La tatuadora

Desde pequeña me han gustado los tatuajes, siempre le decía a mi madre que me quería hacer uno, y ella siempre me respondía “cuando seas mayor”, así pasaron los años, hasta que a mis 17 decidí hacerme uno si o si.

Estaba paseando por el centro y encontré un estudio de Tattos bastante llamativo, había un montón de modelos de tatuajes y piercings, y me decidí a entrar para preguntar.
Me atendió una chica guapísima, por no decir que era morbosa a rabiar con su piel llena de tinta. Era alta, 1.70 (yo mido 1,55). Tenia unos pechos de infarto, que descubrían un bonito escote en su camiseta y dejaba entrever más tatuajes.
Mientra le peguntaba me esforzaba por mirarle a los ojos.

- Hola, emm quería saber cuanto me costaría hacerme un tatuaje que tenía pensado.
-Bueno, cariño, según donde y su tamaño .

-dijo apoyandose en el mostrador.

- ¿no eres muy joven? Me preguntó sin cortarse un pelo.
-No

-me apresure a decir

-tengo mis 19 recién cumplidos.
-ahh-dijo.. Un poco desconfiada por mi cara aniñada.

Y así empezamos a comentar sobre mi idea del dibujo.

Le dije que quería un ancla y una rosa, las dos en la cintura. Me dijo que me salia al rededor de 250 euros, ya que los quería muy grandes y de color.
Acordamos hacerlo en 2 semanas, cuando tenía libre su agenda, así estaríamos tranquilas.
Pasaron los días muy rápido Estaba súper ansiosa, por el tatuaje y (por supuesto) ver a esa bombonaza,
Salí de mi casa sin hacer ruido, llegue al local, y toque el timbre.
La puerta se abrió automáticamente. Allí me esperaba ella y me indico como entrar pidiéndome la siguiera, con mis ojos clavados en su culo contoneándose al andar por el pasillo.
Pase a la cabina y la salude con un beso en la mejilla, fue algo espontaneo que  sucedió sin pensar. Comenzó a preparar el material desechable y su maquina.

Cuando estaba por decirle que  ya estaba lista y donde podía dejar mi ropa. Me estampo contra la pared y me dijo.

- ¿pensaste que me ibas a engañar?

Yo nerviosa la mire y antes de que abriera mi boca ella  me interrumpió

Para hacerte un tatuaje necesitas ser mayor de edad ¿sabias? y tu solo tienes 17 años, no te haré el tatuaje.
-No!

- por favor, quiero ese tatuaje, perdón por mentirte.

-Dije agitada.

Si es necesario te daré más dinero, lo que sea, pero, quiero hacérmelo por favor.

Me miro unos minutos y me sonrió burlonamente. Vi como me recorría con su mirada.

-Bien cariño, ¿lo que sea verdad?

La mire confundida.

-Te quiero desnuda ahora o te vas a tu casa SIN EL TATUAJE remarco con su cara de enfado muy morboso.

Sin saber que hacer, pensé si quería el tatuaje a costa de jugármela y si tendría que hacer esto, tampoco era un sacrificio, en mi mente rondaba el miedo a que me echará a la calle, llamará amis padres o peor a la policía, pero, también me aturdía la caliente idea de echarme un polvo con Laura, que así se llamaba ella, no estaría nada mal, así que lo que hice, fue desnudarme poco a poco, sacándome la sudadera, luego lentamente el pantalón y bajando mis bragas para despojarme de ellas sobre la camilla que allí había.

Arrodillada ante mí y me abrió las piernas. Lentamente paso sus dedos por mi coño, ya húmedo, abrió mis labios, y los examino.

– Muy bonitos.

Me miro lascivamente con sus ojos color miel.

- Ahora me comerás el coño, te follare y luego te haré el tatuaje.

-¿de acuerdo?

- asentí con mi cabeza.

Mire mientras ella se despojaba de su ropa. Una vez desnudas, se sentó en el sillón que tenia al lado de la mesa del material y abrió completamente las piernas. Yo me incline a besarla. Me devolvió el beso escarbando con su lengua en mi boca.

Rompí el beso e hice un camino húmedo con mi lengua, hasta llegar a su rasurado coño, lo mire y lo olfateé. Le di una lamida rápida.

-Ahh- gimió vamos nena chupam….

- antes de que terminara, me lance a comer de él, abría mi boca para tomar todo de ella, me demore en su clítoris, dándole golpecitos con la lengua, subí mis manos y comencé a manosear sus pechos y a pellizcar sus pezones 

-Ohh Si Dios!

Gemía y jadeaba cada vez más -

Y llego a un explosivo orgasmo.

Despeinada y con cara de satisfacción me dijo

- eres la mejor comiendo coños, pero, ahora te toca a ti bonita.

Me comió el coño como una profesional, luego hicimos un perfecto 69 y me deleite con sus jugos.

Al rato trajo unos consoladores. Lo tenia todo preparada la muy guarra, había aguardado dos semanas imaginando ese instante conmigo.

Entre jadeos, nos empezamos a follar una a la otra con distintos juguetes.

La muy guarra, me hacía llegar a un orgasmo tras otro, y yo a ella, procurabá hacerle lo mismo.

Ya muy cansadas nos recostamos abrazadas y en un susurro le dije:

– Tal vez, sea bueno que venga a tatuarme más seguido.

-Ella rio y me dijo.

-desde luego te estaré esperando.
Hoy en día me quedan pocos centímetros de mi piel por tatuar, y muchos orgasmos por contar con aquella morbosa tatuadora.



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