Más allá de mis sueños humedos.

Allí estaba ella, su cuerpo desnudo le daba a la habitación una sensualidad mágica. No me lo podía creer, después de la interminable noche de pasión que hemos tenido y todavía no puedo evitar sentir este fuego dentro de mi cuando la miro.

Esta tumbada de lado sobre la gran cama sueca, parece sacado del plano mas hermoso que jamás haya visto en una película. Las sabanas se vierten en perfecta armonía con su dorado pelo. Los primeros rayos de sol inundan la habitación como haces de luz dorados por la ventana situada justo detrás de ella y el único sonido audible es el suave canto de los pájaros.

No se mueve, continua en los brazos de Morfeo, dios de la noche y de los sueños. No me canso de mirarla, cada detalle me parece hermoso, cada rasgo de su cara, cada curva de su cuerpo.

Nunca pensé que podría sentir algo así… creí que ya nunca lo sentiría. Hace tiempo soñaba con hacerlo, pero llego un día que perdí la esperanza harto de encontrarme tan perdido sin ti y sin embargo ahí estabas.

Abres los ojos lentamente y estos tardan un segundo en encontrarme, justo cuando lo hacen nuestras pupilas se besan, tu mirada me tiene, tu sonrisa me enamora, tu cuerpo me quiere.

Estoy aquí, sentado justo al lado de la cama, te observo, te amo con los ojos, con las orejas, con la nariz.

Con la mano te acaricio la cara y una lágrima cae por tu mejilla. Yo también te quiero mi amor, no hace falta ni que separes los labios, solo necesitaba mírate y al verte verme.

Me siento en la cama, quiero besar tus labios que me buscan sin moverse, quiero sentir tu cuerpo en mi piel. Enseguida noto tu calor, la sensación es increíble, mi cuerpo entero vibra, el mundo entero se para.

Mis manos resbalan por tu espalda, estas muy suave. Sonríes, siempre sonríes y no puedo evitar ser feliz cuando me miras así, podría vivir mil años leyéndote, escuchando tu silencio.

Te beso, te abrazo, te miro. Otra vez el rayo, otra vez el fuego. Te deseo, te beso el cuello, la boca, la nariz, los ojos. Tus manos aprietan mi espalda desnuda, me sienten. Mi respiración se entrecorta, dios, cuanto te deseo.

Te insinúas, me provocas, me besas, me muerdes, me activas. Tu boca se abre lentamente dejando escapar un suave gemido casi inaudible, el más sensual que jamás he oído, mientras mis labios recorren tu cuerpo. Un escalofrió me recorre entero. Deseas que te ame, todo tu cuerpo esta sediento de mí. Te abrazo y somos uno, te tiembla suavemente el estomago acompañando tu entrecortada respiración.

Cuantas veces te he soñado mi amor, tantas que te quiero desde siempre, mis manos te conocen, te recorren entera como si un imán dentro de ti las condujera, siento tu cuerpo como mío, los escalofríos me estremecen mientras te tomo y te acaricio recreando tu forma. Te recorro todo el cuerpo sin dejarme un centímetro. Apretamos nuestros cuerpos, quiero sentirte entera sin perder un milímetro, una sensación

Nuestras respiraciones se unen, se aceleran. El hormigueo de mi estomago se abre camino por el resto de mi cuerpo. Estamos tú y yo, solos en el universo, no hay nada más, no quiero nada más.

Siento que ya no estoy en mi cuerpo, hemos sobrepasado todas las barreras físicas y son nuestras almas las que se mezclan y se retuercen.

Ambos estallamos en una explosión mientras nos abrazamos fuertemente como si quisiéramos traspasar la frontera de la carne, nos miramos a los ojos y una lágrima me sorprende recorriendo lentamente mi mejilla, no intento contenerla, la dejo fluir como todo mí ser, como toda mi pasión. … creo que nunca antes había hecho el amor si es esto lo que se siente… amor sincero, sin miedo, sin mascaras, puro.

Te recorro entera a besos mientras con los ojos cerrados sonríes y te muerdes los labios, mi corazón es una bomba, lo siento por todo el cuerpo.

Nuestra respiración vuelve a un ritmo normal poco a poco y tus manos me acarician la cara mientras tus ojos la recorren incrédulos de lo que ven, como si intentaran encontrar una respuesta a una pregunta que nunca se atrevieron a hacer… ¿de verdad eres tu? rozas tu nariz con la mía.

Una suave melodía empieza a sonar, primero muy bajito, aumentando poco a poco su volumen. Tu mirada cambia, puedo leer la preocupación en tus pupilas y el miedo reflejado en tu rostro, me abrazas fuerte como si no quisieras que me fuese a ninguna parte pero tus brazos pierden fuerza y el sonido aumenta. Te abrazo para que no tengas miedo, no me iré a ningún sitio mi vida, siempre estaré contigo.

Tus labios se mueven pero no oigo lo que me dices, tu piel suave se vuelve sedosa y tu carne mullida, la habitación se oscurece, no entiendo lo que pasa… y el sonido sigue creciendo… otra vez… otra vez no… por favor… no te desvanezcas, no te vayas…

Otra lagrima recorre mi mejilla… esta vez noto muy claramente la húmeda gota recorriendo mi cara y mas aguda que nunca la melodía… espero verte pronto mi amor, pienso mientras aprieto la almohada entre mis brazos y hundo mi cabeza buscando un ultimo contacto, un ultimo beso… hasta nuestro próximo sueño… y alargando la mano busco el silencio apagando el despertador.



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