La dieta del sexo

Uno de los tradicionales propósitos de comienzo de año o con vistas para el verano es perder peso iniciando todo tipo de dietas o apuntándose al gimnasio. La mayoría de las veces lo hacemos por estar a gusto con nosotros mismos pero también para seguir siendo atractivos hacia los demás.

Existen infinidad de dietas que se basan en la comida sana y el ejercicio pero obvian un elemento fundamental y natural para estar en forma y quemar calorías sin sufrir: el sexo. Es por ello que cada día capta más adeptos la dieta del sexo, una forma de vida que defiende que el cuidado de la salud debe basarse en el sexo regular.

La dieta del sexo, “sexercicio” o “sex diet” se sustenta en los demostrados beneficios del sexo: alarga la vida, reduce el estrés, libera endorfinas y oxiticina, que mejoran el estado de ánimo, aumenta las defensas, mejora el sueño o la salud cardiovascular.

La actividad sexual pone a trabajar todos los grupos musculares a la vez que el corazón puede alcanzar las 180 pulsaciones por minuto. Aunque se estima que media hora de sexo puede quemar hasta 200 calorías, no se puede calcular una cantidad exacta ya que este número dependerá de la calidad del coito, su intensidad, su ritmo o si adoptamos un rol más o menos activo en la cama. Por lo tanto, dependiendo del tiempo que dure el sexo, la frecuencia con la que lo practicamos y la posición adoptada mayor o menor será el gasto calórico.

Como las dietas alimenticias, la dieta del sexo puede afrontarse de diferentes maneras. Podemos establecer una rutina sexual con nuestra pareja basada en posturas y ejercicios en la cama que tonifiquen nuestros músculos y mejoren la flexibilidad u optar por otras que centradas en el orgasmo y en como intensificarlo o en la masturbación.

Las opiniones de los expertos sobre la dieta del sexo son variadas: hay quienes la ven como una de las formas más saludable y efectivas de ejercicio y también quienes no la consideran como una dieta en sí misma sino un complemento. Además, como muchas otras, la dieta del sexo también cuenta con detractores que defienden que ésta incita a la poligamia.

En definitiva, hacer el amor puede convertirse en algo más saludable si además de practicarlo como placer también lo hacemos como fuente de salud y bienestar. Los efectos en nuestro cuerpo, como los de cualquier dieta, dependerán de cada uno. Sin duda, aficionados o no a los regímenes encontrarán la dieta del sexo una de las menos sacrificadas.

Amantis SanValentin

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