La verdad más cruda contada por las ‘strippers’

Durante los últimos años se han normalizado trabajos relacionados con el sexo –y el deseo– que hace muy poco eran vistos por algunos casi como una lacra: desde el mundo de la pornografía hasta la prostitución pasando por las bailarinas de 'striptease'.

Películas o series como 'The Girlfriend Experience' han hecho mucho por ello, pero también la cada vez más popular noción de que todo trabajo implica la venta del trabajador, en mayor o menor grado.

De ahí que no sorprenda que muchos de los problemas (y ventajas) que desvelan las 'strippers' en un hilo de Reddit suenen tremendamente familiares a los empleados de otros campos laborales.

Si muchas de ellas ya nos contaban que estaban mejor “trabajando como puta que en un McDonald's o de teleoperadora”, trazando un paralelismo entre el trabajo basura por excelencia y una labor que le permite mayor libertad y unas ganancias mucho más sustanciosas.

A Rose una vez un tío le ofreció 250 euros "Vaya, eso son muchos bailes, cariño", replicó. "No es para que bailes, es para que me la chupes. Chúpamela, venga".

Esta jovencísima pelirroja con piernas esculturales cuenta esto entre risas, en el sofá de la casa que comparte con su perro salchica y Tatum, otra veinteañera atractiva que baila con ella en un stripclub de La Jonquera y que añade que "podría volverse lesbiana en cualquier momento del trabajo" ya que empieza a asquearse de los hombres que visitan su lugar de trabajo.

  

 

El objetivo general de los jefes es ayudarte a ser lo más rentable posible, porque si tú haces dinero, la empresa hace dinero

En esta ocasión, es la usuaria quien califica su trabajo como “telemarketing sin ropa”, debido a lo aburrido que es. No es un puesto para todo el mundo, añade, pero ¿cuál lo es? Algunas de las bailarinas se echan a perder y caen en manos del alcohol y las drogas. Por lo general, no obstante, matiza que la mayoría son muy listas y tienen un objetivo muy claro: “Ganar un montón de dinero, independientemente de en qué se lo gasten”. Pero ¿en qué se parece tu trabajo y el de estas mujeres (y hombres, que también los hay)?

Objetivo: maximizar beneficios

Se puede pensar que un mundo como el de los clubs de 'striptease' es tan sórdido de puertas afuera como lo es en su funcionamiento. Ya no es así, sino que hoy en día la mayoría son empresas que se comportan como cualquier otra compañía. Es decir, “el objetivo general de los jefes es ayudarte a ser lo más rentable posible, porque si tú haces dinero, la empresa hace dinero”. Por así decirlo, trabajan por comisión: su sueldo varía dependiendo de las propinas y de la cantidad de dinero que hayan conseguido generar, lo que las lleva a hacer todo lo posible por aumentar las ganancias… incluso llegando demasiado lejos.

Inestabilidad: temporeras del deseo

Debido a que no son asalariadas (como, por otra parte, cada vez menos personas en los países occidentales), su trabajo puede ser muy “estacional”. Probablemente, durante el verano y las festividades la caja se llene –los viajes de negocios ocasionales presentan pequeños repuntes–, pero como explica la usuaria “en ocasiones el local puede estar muerto durante semanas, especialmente el turno del día”.

No en todos los establecimientos se cobra lo mismo.

Del cliente y de cuánto esté dispuesto a pagar depende la cantidad de dinero que se recibe al final del día. Como si se tratase de una agencia de publicidad, vaya.

Otro problema es que el de 'stripper' es un trabajo de contrato de cero horas con todas las de la ley. En otras palabras, si no respondes a la llamada de tu superior y no te presentas cuando él te diga, no cobras, ya sea porque no te apetece o porque estás enferma.

Algunas van un poco más allá para obtener un sobresueldo. (iStock)
Algunas van un poco más allá para obtener un sobresueldo. (iStock)

Competencia desleal: ¿hasta dónde llegas?

La competitividad entre trabajadores genera una dinámica en la cual quien está dispuesto a venderse más (o ir más lejos) suele vencer a la competencia. Es de lo que se queja reallifestripper, acusando a las chicas que quieren ganarse un extra de “arruinar el negocio”. ¿De qué manera lo hacen? Aceptando todo aquello que, en principio, no debería formar parte del trabajo de una 'stripper', como permitir que los clientes laman sus pezones, que introduzcan sus dedos dentro de ellas o, directamente, los masturben. Es una queja razonable, ya que termina provocando que muchas tengan que aceptar cosas que no quieren hacer para competir con aquellas.

Inestabilidad: temporeras del deseo

Debido a que no son asalariadas (como, por otra parte, cada vez menos personas en los países occidentales), su trabajo puede ser muy “estacional”. Probablemente, durante el verano y las festividades la caja se llene –los viajes de negocios ocasionales presentan pequeños repuntes–, pero como explican  “en ocasiones el local puede estar muerto durante semanas, especialmente el turno del día”. No en todos los establecimientos se cobra lo mismo.

Del cliente y de cuánto esté dispuesto a pagar depende la cantidad de dinero que se recibe al final del día. Como si se tratase de una agencia de publicidad, vaya.

Cuando ponen la canción adecuada, el público se vuelve loco y el escenario empieza a cubrirse de dinero, te sientes bien.

Otro problema es que el de 'stripper' es un trabajo de contrato de cero horas con todas las de la ley. En otras palabras, si no respondes a la llamada de tu superior y no te presentas cuando él te diga, no cobras, ya sea porque no te apetece o porque estás enferma.

Por lo general, el ambiente laboral en los clubs de 'striptease' no es demasiado bueno. Son unas cuantas las trabajadoras que denuncian constantes discusiones, robos y zancadillas por parte de sus compañeras. De ahí que la rotación en estos puestos sea muy alta, y los despidos estén a la orden del día.

¿Cómo puedes librarte de una puñalada trapera?  respuesta: “Besarle el culo a los puertas, los DJ y los jefes es una manera de evitar que te echen, y no mantener una buena relación con ellos terminará siendo un problema a largo plazo”.

Hay otra dificultad que quizá no esté tan presente en otros entornos (¿o quizá sí?), que es que muchos de los empresarios o pinchadiscos suelen salir con bailarinas, y no solo eso, sino que pasan de una a otra con facilidad. No hay que ser un lince para descubrir que esto es una fuente inacabable de problemas.

(Gané más ayer que durante toda una semana en mi último empleo)

 Los encargados suelen tratar muy mal a sus trabajadoras, las amenazan constantemente con el despido y les hacen 'luz de gas'. Algo en apariencia paradójico, añade, ya que les gusta relacionarse con ellas de manera romántica o sexual.

Tu vida personal es… complicada

Los horarios suelen ser el mayor escollo para conciliar vida personal y profesional, así que vivir de noche –especialmente los fines de semana– no facilita tener pareja o amigos, no digamos familia. A ello hay que añadir que, como trabajo físico que es, resulta agotador. “No se trata simplemente de los movimientos”

 

En fin que "no todo es oro lo que reluce". También ellas se encuentran con problemas laborales y personales, dada su clientela masculina que a veces confunden términos y situaciones.

 

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