Mis aventuras con Elena



Buenas tardes a todas y a todos. Después de haber leídos varios relatos muy interesantes y marchosos me he decidido a incluir el mio. Con una leve diferencia. Este relato es absolutamente real.

Hace ya 3 años que vivo con mi esposa y estoy casado hace uno. Pero antes de irme con ella tuve algunas aventuras muy interesantes que ya iré contando. Esta que voy a relatar sucedió cuando yo tenía 44 y mi amiga 70. SI, 70 habéis leído bien.

Quizá se pregunte como conocí a una mujer tan “mayor”. La cosa es sencilla. En una web de contactos sexuales. Yo vivía en el centro de Barcelona, y ella en el barrio de La Barceloneta. Después de varios e-mails para conocernos quedamos un día en Las Ramblas, para charlar y conocernos mejor. Aunque yo lo tenía muy claro. Si me daba la oportunidad me la follaría sin pensarlo. Algunos mas jóvenes o con menos experiencia pondrán cara rara pero no hay mayor placer que satisfacer a una mujer con tanta experiencia. No son niñas de 20, no señor.

En cuanto la vi, me dije que tenia que ser mía, si o si. Elena, que así se llama, debía medir 1,60, quizá menos y pesaría unos 100 kilos. Para los hombres como yo una mujer así es irresistible. Al principio me dejó muy claro que solo quería amistad, pero yo le dije que lo que me interesaba era follar con ella. Que la amistad esta muy bien, pero un buen polvo mejor. La verdad es que de momento de dijo que no, pero con la boca pequeña. Como me conto después llevaba cinco años sin echar un polvo, pero como toda mujer de su condición desconfiaba de que yo fuera en serio. Con la de mujeres guapas que hay!, me dijo. Le di toda clase de seguridad y al final la convencí. Ella vivía en una casita al lado de la playa de La Barceloneta.

En cuanto llegamos a su casa se desmadró por completo. Una de las ventajas del sexo con mujeres de su edad es su entrega. Piensan que cada polvo será el último, y lo aprovechan hasta el final. Salvo mi esposa, que es brasileña, no he conocido una mujer mas entregada. En cuanto fuimos al dormitorio se corrió una vez con solo acariciarla el coñito un poco. Pero me resistí a penetrarla, quería que me deseara más que respirar. Le di placer de todas las formas posibles, la lengua me ardía de tanto trabajar. Le metí casi la mano entera en el coño y se corrió tres o cuatro veces así, y después me pidió que la dejara dentro, cogió un poco de aire y volvió a la carga. Me pase casi una hora con mi mano metida entera en su coño. Cuando la saque, la tenia chorreante de tanto placer que le di. Cuando la deje agotada por fin, me toco el turno a mí. La tumbe en la cama boca arriba y la deja con la cabeza colgando fuera de la cama. Me puse de rodillas frente a su boca y le metí toda mi polla dentro. No quería correrme pronto así que la fui penetrando muy despacio, pero se la metía hasta la garganta. En dos o tres ocasiones casi la hice vomitar, pero no se levanto de la cama. Aguanto como una leona todas mis embestidas.

Cuando estaba casi a punto, me retire y descanse 5 minutos para relajar mi miembro. Y después me senté encima de ella con mi polla entre sus tetas. Enormes tetas. He visto muy pocas veces unas tetas tan grandes y mi polla entraba entre ellas de maravilla. Esta vez si, me iba a correr en su cara con todo lo que tenia. Le lubrique bien las tetas y le metí la polla entre ellas. Muy despacio se las fui follando, despacio pero con fuerza, la punta casi le llegaba a boca y ella se peleaba por cogérmela. Cuando me corrí, fue espectacular. Tenía tantas ganas que le solté un chorro de leche enorme en la cara, casi la baño entera. Y cuando acabe le pedí que no se limpiara, quería que tuvieses toda mi leche en la cara hasta que me fuera. Al cabo de unos minutos me pidió más y le volví a meter la mano en el coño, entera. Pero esta vez cerré el puño dentro de ella. A pesar de pesar 100 kilos saltaba de placer como una jovencita. Me dejo impresionado. Me excite tanto que quise correrme otra vez, pero esta vez no quería trabajar, así que me senté en una silla y le pedí que me la chupara, como me gusta, lento y hasta el fondo. Como estaba reciente tardo un buen rato, pero lo pase de miedo. Me volví a correr como la primera vez, y esta vez también en su cara. La tenia cubierta por completo de mi leche. Y le volví a pedir que no se limpiara. Estuvimos jugando un par de horas mas y cuando me fui, me confeso, con mi leche resbalando por su barbilla, que nunca había tenido sexo anal. Y esto me dio ganas de volver y algunas ideas…



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