Mi erotismo escondido o el sexo visto desde el alma

¿Alguna vez te has preguntado cuál es la esencia de tu planeta? Y ¿qué tiene esto que ver con el deseo, el sexo y la provocación? Pues este planeta tiene una esencia sexual conjugada con nuestro Sol. Si, este planeta, nuestro planeta es femenino en esencia y su complemento masculino es el Sol.

Nuevamente, ¿qué tiene que ver esto con el deseo, el sexo y la provocación? Va pues, tiene todo que ver. El ser humano, en general, ha perdido la conexión con su origen planetario y solar y ello ha generado todos los síntomas que el ser humano moderno vive actualmente: un mundo de gran avance tecnológico, cultural, de modernización y robotización que, por supuesto está y es fascinante, pero que, en la mayoría de las personas ha provocado un gran desbalance en su equilibrio de evolución natural y un aumento en la desvalorización de todo lo humano y sus consecuentes circunstancias como son la calidad del abrazar, el besar, el acariciar, tocar, sentir y erotizar, por mencionar solo algunas acciones.

Hasta este punto podemos decir que se incluye a ambos sexos, pero para que quede más claro, separaré a mujeres de hombres respecto a lo que a continuación escribiré ya que el tema es muy amplio. Para el presente articulo me enfocaré en el Erotismo de Mujer que surge de las experiencias de deseo, sexo y provocación que las mujeres podemos vivir en forma integrada. En cuanto al Erotismo del Hombre, lo trataré para el siguiente artículo.

Sea cual sea la situación presente que estés viviendo como mujer, debes tener claro que hay una parte de ti que porta la cualidad del erotismo creador e irradiante desde que naciste, claro que dentro del vientre materno el tipo de erotismo que viviste no fue a nivel excitación de una caricia sexual o de coito.

Lo explicaré más a detalle, ¿recuerdas que al principio del artículo mencioné que el planeta Tierra es de esencia femenina? No tienes que creerme, pero puedes comprobarlo ya que siempre hablamos de la madre tierra y poca o ninguna atención ponemos a lo que esto implica.

Uno de los aspectos importantes a considerar son las caricias. Las caricias no son exclusivas de las manos, a medida que vas profundizando en ti mismo(a) te vas dando cuenta que puedes acariciar con tu mirada profunda y suave, puedes también, acariciar con tus palabras y es aquí en donde se suma el factor de la seducción y de la intención.

Ambos factores, combinados adecuadamente, te brindan bienestar al máximo y elevación del placer constante, ¿no lo crees? Cierto será para ti, ¿lo crees? Igualmente cierto será para ti. Ambas respuestas a las preguntas son verdaderas porque tú creas tu propia realidad y la manifestación externa de tus experiencias te revelan mucho de ti mismo(a).

En un encuentro de intimidad sexual, el hombre que se conoce verdaderamente va levantando el fuego de la mujer y con ello va aumentando la pasión manifestándose inequívocamente, la sensualidad en ambas partes que conjugada de manera adecuada, con paciencia y sin prisa el fuego de la mujer, que se conoce verdaderamente, aumenta el fuego del hombre y al establecerse la unión física o el coito los niveles de placer los conducen hacia la plenitud, el éxtasis y la felicidad que una vez alcanzados, ambos participantes de este encuentro, perciben un placer ilimitado que los nutre y los transforma en seres humanos creativos en todos los planos de su existencia.

En las mujeres el erotismo se va incrementando al ser acariciadas de la periferia hacia el centro; en el caso de los hombres, es del centro hacia la periferia. Si logras armonizar esta forma de sentir con tu pareja, como un primer paso, vas a empezar a descubrir sensaciones que no imaginas que forman parte de ti y que además mereces.

 

Es importante también que comprendas que las manifestaciones de la sexualidad que experimentas son una proyección de lo que se agita en tu interior estés o no consciente de ello.

 

 

En tanto no te decidas a dar un salto en tu interior, afrontar tu sombra y descubrir el tesoro que ésta encierra seguirás siendo dirigido/a desde el inconsciente sexual colectivo de la humanidad dependiendo de lo que se dicte como “correcto” en el comportamiento y expresión de la sexualidad, seguirás teniendo miedo a ser lo que en el fondo quieres ser y no te atreves, seguirás sintiendo culpa y vergüenza cuando piensas, sientes, dices y te comportas sexualmente en formas que, aparte de atentar contra tu propia naturaleza individual, te mantienen sometido/a al Sistema que te controla por medio de la mente, entre otras cosas.

Se trata de trabajar desde dentro tuyo, afrontar tus demonios y tus dragones, comprender los mensajes que te bombardean desde el exterior y que encriptan moralidades es contradictorias que te mantienen en estados de ansiedad y estrés continuo.

Todos los pensamientos que tienes respecto a la sexualidad te provocan una emoción y este proceso tiene su manifestación exterior en tu vida cotidiana, porque cada pensamiento que tienes se inter-relaciona constantemente con el entorno que te rodea ejerciendo, a su vez, un efecto sobre dicho entorno. Pero, es muy importante también, que tengas claro que una cosa es lo que deseas expresar y otra muy diferente, lo que en realidad estás expresando

No basta que pienses de una u otra forma respecto a tu sexualidad, otros factores que intervienen para la manifestación física en tu realidad, son las emociones que experimentas y las palabras que expresas que pueden o no relacionarse a determinados pensamientos.

Imagina las consecuencias que experimentas en tu vida sexual si constantemente tienes pensamientos ambivalentes y desordenados con respecto al sexo, tus pensamientos son limitados, tus emociones no corresponden a tus pensamientos y tus palabras son la expresión de una necesidad más que la determinación y convicción de un deseo.

Un factor determinante que es necesario primero, que ubiques, segundo, que analices y tercero, que medites y trabajes al respecto, son tus creencias sexuales porque éstas pueden ser o son un obstáculo en tu evolución sexual creativa y además te impiden alinear e integrar tanto tus pensamientos como tus emociones y tus acciones hacia una vida plena.

Pero, ¿qué son las creencias sexuales?.. son enseñanzas tanto familiares como sociales, culturales, religiosas y científicas que, a base de paradigmas, se incrustan en tu ser en formas tan profundas que yacen ocultas en tus huesos y tus músculos. Con el tiempo tus creencias, respecto a la sexualidad, se convierten en decretos.

Todo lo que en la Tierra tiene vida se gesta en la oscuridad, en silencio, en la matriz generadora de vida y ejemplo de ello son las plantas, los animales, los insectos, los mares, los lagos, los ríos, las montañas, los volcanes, las aves y toda clase de microorganismos formados por los cuatro elementos básicos: tierra, agua, aire y fuego que tú también contienes y que, cuando están en equilibrio, te vives en armonía, plenitud, felicidad, bienestar y creatividad entre otras circunstancias.

¿Qué tiene esto que ver con deseo, sexo y provocación? Mira, si observas con atención, toda la naturaleza tiene un toque de erotismo irradiante como en el caso de los leones y felinos, una puesta de sol, un volcán cubierto en la punta de nieve, etc… ¿ves? Siempre los elementos combinados en armonía, evolucionan siendo simplemente lo que son y eso les da la belleza indescriptible que te irradian a ti, a mí y a todas las personas.

Todo en la naturaleza se sabe deseado y surgido por la fuerza del sexo en su máxima expresión debido a la gran provocación que siempre ha habido entre nuestro Sol y nuestro planeta Tierra quienes en un flujo constante de dar y recibir energías femeninas y masculinas forman todo el tiempo una tercera fuerza generadora de vida y de creación en una amplia variedad de especies que en su crecimiento, desarrollo y evolución se mantienen siendo bellas, eróticas irradiantes y siempre presentes y vivas.

Todo esto lo tienes tú también como mujer y más por el nivel de evolución de la especie humana. Así que independientemente de tu circunstancia de vida actual eres el resultado del deseo de la vida misma en conjunción con la energía sexual de tu padre y de tu madre (sexo) obteniendo con ello el poder de la provocación en tu vida, si, naces con ese poder y después de algunas experiencias de vida, de ti depende el provocarte una vida llena de creatividad y erotismo constante o, por el contrario, provocarte una vida llena de patrones de repetición heredados que te pueden dar habilidades para inventar, pero nunca para crear y co-crear.

Si logras capitalizar que esto es verdad puedes trascender aspectos de tu desarrollo sexual tales como el enfriamiento, la ritualización extrema de la sexualidad, la frigidez, la prostitución y la sobrevalorización del cuerpo en el ámbito de la atracción sexual pasando así hacia el aprendizaje en el conocimiento de tus propios procesos de deseo y gozo y también los del otro, te abres a realmente escuchar al otro llegando a crear, co-crear y desear por amor.

Consigues, poco a poco, desear apasionadamente todo lo que ya poseías, es decir, renuevas tu mirada sobre lo ya conocido aprendiendo a que todo lo que rodea tu vida como el trabajo, amigos, familia, hijos, viajes, posesiones materiales, etc… no te dan la felicidad, pero sí ayudan.

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