Ninfomana

Creo que esta noche he llegado al limite de mi extenuación, me desperezo en la cama, aún siento los fluidos melosos entre mis piernas, a mí lado la cama ya esta vacía, de madrugada le dije que se fuera, no me gusta despertar acompañada. Mi larga melena esta enmarañada, me duelen partes que quizás será mejor no mencionar, tengo que ducharme, pero no me apetece, es sábado y después de la noche que tuve con tres hombres distintos creo que merezco un descanso…¿O no?…
Soy ninfómana, y me encanta serlo, me encanta follar y que me follen duro, con uno, dos hasta incluso tres hombres a la vez.
Al principio puse en tratamiento mi hipersexualidad, más que nada por lo que dirían los demás, una mujer con esa subida repentina de la libido, no esta bien visto…Pero oye, después de ir a varios psiquiatras y acabar follándomelos, decidí asumir mi condición.

Me levanto, algo tendré que hacer, enciendo el ordenador, más vale tener la pagina preparada, no vaya a ser que me entren ganas repentinas de follar, estoy en una página de contactos, es la manera más rápida de encontrar a alguien en un corto plazo de tiempo, antes iba a bares, pero acababa follando en cualquier tugurio de mala muerte, y decidí que eso no me apetecía, necesitaba la calma de mi cama, y poder hacer todas las posiciones existentes y sin existir .

Me dirijo a la ducha, después de recoger los resquicios de la noche anterior, a este no creo que le vuelva a ver, es lo que me pasa, los agoto, con tres visitas a mi alcoba tienen más suficiente. Soy insaciable y no pueden seguir mi ritmo, suspiro contrariada, me gustaría enamorarme, encontrar a alguien que colme mi urgencia, mi deseo, mi pasión desatada, pero lo he intentado y de nada sirve, los dejo secos.

Ya en la ducha enjabono mi cuerpo, lentamente, al pasar mi mano por mis pechos, mi libido despierta otra vez, los pezones se alzan erguidos solo al contacto de mi tacto, la carencia apremiante de sucumbir a mi necesidad me invade, empiezo a pellizcar mis pezones, pongo el grifo de la ducha a toda potencia, lo dirijo a mi coño excitado, solo un poco más, y mi excitación aumenta.El chorro del agua golpea mi clítoris hinchado, mientras mi mano juega con mi pecho, abro más las piernas, el calor me embriaga, esa sensación dolorosa acaba dando paso a un orgasmo que me llena por tan solo unos segundos, no es que me sienta satisfecha ni plena, pero por lo menos he relajado al monstruo que llevo dentro, me acabo de aclarar, me pongo ropa cómoda y seco mi pelo con la toalla, necesito un café con urgencia.

Sentada delante de mi ordenador, con el café humeante a mi lado, decido buscar otra víctima, en esta página. Ya me quedan pocos contactos a los que pueda seducir, decido ver si hay alguna otra pagina donde encuentre amantes más capaces de aguantar mi ritmo incesante.

Y la encuentro, Ninfomanosunidos.com. Accedo a ella y efectivamente es una pagina de contactos. Por lo que puedo leer es para personas con una líbido insaciable y ferviente, ¡perfecto!. Acelero al máximo el inacabable proceso de inscripción, me resulta abrumador inscribirme en este tipo de paginas, te piden de todo, añado las fotos mas insinuantes que tengo y marco con paciencia mis preferencias sexuales. Creo que las marco casi todas, mi grado de perversión es incontrolable.

Nada más acabar con el proceso de selección y estar en línea empiezan a entrarme mensajes privados.

Voy mirando los mensajes, son los típicos de esta clase de paginas, pollas y más pollas. Resoplo contrariada, no sé que espero encontrar, al fin y al cabo estamos en esa pagina para follar, me llama la atención un mensaje, su nick es Dalí, mi nombre Gala.

Entro y observo con ojo critico las imágenes, sinceramente tantas pollas me aburren, pero su perfil no es así, fotos insinuantes, en bellos contrastes en blanco y negro, muy parecidas a las mías, tiene un cuerpo escultural y lo máximo que enseña son sus nalgas y deja entrever su miembro viril cubierto con una sabana de raso. Me excito al momento, le deseo.

Entablo una conversación por el chat y voy mirando a la espera de su contestación, me estoy poniendo nerviosa, si no me contesta rápido tendré que hacer uso de alguno de mis juguetes, siento las bragas mojadas ante la expectación de su respuesta.

Ahí está, la esperada contestación, es parco en palabras, solo me cita, en un hotel, a una hora.
No soy de ir mucho a hoteles, quizás porqué no me sienta segura, pero donde me ha citado no es un cuchitril, y sinceramente me muero de ganas de conocer a Dalí. Concreto con él.
Voy a vestirme, lo más rápido será un vestido, ropa interior de encaje, maquillaje, el pelo recogido, ya estoy lista, la impaciencia me invade.

He llegado al hotel, me espera en el bar, en la barra, lo observo de espaldas, es alto, con un cuerpo por el cual cualquier mujer mataría, la camarera le hace ojitos, mientras él le dice algo, siento en el estomago un vuelco. ¿Que me pasa?

Intento mantener la poca calma que parece ser que tengo, es muy extraño en mí, suelo ser muy segura y más a la hora de echar un polvo. Por qué a ver, tampoco se trata de una cita romántica.

Ando hacía él con paso firme y decidido. El taconeo incesante de mis pasos inunda el local vacío a esas horas, se gira hacia mí, sus penetrantes ojos negros me cautivan al momento, su boca incita a la lujuria, es puro fuego y él lo sabe, con una seguridad pasmosa, se levanta y se acerca, me agarra la cintura, y me da un beso en la mejilla, sin vacilaciones, me arrima más y noto su miembro apretando en mi pierna, se roza insolentemente y me dice al oído:

– Nena, creo que vamos a disfrutar, mucho- Esa manera de decirlo, como ha alargado el difrutar, hace que mis bragas se mojen, creo que este hombre es la horma de mi zapato, la pieza que me faltaba.

Me sonríe y se despide de la camarera.

Va dejando caer su mano por mi espalda mientras me indica el camino de la habitación, en un momento dado noto como aprisiona mi nalga y la aprieta de manera firme, doy un respingo, me esta poniendo nerviosa, de verdad, me guiña un ojo y sonríe lascivamente.

Entramos a la habitación, dejo el bolso encima la mesa que se encuentra en el centro de la misma, me empiezo a quitar el abrigo, siempre que se tiene una cita así, los acontecimientos son rápidos, breves, ardientes y distan de conversaciones. Yo ya estoy preparada para lo que surja.
Le veo a él desanudando su corbata, dejando su americana, se abre los dos primeros botones de la camisa, todo eso sin apartar sus ojos de mí, se descalza y se dirige al mueble bar, tranquilo, pausado, mientras a mí la inquietud me invade.

-¿Una copa, preciosa? Ven siéntate, voy a poner música – No consigo relajarme, no parece una cita normal para follar, demasiados detalles  para un simple polvo rápido.

Le hago caso y me siento cómoda en el sillón que hay en medio de la amplia habitación, mientras él sirve dos copas de un champan frío que tenia preparado en una mesa donde hay dos bandejas más cubiertas.

Se dirige hacía a mí, solo ver como camina, con esa seguridad…Mmmm, creo que en mi vida me ha excitado tanto admirar a un hombre andando. Empieza a sonar la música, la voz susurrante, melodiosa de Robert Smith en la canción Lullaby invade la habitación.

– Ahí no preciosa, desnúdate y después túmbate en la mesa.- Me acerca la copa, a los labios, mientras me baja los tirantes de vestido y se sienta en el sillón.

– Sigue tú, cielo, quiero verte.- Me dejo llevar por la música y su forma de mirarme apacigua a mi monstruo, lo calma a la vez que lo provoca. Se relame los labios sin dejar de observar como contoneo mi cuerpo delante de él. Me quedo completamente desnuda, sin pudor alguno.

Se levanta sin dejar de observar cada milímetro de mi cuerpo, puedo notar a través de su pantalón lo empalmado que está, me excito aún más si cabe, se toca dejando entrever lo caliente que es, puro fuego, un volcán en erupción, sus ojos dilatados por el deseo  me abruman. No es miedo, es otra sensación que aún no consigo distinguir. Me da la mano y me dirige a la mesa, hace que me tumbe sobre ella, roza uno de mis pezones, me estremezco, las sensaciones son intensas, muy intensas, creo que si sigue así me voy a correr antes de empezar.
Vierte el liquido de su copa encima de mi pecho y empieza a lamer y a succionar, me estira los pezones con pequeños mordiscos, arqueo mi espada a la sensación de placer que me ofrece, me libera, se aleja de mí sonriendo, la sensación de abandono me inunda, le veo traer la bandeja, llena mi cuerpo de diversas frutas, cortadas en trozos pequeñitos.

– Vas a ser mi desayuno, mi comida y mi cena, espero que no tengas prisa.- Trago saliva ante la expectación que ese hombre me augura.

Lame, come de mí, cada dulce bocado me hace sentir plena a mí también, se deleita en cada minúscula zona de mi piel, eriza mis sentidos, evoca a mi mente perversidades, quiero lamer, comer su polla dura, que se corra en mi boca, pero espero,  tengo paciencia, le dejo hacer, no tengo prisa por acabar, le necesito, quiero alargar el momento, quiero recrearme en todo lo que me hace sentir.

Sigue humedeciendo mi cuerpo con su lengua experta hasta que sus dedos buscan dentro de mí.

– Mmmm, que mojada estas cielo- dice mientras se relame el dedo que acaba de sacar de mi coñito húmedo.

No me da tiempo a decir nada, vuelve a profundizar en mí con manos expertas, su movimiento esta reclamando mi ya más que esperado orgasmo, intento guardar el placer que me da, alargar el momento, pero sabe lo que se hace. Lo sabe muy bien, me corro entre gritos, jadeos, mientras él sigue castigándome con sus movimientos acompasando mi cuerpo, estoy exhausta, le miro, me besa de manera posesiva la boca, el sabor de su saliva me atrapa, me coge en brazos casi sin darme cuenta y me lanza en la cama.

Le veo retirarse la ropa, ahora sus movimientos son apremiantes, torpes, veo el deseo destilando en su piel exudada, se acerca a mí, me da la vuelta de golpe, sin dejarme casi ni mover, aprisionando mi cuerpo con el suyo, empieza a morder mi nuca, a lamer mi espalda,me colma por momentos, sin vacilación siento como me penetra desde atrás, ahonda en mí, aún mis fluidos están recientes y la fricción me esta volviendo loca de nuevo, agarra mi melena y hace que me eleve, empieza a besar de nuevo mi boca, la posición no es cómoda, pero es tan duro, tan excitante, me dejo guiar por él, que me lleve a su mundo de perversión desmedida.

Acelera golpeando fuerte, duro, sin compasión, tengo que sujetarme a las sabanas para no perder el ritmo, no tardamos ni dos minutos en alcanzar el clímax de manera fulgurante, cae rendido a mi lado, con esa sonrisa furtiva suya que me vuelve loca, se gira para mirarme, me atrapa y me acerca a él, suavemente, vuelvo a sentir esa sensación en el estomago.

– Creo que no te he dicho mi nombre, nena- Yo me río, esta siendo todo de lo más cómodo, no solo el sexo, también su compañía, él acaba riendo conmigo.

– Hacemos las presentaciones, me llamo Gala- Le digo alargando mi mano, hacia él y sonriendo como creo que nunca he sonreído.

Me mira divertido, se acomoda, y me coge la mano.

– Como sabes, eres mi Gala, si lo deseas, pero yo no soy tú Dalí, me llamo Óscar- Me besa la mano, con una ternura abrumadora.

Pasamos todo el día entre la cama, el sofá, el suelo, nos damos de comer mutuamente, nos enjabonamos juntos en la ducha, volvemos a follar tantas veces como nos place, es incansable, insaciable, reímos, jugamos, nos contamos nuestras vidas.

Dos años después seguimos juntos, hemos conseguido entre los dos aplacar nuestros monstruos, nos complementamos, nos amamos y lo mejor de todo, saciamos juntos nuestra necesidad de follar a todas horas





Comentar

Se el primero en comentar

Notificación de
avatar
wpDiscuz