Pasion por los negros

No tengo porqué mentir, desde mucho tiempo atrás deseaba follar con un negro. Todo empezó tras ver una película de sexo de negros con una chiquilla rubia guapísima, que mi madre tenía escondida en su cómoda. Yo apenas tenía 13 años pero me llamó la atención las enormes trancas que vi en la pantalla. Tampoco podía imaginarme que una chica tan menuda y sensible follara con cinco hombres enormes con esas pollas descomunales. Es como si se me hubiese quedado grabado en el cerebro. Pasaron los años y en ese tiempo conseguí varias revistas de hombres negros desnudos o películas de sexo interracial. Me encantaba ver a esos negros desnudos con sus enormes pollas erectas. A veces cuando veía a algún negro por la calle, empezaba a hacerme fantasías sexuales yo sola, y, cuando llegaba a casa me masturbaba como una zorra. Apenas con 15 años ya sentía un deseo demasiado fuerte para no hacer caso a mi alma. Con 16 llegó mi oportunidad definitivamente. Por aquel entonces tenía una buena amiga: Daniella, una preciosa mulata de 17 años con unos ojos maravillosamente preciosos. Parecía una pantera, sus ojos verdes grandes y rasgados eran una verdadera delicia. A Daniella le confesé mi secreto oculto. Ella conocía a chicos de color en su barrio y finalmente un sábado por la tarde quedamos para ir al cine con tres chicos amigos suyos.

Los tres eran africanos, Omar, Samuel y Didier. Tenían 25,22 y 19 años respectivamente, eran altos guapos y vestían bien. Me gusto mucho Omar el mayor de todos. Alto fuerte con cara de malo y me gustaba como hablaba y como se dirigía a mi con respeto. Samuel era el más alto de los tres, delgado con labios grandes y muy simpatico. Didier era el más joven, apenas hablaba, era muy guapo, un negro con ojos azules llama la atención. finalmente entramos al cine, a Daniella le gustaba el más joven y me dijo que se lo dejara, que para mi eran los otros dos. Me hizo gracia las palabras de Daniella y contesté que ya vería a quien elegia. Era virgen, me había masturbado muchas veces imaginando que follaba con un negro, y, ahora tenía la oportunidad de elegir entre dos. Después de terminar la película fuimos a comer a un Burger. Hasta que al final Daniella consiguió convencer al tímido y llevárselo a su propia casa. Me quedé con Omar y con Samuel. Los chicos me ofrecieron marihuana y nos fuimos a bailar a una discoteca. Estaba totalmente mareada, nunca bebía y ese día me tomé más de cuatro cubatas y fume más de la cuenta. La marihuana si la había probado antes y siempre me pasaba que me ponía super cachonda. Eso me pasó.

Me dejé llevar, salimos de la discoteca y Omar me invitó a su casa a tomar la última copa. Acepté casi sin tiempo a pensarlo. Lo que me llamó la atención fue que Samuel también venía. No lo pensé mucho más y nos fuimos los tres juntos a su casa. Tenía una bonita casa, de una planta, muy bien decorada y ambientada. Los tres tomamos, varios chupitos y definitivamente me puse mala. Tuve que ir a la ducha y conseguí ponerme mejor. Cuando me dirigí al salón donde estaban los dos chicos me sorprendió verles semidesnudos. La verdad es que yo también salí con muy poca ropa. Tan solo con una toalla diminuta anudada a mi cintura. Omar y Samuel se quedaron con la boca abierta mirandome sin parar. -¡joder, que buena esta, cielo santo!. dijo Omar.

-y dices que solo tiene 16?...la ostia no me lo puedo creer, que curvas, joder. -contestó Samuel.

Yo misma me sorprendí, me miré y la verdad, pensando que nadie me había mirado nunca de esa manera. Los chicos estaban sin la camisa, solo con sus pantalones vaqueros puestos. De repente Omar se acercó a mi, se puso detrás y comenzó a acariciarme lentamente; sus grandes manos hicieron que me estremeciera. Samuel se acercó lentamente y se puso delante mio. Se acercó aún más y me besó suavemente los labios. Sentí que me derretía por momentos, los dos chicos no pararon de tocarme y de llenarme de besos. cuando quise darme cuenta me habían quitado la toalla, y , estaba desnuda por completo ante el calor de sus torsos. Samuel se apartó entonces y se sentó para quitarse el pantalón. Omar le acompañó y yo aún de pie observé como se desnudaban delante mio. Al fin, se quedaron en pelotas, comprobé que estaban bien armados. Y la verdad es que no era lo mismo, ver esas trancas en las pelis, que verlas en la realidad. La polla de Omar era grande, enorme y muy gorda. Samuel era larga muy larga, algo más delgada y ligeramente ladeada hacia un lado. Los dos chicos se quedaron frente a mi, como esperando algo, entregados a que la chiquita que tenían enfrente se lanzara a darles placer. Y lo hice. No lo pensé demasiado. Lo había visto en las películas, y actué como una de esas actrices porno que parecían que se lo pasaban muy bien. Me puse de rodillas delante de ellos, Omar y Samuel parecieron complacidos, se miraron en complicidad, sonrieron. Ya nos le miré más. Jamás había chupado una polla a ningún hombre. Lo veía en las películas y lo deseaba, pero jamás había estado ante dos pollas de verdad. Cuando las toqué me llamó la atención su calor, notaba como crecía en la palma de mi mano, cogí las dos. Omar la tenía totalmente dura, parecía palpitar en mi piel. Sentí el olor agradable del sexo de los dos hombres, y, de repente me entró, un deseo irresistible de mamar aquellas dos enormes pollas. Me acerqué a ellas lentamente, saqué la punta de mi lengua y comencé a lamer una, otra, otra vez la primera, me tragaba todo lo que podía las pollas, hasta que la sentía en la garganta. Las notaba vibrar en mi boca, desear expulsar su cálida leche en mi interior, bañarme con el fuego del deseo. Perdí el control, aquello era más de lo que nunca podía haber imaginado. Se la chupé con tal gusto que los chicos se corrieron casi a la vez, y como había visto en las películas, relamí la leche con mi garganta, mis labios, mi boca...saboreaba, me encantaba. Jamás podía haber pensado que me gustara tanto. Por momentos comprendí porque las chicas de las pelis parecían disfrutar tanto. Omar quería más, y yo...también.

Me puso a cuatro patas y comenzó a follarme sin piedad. No hizo falta lubricarme, estaba empapada, parecía que me había meado. Samuel se colocó debajo mio, y con su larga polla comenzó a meterla por primera vez en mi coño, mientras Omar seguía follándome el culo. Era increíble, al principio pensé que me estaba follando por delante y resulta que me follaban los dos a la vez. Nunca se puede explicar bien, lo que una mujer siente cuando dos hombres de verdad, la follan bien. Grité como una loca, como una perra en celo, como la mayor puta de todas las zorras. Me corrí al menos en tres ocasiones. No podía parar, se la volví chupar hasta que conseguí dejarles secos a los dos. Omar y Samuel se han convertido en mis amantes, pero ellos, me consiguen otros chicos. Una vez follé con cinco negros a la vez, de diferentes edades. Pero solo hay una condición, que tengan vergas grandes y gordas, duras y calientes, llenas de leche e incansables.

 



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