enfadado?

-Por supuesto que no, porque habría de estarlo, es raro, pero al fin y al cabo, la que se ha meado encima eres tu, no yo.

La abrazó como si nada hubiera sucedido, se quedaron de pie durante algún tiempo, con la cabeza de Noelia enterrada en el hombro de él mientras meditaba como plantearle su erótico plan.

-Te voy a pedir algo inusual, sabes, dijo ella, tanteando el terreno mientras lo abrazaba mimosa.

-Quiero... Quiero que tú me acaricies abajo justo donde estoy empapada....señalando sus muslos.

-Hmmmm... ¿eso es una nueva técnica tuya?- sonrió abiertamente.

-Por supuesto que quiero, esa cosita dulce.

Mientras la acomodó en la cama, y le puso una almohada suave para su cabeza.Siempre tan atento y caballero

¿Entonces, Noelia tuvo un accidente? Le decía a modo de tercera persona, con los brazos en jarras como si fuera a regañarla.

-sí, yo me hice pis en mis pantalones.-le respondió con voz aniñada.

Bien, a ver cuánto te has mojado, cochinota.

Sus manos bajaron por sus pechos suaves, bajo por su estómago, y de ahí a su entrepierna que estaba muy, muy húmeda y no solo por el incidente sucedido. Introdujo su mano por el pantalón vaquero, buscando sus caderas y culo prieto para también encontrar su ano muy bien lubricado, muy delicioso... Al punto que él solo lo rozó apenas con un dedo, Noelia reveló un gemido.

Bajo su pantalón, la dejo semidesnuda, aparto esas braguitas empapadas y comenzó a frotar su delicado clítoris. (la fuente de todos sus placeres )cuando él la besó en la boca, y sus lenguas se entrelazaron, estalló la pasión entre los dos...

Su clítoris duro húmedo, caliente, palpitaba contra sus dedos.

-¡Oh, cielo! Esto me pone demasiado caliente. ¡OH! ¡OOH! ¡OH DIOS! -¡OOOOOOOOOOOH! Oooh. mmmmmm... oooooooooooh.... Era el único vocabulario escaso que ella podía apenas articular, muerta por el placer del orgasmo que estaba sintiendo.

Ahora yo te quiero para mí, nena. Y con sus pantalones todavía en sus tobillos, se puso encima y entró en ella firme, los dos cuerpos estaban calientes, húmedos, resbaladizos, deliciosos.

Y allí ellos hicieron el amor y sudaron, gimiendo, suspirando.



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