Marihuana erótica

No hay droga más erótica que el cannabis porque, aunque la cocaína es también muy utilizada con fines sexuales, la filosofía de ésta última entra más en el terreno del consumismo y la competitividad –durar más, tener más potencia–; mientras que la marihuana tiene la reputación de mejorar la calidad del sexo, no necesariamente de prolongarlo.

Desde el siglo VII los practicantes de Tantra-yoga han utilizado la cannabis en contexto rituales para hacer del sexo una experiencia sublime; según algunos reportes, los “orgasmos de cuerpo completo” que resultan de estas prácticas son una forma de meditación, y su efecto se potencia con el uso de la cannabis.

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En algunos festivales de la India se consume un smoothie llamado bhang. Dicha mezcla se realiza con yogur o leche, nueces, especias y naturalmente, cannabis. Es consumido durante los festivales de Holi y Shivaratri, así como en prácticas ayurvédicas.

El bhang sirve para reducir la ansiedad asociada al contacto sexual, cura la indigestión, y tiene propiedades afrodisíacas.

En Arabia y la India la cannabis ha sido utilizada durante siglos para tratar la gonorrea; antes de su prohibición en Estados Unidos, la cannabis también era aplicada por vía uretral para tratar otras enfermedades de transmisión sexual en forma de tinturas. Las trabajadoras sexuales en Persia solían aplicar la variedad indica para combatir la uretritis, o inflamación de la uretra.

En los turbulentos años 30 del siglo pasado, las mujeres en Rusia preparaban una mezcla de cannabis con grasa de cordero llamada nasha, que se untaban en la zona vaginal para reducir los dolores de las primeras relaciones sexuales, especialmente durante la noche de bodas.

En Marruecos, Líbano y Egipto se consume kif, una bebida a base de cannabis que elimina la impotencia y en contextos medicinales puede combinarse con opio, jengibre, lavanda y otras hierbas afrodisíacas, con efectos muy parecidos a los del bhang hindú.

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Los hombres en Serbia solían utilizar un compuesto afrodisíaco compuesto de hashish, mantequilla de almendra, pétalos de flores, hojas, especias y raíces. En todo el mundo, la cannabis ha servido como remedio para la impotencia sexual.

Desde el siglo XI se constata en herbarios medievales que una mezcla de cannabis con grasa en forma de pomada ayuda a desinflamar el dolor de senos provocado por la regla, o por amamantar. La cannabis aparece en diversos compuestos analgésicos por sus propiedades para desinflamar y disminuir el dolor.

En Uganda, la cannabis ha sido utilizada durante años para tratar enfermedades de transmisión sexual, ya sea en su versión fumada o masticada, así como también en una infusión de cerveza.

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Algunos consumidores habituales de cannabis señalan, como otra de sus virtudes, la mayor comunicación que se establece con la pareja. Una sincronía no verbal que hace que la relación tenga mayor intensidad. Pero no todos están de acuerdo en este punto, ya que los efectos de la marihuana varían, incluso en asiduos a su uso, dependiendo del día, dosis, tipo de planta o disposición anímica del individuo. “Se podría decir”“que cuando dos personas consumen cada uno va por su lado. Puede que algunas veces coincidan y se produzca ese acercamiento; pero también puede que ocurra lo contrario, incluso que las intenciones eróticas del primer momento se esfumen y se derive hacia la introspección”.

Los orgasmos más prolongados que experimentan algunos/as pueden deberse también al hecho de que el cannabis cambia la percepción del tiempo, generalmente estirándolo. Algo que se suma a los efectos, también atemporales, del sexo que, a menudo, reduce la sensación objetiva del avance del reloj.

marihuana y sexoLa marihuana tiene efectos secundarios en el sexo como empeorar la calidad del semen o producir sequedad vaginal. FOTO: WEEDS

Efectos colaterales del cannabis

La factura que pasa el abuso de la marihuana en los hombres es que “disminuye la calidad espermática, puede provocar disfunción eréctil y baja también el nivel de testosterona, una hormona muy asociada al deseo. Mientas que, en la mujer, puede producir sequedad vaginal”.

Un estudio llevado a cabo en 2015 por la Oxford University Press reveló que fumar cannabis, más de una vez a la semana, reducía la producción de espermatozoides en un 28% respecto a los no fumadores o a los que lo hacían en una proporción menor. La marihuana hace el semen menos fértil, incluso si el consumidor no es el varón sino su pareja. Esta es la conclusión a la que llegó otro estudio de la University of Buffalo. Cuando una mujer consume esta hierba, el principio activo llega también a sus genitales y está presente en su vagina y útero. Incluso si el hombre no es consumidor, cuando el semen entra en el cuerpo femenino y se pone en contacto con el TCH, éste ejerce una cierta acción espermicida.

Por otro lado, el efecto desinhibidor y relajante de esta planta, si bien puede tener sus efectos positivos, puede también provocar conductas más permisivas y hacer que sus usuarios tengan menos en cuenta las consecuencias de ciertas prácticas de riesgo. 

La no utilización del preservativo es uno de los efectos de una excesiva euforia o confianza.El consentimiento es otro de los asuntos a tener en cuenta antes de embarcarse en una relación sexual, pero el consumo de drogas hace que la comunicación y los mensajes sean menos claros, rotundos y directos; lo que puede llevar a diversas y variadas interpretaciones, no siempre acertadas.

Los efectos psicóticos atribuidos a esta planta se producen, en palabras que puedas entender, “en personas con predisposición biológica a los trastornos mentales y casi siempre son debidos a una intoxicación por dosis muy elevadas, que puede producir ataques de pánico, paranoia o brotes psicóticos, que desaparecen cuando pasa el efecto. La forma de tomar el cannabis es importante y cuando se ingiere mezclada con la comida o en forma de pasteles es más fácil que la gente consuma más de lo prudente y se pase de la raya”.

A estos efectos indeseados de la marihuana se suma uno nuevo, derivado de la forma de cultivo y de la cada vez mayor demanda de esta sustancia, especialmente en España, a juicio de este psiquiatra, uno de los países donde más se consume. “La hierba que se fuma hoy en día no tiene nada que ver con la que había en los años 60 ó 70 porque las semillas, o se han modificado genéticamente o son híbridos a las que, además, se le añaden fertilizantes y otros productos para favorecer su rápido crecimiento. Si antes había una cosecha al año ahora hay tres con lo que, por un lado, la marihuana que se consume ahora es menos pura y cuenta con más aditivos químicos; y por el otro, su potencia es mayor. Si antes el porcentaje de THC era del 17% ahora puede ser del 40%, lo que incrementa sus efectos a corto y a largo plazo”.

La razón de la popularidad de la marihuana reside “en que es una droga socialmente aceptable, como el alcohol. No todo el mundo reconocería que consume cocaína pero la mayoría no tendrá problemas en aceptar que ‘fuma’ de vez en cuando. El cannabis es poco adictivo a corto plazo pero lo es a la larga y, además, es una adicción poco perceptible. Pero a mi consulta llegan personas que quieren desengancharse porque han llegado a un punto en que necesitan fumarse un porro con el desayuno. Mucha gente empieza por diversión pero luego utilizan esta planta para poder dormir mejor, como relajante o como sustituto del tabaco”.

 “Tenemos sobrada experiencia de que las prohibiciones no son muy efectivas. Yo soy partidaria de una regulación del uso de estas sustancias”

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