Menú fuera de carta

 

Era un restaurante cualquiera, en una ciudad cualquiera. Ella se sentaba en una mesa, junto a la ventana, donde las vistas a una calle llena de tráfico la mantenía absorta al mundo, mirando sin mirar, con los ojos perdidos, intentando distraer su mente de los quehaceres cotidianos, de su rutina diaria que la absorbía por completo.

En la mesa de enfrente se sentaba un caballero vestido de traje oscuro, con aire rudo, pero a la vez morboso. Su vestimenta dejaba entrever que no era una persona con problemas personales ni económicos. Era un ejecutivo afanado en su trabajo, pero, el caer de una taza de café al suelo, hizo dejara de prestar atención a su ordenador portátil.

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Fue cuando levanto la vista y se miraron mutuamente.

Ella vio en él sus penetrantes ojos verdes, observando detenidamente y la ruborizo. No hizo falta nada más, ningún tipo de lenguaje verbal ni presentación alguna, tan sólo esa mirada furtiva entre los dos, para entenderse y para atraer aquellos cuerpos.

Fue ella, la que se levanto sin pensarlo para dirigirse al baño, no antes, sin rozarle con la mano su brazo, para hacerle saber donde le esperaría ansiosa.

?

Él apago su portátil, y pago su cuenta, miro ambos lados del restaurante, atestado de gente ajena a su asuntos con la señorita de la ventana.

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Sus pies caminaron hacia los baños como si  fuera victima de algún hechizo se tratará, no podía evitarlo, era victima de una atracción muy fuerte hacia la desconocida.

Allí le esperaba ella, temblorosa y ansiosa con la puerta entre abierta y dispuesta a bajarse las braguitas diminutas, sólo unos escasos centímetros los separaban para respirar el aliento, el uno del otro... hacia demasiado calor, o quizás eran ellos enfermos de sexo furtivo los que provocaban una atmósfera como si del mismo infierno se abriera paso por esa puerta de un baño público.

La situación de que podrían ser vistos les era más excitante.

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Sólo tuvo que empujarla y agarrarle las caderas, dándole un giro rápido pero sensual, apoyando sus manos sobre su cuerpo, empotrando la contra la pared, no tardo nada en meter su polla erecta en el aquel coño ardiente y deseoso de novedades y de desconocidos,  fueron pocas y rápidas embestidas para llegar al orgasmo simultáneo... respirando acelerados, intentando recuperar el aliento, después, cada uno se vistió por su cuenta sin dejar de mirarse a los ojos fijamente, como si de algún lenguaje oculto o pacto se tratara.

Salió ella primero y volvió a su mesa junto la ventana y prosiguió con su café ya frío, aunque no le importaba. Él subió las escaleras para proceder a la salida del local, no si pasar por su lado con un gesto de agradecimiento en su cara...

Nunca más se vieron, nunca más coincidieron, a pesar de que ella siempre se sienta  en la mesa junto a la ventana.

 





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2 Comentarios on "Menú fuera de carta"

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Julio
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Me ha gustado mucho. Es sensual y erotico. Me enganchó hasta la última linea. Y excitante…

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