La escuela del placer

Todo empezó como una historia cualquiera, yo era una chica que necesitaba un cambio de aires, una llama que encendiera esas brasas ya casi convertidas en cenizas, después de una relación frustrada con la que creí era la mujer de mi vida…Así que decidí dar un pequeño cambio e irme a estudiar hostelería a una escuela. Cual fue mi sorpresa que al llegar me encontré allí con un amigo de instituto, que lo primero que me dijo fue:

-Hay una bollera aquí que esta tremenda, la tienes que ver..

A lo cual, yo me reí reacia, a eso de que estuviese tan tremenda como decía, y de todas maneras estaba bastante cerrada a la idea de conocer a nadie más por el momento.

Después de pasar una semana allí  enfrascada en mi aprendizaje y estudios, con el silencio de la noche, después de jornadas inacabables de esfuerzo, yo me preguntaba con curiosidad recostada sobre mi mullida almohada, cuando conocería a esa chica, hasta que una mañana la vi, en un taller de cocina, pero, ahí quedo la cosa sin más.

Pasaron unos meses para que empezáramos a hablar,  entre nosotras, a bromear, hasta que un día nos dimos los números  de teléfono y ella me propuso quedar, yo le dije que si pero no estaba demasiado entusiasmada con la idea, Aún me asustaba la idea de intimar con alguien, y más con semejante pivón. Solo su presencia hacía cuestionarte si era un ángel o un demonio con aquel cuerpo de infarto.

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Cuando llegue al lugar donde habíamos quedado para ir a su casa y la vi…Se me ilumino la cara. Morena de melena larga que le llegaba hasta el culo, ojos azules y una sonrisa que derretiría el polo norte…Vestía unos zapatillas Converse, pantalón  muy ajustado, camiseta verde semitransparente y encima una chaquetilla negra con los puños vueltos y muy ceñida…Un look informal, casual, pero, meticulosamente atrevido.



Nos saludamos y de camino a su casa, yo no podía dejar de mirarla y sonreír, no me podía creer que fuese la misma chica de todas las mañanas…Fuera de clase, era aún más interesante y morbosa.

Llegamos a su casa y fue a ponerle de comer a sus gatos, haciéndome las presentaciones oportunas y enseñándome su apartamento. Yo iba detrás suya, cuál perrito faldero, olfateando su perfume a escasa distancia y solo pensaba en besarle, espere a que terminase y cuando lo hizo le di la vuelta y la puse frente a mi,la bese sin avisar, ella suspiro de placer, dimos unos pasos hacia atrás y nos apoyamos en la encimera de la cocina, la subí encima del frío mármol sin dejar de besarle un solo centímetro de su angelical rostro, ella rozaba apasionada su cuerpo con el mio sin parar de emitir pequeños gemidos ahogados.

Le quite la camiseta y rápidamente me quite la mía, ella me miro y sonrió picaramente, eso me puso mucho mas caliente de lo que ya estaba,baje por su cuello, ella me hizo mas sitio entre sus piernas, no podía dejar de tocarla, quería hacerla mía ya, le desabroche el pantalón, la agarre de la mano y  me la lleve al sofá que estaba en el cuarto de al lado, allí le arranque del todo el pantalón, durante unos segundos muy breves observe como se movía sensualmente pidiéndome con gestos que no parara, al tocarle los pechos, ella gemía aun mas, se estremecía entre mis manos, era una sueño y aun ni siquiera la había tocado.

Metí mi mano entre sus piernas, estaba muy cachonda y mojada, el exterior de su labios rosados me llamaban como un faro atrae a los barcos, ella ya necesitaba mas y con su lenguaje corporal y sus caras de placer deshinibidas me dejaba todo muy claro,un movimiento de cadera basto e introdujo mi dedo en su vagina y empezó a moverse, yo la miraba muy caliente y le tocaba su cara con mi otra mano, utilizaba mi dedo a  modo de vibrador humano pero, era ella la que llevaba el compás de las metidas con sus movimientos de cadera.

Gritaba de placer y yo empece a tocarle cada vez fuerte introduciéndo otro dedo mas en su vagina, no dejaba de penetrarla y tocarla, ella me susurraba cachonda en mi oído y me quito la mano de su vagina para frotar su vagina con la mía, se agarro el pelo, se movía como nunca antes nadie lo hizo, mi mente ya había olvidado  todo el dolor del pasado, en aquel instante eramos la una de la otra, sin mas.

De repente paro sin dejarme de mirarme fijamente a los ojos, diciéndome telépaticamente lo que tanto deseaba, bajo su boca entre mis piernas, empezó a comerme el clítoris despacito, deleitándose, yo mire hacia el techo y cerré los ojos.

Era increíble comía ansiosa, su lengua era inquieta y sus labios tan tiernos… La levante y volví a penetrarla, esta vez era frenético, mis dedos la penetraban con ganas, ella gritaba y gritaba que no parase, cada vez estaba mas mojada.

Le pedí que se corriese encima mía, y le encanto la idea, empezó a moverse y yo cada vez le daba mas duro mientras le besaba sus pechos que se movían arriba y abajo al son de las penetraciones, empezó a correrse y sentí el calor de su corrida en mi mano.

Entonces entre gemidos, las dos unidas masturbándonos mutuamente sumidas en el placer creíamos desfallecer, pero, guardaba un As en su manga y volvió a comérmelo, no paro ni aun cuando me corrí en su boca, seguía lamiendo y besándome, la rodee con mis brazos, puse mi pierna entre las suyas, aun le temblaba el cuerpo y suspiraba, la bese y con ese beso termino la primera noches, de muchas mas otras.



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