Muñecas hinchables japonesas.

En el pasado quedarón ya aquellas muñecas con forma de flotador y boca abierta. Hoy en día, tenemos gracias a los japoneses, verdaderas muñecas humanas que hacen las delicias de los que practican sexo con este tipo de fetiche.

Las muñecas hinchables llegaron al mercado en los años 30 y desde entonces alemanes como japoneses han trabajado para darles cada vez, más semblante humano.

La compañía japonesa Orient Industry creó las muñecas sexuales perfectas para esos que les cuesta conseguir compañia femenina real, o sencillamente, no quieren hacer más esfuerzos.

El material de las muñecas permite que tengan total flexibilidad, y son confeccionadas según cada consumidor, por lo que se puede elegir el color de su pelo o el tamaño de sus pechos, por ejemplo.Además, las muñecas de silicona para adultos poseen un esqueleto totalmente articulado, que permite al usuario colocarla en diversas posiciones.

Como son bastante caras (pueden llegar a costar hasta unos 6000 euros) , a alguien se le ocurrió alquilarlas dándo lugar a clubs de alterne y negocios de alquiler de éstas.

 

Desde ayer existe un paraíso en Barcelona  para los amantes de este género de silicona. Se llama Lumidolls

 Son muñecas totalmente realistas, tanto en el movimiento de sus articulaciones como en el tacto, que te permitirán cumplir tus fantasías sin ningún límite. Estas SexDolls harán la experiencia más placentera, excitante y erótica.

Las muñecas, que no son inflables, se venden con la idea de que quien la compre no deseará nunca tener a una novia de verdad, según la compañía.

El nivel alcanzado por estas muñecas es sorprendente.

Mientras que en EEUU las muñecas de silicona son llamadas Sex Dolls porque valen únicamente para tener sexo con ellas, en Japón se las conoce como Love Dolls.

Y es que los fabricantes de muñecas japonesas buscan que sus clientes respeten a las muñecas y tengan con ellas algo más que sexo. Por ello, empresas como Orient Industry no permiten que sus criaturas sean penetradas por la boca, y las fabrican con vaginas intercambiables y partes móviles para que cada una se ajuste cómodamente a su comprador.

La epidemia de enamoramientos con seres artificiales se han asociado comúnmente con la decadencia moral de la nación nipona y con las dificultades de sus habitantes para relacionarse con otros.

Los japoneses, en cierta medida, lo llevan en su ADN, y no es una cuestión de perversión o de incapacidad, sino de que los pueblos orientales poseen una visión más amplia de las cosas que les permite entender que pueden interactuar con algunos objetos que nosotros consideramos inanimados.

Quizá porque para los japoneses los objetos pueden poseer alma, estas muñecas sexuales también la tengan.

¿ y tú que opinas sobre esto? Eres de los compradores de estas muñecas realistas?

Si es así, ya sabéis donde comprarlas o visitarlas para hacer vuestra fantasía realidad, en Barcelona.

 

 

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