Mi profesora

Cuando tuve 18 años, estudie en un colegio de mujeres y tenia una profesora de matemáticas que me llamaba la atención.

No era muy femenina. Pero sentía una gran atracción hacía ella.

Cuando yo llegaba a las clases de matemáticas los jueves por la tarde yo la miraba con deseo desde mi pupitre y ella también me miraba de la misma manera escondida tras su mesa grande.

Cada vez que ella se me acercaba por el pasillo entre las mesas para explicarme algo, yo notaba como se me humedecía la vagina y me hacía sonrojar. A veces estábamos a solas en el aula, al acabar las clases y yo con excusa de recoger mis libros torpemente, me quedaba un poco más y ella a su vez me explicaba cualquier tema que ya habíamos dado en la clase para mirarme los pechos con disimulo, sin embargo algo había en su expresión que me hacía saber que ella quería besármelos y que me deseaba.

Un jueves por la tarde le dije a la profe que no entendí la clase, haciéndome perversamente la tonta, a lo que ella se ofreció para invitarme ir a su casa para explicarme el tema mejor.

Nos subimos en su coche para dirigirnos a su casa que no estaba muy lejos del instituto. Durante el camino, hablábamos acerca de la materia como cualquier alumna y profesora.

Yo sentía excitación y algo de temor por lo que podría pasar, pero también sentía unos deseos muy intensos por besar a mi profesora y eso me hacía sentirme confundida. Cuando llegamos, la profe abrió el portón eléctrico de su garaje y aparco el coche en el interior que daba a su casa adosada.

Inmediatamente lo cerro y quedamos a solas en la cochera, en la planta de abajo de su domicilio.

Sentía como que el corazón se me iba a salir de los deseos. Entonces subimos a su salón por unas escaleras que llevaban al interior de la casa, pasando por a enorme cocina, y yo observaba todo detenidamente.

La profe fue por unos refrescos y yo saque el libro de matemáticas. Cuando se sentó a mi lado, me explicaba sin quitar su mirada de mis pechos.

Ella me explicaba con una actitud seria y profesional. Entonces yo me empece a insinuar acomodándome el sostén.

Ella se sonrojo y me dijo que era muy bonita y que si yo le podía enseñar mis pechos, así sin más preámbulo ni disimulo. Estábamos solas en la estancia y nadie nos podía molestar.

Me quité la camiseta y le mostré mis pechitos jovenes, turgentes y ansiosos. No había terminado de sacarle mi busto cuando ella se me pego a uno de los pezones con la lengua. Mientras mamaba de él, me miraba a los ojos con morbo. Yo me asuste algo por la novedad y precipitación del momento pero ella me dijo que no iba a hacerme nada que yo no quisiera.

Me dijo que si la dejaba chuparme y lamerme por completo nadie se daría cuenta. Que ella nunca había hecho eso a otra mujer y que esa era su mayor fantasía. Deseaba tener una mujer jovencita y discreta a la cual adorar y probar sus labios y vagina.

Al sentir la soledad de esa casa, yo le di el si.

Y en el sofá volvió a meterme la mano en el sujetador bajando con sensualidad un tirante por mi hombro, me saco una tetita y me la comenzó a lamer. Yo temblaba al verla.

Ella estaba alocada entre mis pechos, estaba tan excitada ante mí que se descontrolo y metió discretamente su mano por debajo de mi falda buscando mi vagina. Yo cerraba mis piernas inconscientemente ante la excitación de imaginarla con su cara restregándose por mi tierno coñito.

Me tenia semi acostada en el sillón. Ella encima gimiendo de excitacion. Con dificultad me bajo las braguitas y al ver mi vagina me dijo:

- Nena que coñito más joven y sonrosado tienes.

- ¿Me lo dejas lamer despacito mi amor?. Sera nuestro secreto y te va a encantar..." Y entonces me llevo a su cama.

Cerró las cortinas y el cuarto quedo a media luz. Me quito el sujetador dejando mis tetas al descubierto para ella, me subió la falda y me abrió las piernas.

Yo sonreía y me sentía ruborizada a la vez. Ella me dijo:

- Mi amor no tengas miedo no la voy a desvirgar, solo dejame chuparlo hasta que te corras en mi boca, nada me excitaría más.

Yo ya había tenido orgasmos durante la masturbación pero nunca había tenido ninguna experiencia sexual, era virgen.

Siéntate al borde de la cama, y yo me arrodillo ante ti, así podré ver como goza tu carita de ángel.

Ella me pasaba la lengua suave sobre mis escaso vello púbico y me lo acariciaba y soplaba. Yo sentía un rico cosquilleo entre mis piernas y notaba como se mojaba mi vagina cada vez más. Yo la miraba a ella, quien me miraba morbosamente, sentada frente a mi

Su boca se escondía bajo mi prominente monte de venus pero podía sentir sus lengüetazos delicados alrededor de mí clítoris.

Ella me preguntaba

-¿Así esta bien nena?, ¿te gusta?

Y yo casi sin aliento le dije:

-!!Si así.. Profe me estas comiendo el coño muy rico!

Pero era inevitable no sentir tanto miedo y placer a la vez. Era mi profesora de matemáticas y estábamos teniendo una experiencia lésbica por primera vez.

La habitación estaba a media luz y nadie nos podía observar, era una experiencia tan intima que por fin me deje llevar por la excitación y así que empece a temblar con las caricias de su lengua en mi vagina.

Tenia reparo de gemir, y ella me sugirió que si me ponía a gemir con sus lamidos eso nos excitaría muchísimo a las dos y sobretodo a ella.

Y me deje llevar... Yo gemí con la voz ahogada en un principio pero después gritaba de placer como una loca. Yo sentía como mi leche empezaba a salir y al mirar su cara, la tenia mojada y empapada de mis jugos. Yo deseaba vaciarme por completo pero no podía de tanta excitación.

Entonces ella me pregunto que:

-¿No puedes correrte?

Yo sentía un fuerte temblor en las caderas de los deseos de estallar, pero le dije que sentía ganas de orinar y me daba miedo orinarla si ella me hacía tener un orgasmo. Y ella totalmente excitada y enloquecida me dijo:

- Mi amor, dejame continuar y beberme hasta la ultima gota de lo que sea de ti.

Yo me puse demasiado excitada como una perra en celo y le permití mamar todo lo que salío de clítoris y vejiga. Yo continuaba semi sentada observando sus labios esperando que yo derramara mi lluvia dorada sobre ella. De pronto cerré los ojos y solté unas gotas. Ella pego sus labios completamente para beberlo todo; al mirar vi como ella se bebía mi orina con ansiedad y de pronto le solté un chorro bien grande, sin embargo ella la bebió por completo sin derramar ninguna gota. Para no haber tenido relaciones con otra mujer, la profesora se atrevió fuerte ya en su primera vez, con lluvia dorada incluida.

Cuando termine me sentí tan excitada y liberada... Mi tensión bajo y ella seguía ansiosa por provocarme más corridas...

Me dijo:

- Vamos mi amor, cuando te corras, llename toda la cara con tu leche...

Me mamaba el clítoris con tal intensidad y experiencia que no parecía este era su primer coño.. Me corrí en nada y le empape de nuevo la cara. Yo me excitaba de verla como chupaba desde ese angulo, abría mis labios vaginales y pasaba la punta de su lengua de manera rápida y firme sobre mí clítoris.

Estaba muy duro e inflamado. Ella lo succionaba una y otra vez y mordisqueaba a su antojo como si fuera una golosina. Mis piernas temblaban y se cerraban con espasmos de la excitación. Ella lengüeteaba y mamaba a placer. Cuando yo le grite:

- Ya profe, no aguanto más, me voy a correr otra vez...

Ella pego su cara violentamente y abriendo mis piernas con sus manos expuso totalmente mi clítoris hipersensible y lo chupo como un perro muerto de sed, haciéndome correrme de tal manera que creí desmayarme en aquel instante...Yo gritaba de placer y ella abría mis piernas porque yo las cerraba sin querer por los espasmos del orgasmo tan intensos, la miraba introduciendo la lengua en el hueco de mi vagina y mi leche le pringaba toda la boca, la cara.

Me arqueaba, jadeaba. Y ella a su vez también gemía. Así estubo durante más de diez minutos... Hasta que quedo llena de mi y de mis flujos.

Tenia una cara de felicidad mientras me mamaba, que se quedo dormida con mí clítoris en su boca...

 

 

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