Las mejores películas eróticas españolas

El erotismo ha estado siempre omnipresente en el cine. El morbo que acompaña a la sexualidad humana no ha escapado de los ensayos artísticos de los que se nutre “El Séptimo Arte”. Después de todo, las películas eróticas no son más que una reinterpretación de la psique humana.

Para explorar y explotar el sexo como argumento, el cine se pasea del erotismo a la pornografía, separando ambos conceptos por líneas un tanto difusas en ocasiones.

El cine español ha tenido una fuerte presencia de películas eróticas. Con la llegada de la democracia, se generó el Cine del Destape o clase “S”, que permitió durante un tiempo dar espacio a la sexualidad reprimida.

Con el paso de los años, se pasó de la simple reproducción de desnudos y escenas con alto contenido sexual (muchas veces gratuito), a historias mucho más elaboradas. Las películas eróticas evolucionaron y el componente carnal pasó a ser pieza clave de las indagaciones en el inconsciente humano.

Por supuesto, más allá de las interpretaciones psicológicas y hasta poéticas, no se puede dejar de lado que el sexo vende. Estas son algunas películas eróticas españolas muy conocidas:

Lucía y el sexo. (Julio Medem, 2001)

Lucía y el sexo

No solo es una de las películas eróticas más emblemáticas de España. Su influencia también se hace sentir en buena parte de Europa y América.

Además, refleja perfectamente el papel que juega el sexo dentro del cine, como mecanismo de análisis del comportamiento humano.

Es un filme visualmente muy bien logrado, en donde la calidez fotográfica influye decididamente en la construcción del discurso sexual.

Átame. (Pedro Almodóvar, 1990)

Victoria Abril y Antonio Banderas protagonizan este drama, en donde amor y sexo por momentos se vuelven la misma cosa retorcida.

Un psicópata (Banderas) rapta a una actriz porno (Abril), convencido que de esa forma conseguirá enamorarla.

Cargada de mucha violencia visual, pero sobre todo psicológica. Tiene el dudoso honor de ser la película con más nominaciones a los Goya (15) y no ganar ninguno.

Jamón, jamón (Bigas Luna, 1992)

A medio camino entre una comedia y cierta crítica social. Aunque no es de los guiones más sólidos, sus escenas eróticas marcaron el inconsciente colectivo del público de inicios de los 90.

Fue un trampolín a la fama para sus protagonistas: Jordi Mollá, Penélope Cruz y Javier Bardem.

Habitación en Roma (Julio Medem, 2010)

El director de la icónica Lucía y el sexo explora con esta nueva obra, la sexualidad de dos desconocidas que coinciden una noche en Roma.

Entre besos y orgasmos, debates sobre el sexo, la moralidad, la vida. ¿Atracción a primera vista es igual a amor a primera vista?

Medem convierte a la cámara en un elemento más dentro de la habitación, en la que dos mujeres no solo se desvisten físicamente, también se sacan de encima lo que llevan en su interior.

El otro lado de la cama. (Emilio Martínez-Lázaro, 2002)

Comedia, musical y erótica. Amistad y sexo, lealtad y fidelidad. Amor y celos.

Una historia con un formato “ligero”, en la cual sus protagonistas van descubriendo de a poco sus propios puntos débiles.

El filme es una declaración de principios respecto a lo que falla en la sociedad. Frases como “el problema de los españoles es que les falta follar”, se quedó vagando entre los pensamientos de más de un espectador.

La pasión Turca. (Vicente Aranda, 1994)

Ana Belén protagoniza este drama erótico, no exento de polémica.

Desideria es una mujer de clase media, con cinco años de vida matrimonial que le pesan demasiado. Su vida sexual sobrepasa el límite de lo aburrido.

Emprende un viaje vacacional a Turquía, junto a su esposo y un grupo de amigos. Allí descubre toda la pasión que tiene atrapada bajo su piel.

Algún sector del público tachó a esta cinta como “pornografía con guión”. Para bien o para mal, nadie quedó indiferente.

Kiki, el amor se hace. (Paco León, 2016)

Significativa es una de las frases que se escuchan en esta comedia de Paco León: “Madrid parece muy moderna, pero Madrid no es moderna”.

Una indagación sobre la sexualidad de cinco parejas, vale como excusa para revisar el comportamiento de toda una sociedad.

Utilizando un fino sentido del humor como catalizador, por encima incluso del componente erótico, es una de esas películas eróticas que deja mucho a la reflexión.

Son de mar. (Bigas Luna, 2001)

Nuevo triángulo amoroso del director de Jamón, jamónJordi Mollá, Leonor Watling y Eduard Fernández la protagonizan.

Basada en la novela homónima de Manuel Vicent, en esta cinta Luna mantiene su pulcritud visual, sobre todo en sus desbordantes escenas eróticas.

Diario de una ninfómana. (Christian Molina, 2008)

El escándalo alrededor de esta película se tejió incluso antes del estreno. Los carteles promocionales no pasaron la censura de varios entes, tanto públicos como privados, cosa que, a nivel publicitario, puede funcionar mejor que cualquier campaña. No es un secreto: lo prohibido vende más.

diario ninfómana, una de las películas eróticas españolas más conocida

Belén Fabra se pone en la piel de Valérie Tasso, una mujer con un incansable apetito sexual. Consciente que su sexualidad la puede llevar a la perdición, se propone cambiar.

Los planes no resultan tan exitosos. Cree encontrar en la prostitución una tabla de salvación,aunque no tardará mucho en descubrir que el remedio resultó peor que la enfermedad.

Filme bastante controvertido, que en muchos generó más expectación que emoción.

Amantes. (Vicente Aranda, 1991)

Goya a la Mejor Película, es una de las obras más importantes en la vasta filmografía del realizador barcelonés.

Basada en un crimen real ocurrido en Madrid, a finales de la década de 1940. Narra las desventuras de un triángulo amoroso formado por Victoria Abril, (Oso de Plata a la Mejor Actriz en el Festival de Cine de Berlín), Jorge Sanz y Maribel Verdú.

Aranda expone detalladamente como los celos, las perversiones y los egoísmos van devorando a sus personajes, sin dejar espacio para la redención.

Las edades de Lulú. (Bigas Luna, 1990)

Si un realizador ibérico explotó al máximo el erotismo en la gran pantalla, ese fue Bigas Luna.

Francesca Nerí encarna a “dos” Lulú. Una de 15 años, con una sexualidad reprimida. El objeto del deseo es Pablo (Óscar Ladoire), un amigo de la familia, bastante mayor que ella.

La otra Lulú tiene 30 años. Sin inhibiciones a causa de la edad, Lulú seduce a Pablo y lleva sus fantasías a límites insospechados.

Obra imprescindible dentro del listado de películas eróticas españolas.



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