Muñecos sexuales para mujeres

La creciente industria de muñecos sexuales femeninos.

Sinthetics es uno de los fabricantes de muñecos sexuales más reconocidos en su ámbito. Esta empresa familiar, propiedad de un matrimonio de Los Ángeles, debe su éxito a la lograda textura que tiene la carne y la piel de sus modelos. La host de VICE y experta en sexo Karley Sciortino les entrevista a ellos y a varias mujeres que han adquirido un muñeco sexual masculino. Todos ellos nos darán su opinión acerca del estigma que existe entre las mujeres a la hora de practicar sexo con estos muñecos sexuales.

conexiones, de química entre las personas, pero algo nuevo está surgiendo, los muñecos sexuales masculinos, ya no sólo los hombres podrán usar sus muñecas sexuales, pues ahora las mujeres podrán disfrutar de esto, pero ¿serán capaces de tener relaciones sexuales dónde no hubiera absolutamente ninguna conexión o emoción?.

Una mujer ha decidido comprobar lo placentero o extraño que pueda ser esto, tuvo sexo con un muñeco, Karley Sciortino, quien es columnista sexual para las revistas Vogue y Vice, hizo una investigación respecto al tema, pero no se quedó simplemente ahí, lo quiso llevar a otro nivel, tuvo una noche de pasión con un hombre de plástico. 

El color de piel varía desde las tonalidades más claras típicas de algunos europeos, pasando por un color moreno claro de los latinos hasta el más oscuro de los africanos. El muñeco tiene un peso de  (45,6 kg) y una altura  (1,75 m), y entre los accesorios se ofrece un dispositivo de bajo voltaje que se activa para dar calor en la zona abdominal similar al del cuerpo humano. 

Pero si una quiere saber las razones que hay detrás del hecho de que una mujer compre un muñeco sexual y lo utilice para sus auténticos propósitos, lo que hay que hacer es hablar con sus dueñas. Existen ya diversas webs en las que los amantes de las muñecas comparten sus experiencias, fotos y hasta vestuarios, como iDollators o Our doll community, en las que me inscribo para tratar de hablar con las pocas chicas que, tímidamente, empiezan a aficionarse a estos foros. Jessica es una actriz porno norteamericana que lo utiliza con fines laborales. “Últimamente se están poniendo de moda los vídeos de mujeres que se lo montan con muñecos. Es lo que yo llamo un trabajo fácil porque eres tu la que lleva las riendas en todo momento y haces lo que quieres”. Lady R es otra mujer a la que le gusta jugar con muñecos, en este caso no por trabajo sino por placer. Poco amiga de la charla se limita a señalar que “me gusta dormir acompañada, por lo que algunas veces decido sustituir la almohada por ‘mi chico’. Si fuera algo puramente sexual me hubiera bastado con un vibrador. Es algo diferente y, seguramente, tiene más que ver con los afectos que con el sexo. Se pueden sentir cosas por un objeto y éste, a su vez, puede hacer que nos sintamos algo más arropadas, confortables”. Solo hay que pensar en la forma en que muchos utilizan el iPhone. Pero ser dueño de una muñeca sexual puede tener sus consecuencias sociales y psicológicas. Personas que quieren desarrollar sus relaciones íntimas y eróticas con objetos inanimados, aunque con forma humana. No quiero patologizar a nadie pero hay cierto peligro respecto a la manera que estos comportamientos restringen una auténtica inteligencia emocional”.

 

El gran precursor en este tipo de muñecos sexuales, preferentemente modelos femeninos, es Japón, que las fabrica a gran escala y las vende a todo el mundo. Allí les llaman Datch Waifu y son de látex, vinilo y silicona y tienen un realismo impresionante. 

El precio de estas creaciones es bastante alto: ronda entre los 6000 y $ 8000 dólares.

 

Por ese dinero, preferible tomarse un crucero  solas y buscarse uno de carne y hueso, ¿no? 

 

 

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