Porque nos gustan los “tipos malotes” y el sexo con un hombre dominante

Ser un ‘chico malo’, raro o tener rasgos patológicos extremos podría tener sus ventajas a la hora de atraer al sexo opuesto. Un nuevo estudio pretende esclarecer por qué es conveniente pasarse al ‘lado oscuro’ para triunfar en el amor.

¿Qué atrae de los chicos malos?

Todas las mujeres en algún momento de sus vidas, han estado relacionadas con algún chico malo. Algunas rectifican el camino, pero hay otras que siguen el mismo patrón varias veces. La respuesta a la terquedad de buscar un hombre que las haga "sufrir", tiene explicación científica.

Algunas mujeres provienen de hogares disfuncionales en donde el padre no estuvo presente (física y emocionalmente). Y queremos inconscientemente arreglarlos..como si eso fuera posible o nos solucionará nuestro verdadero problema. Pero a menos que el hombre quiera cambiar y reconozca que tiene un problema, será un imposible para una mujer hacer cambiar al chico malo y por ende, mantener una relación sana con él.

Esta especie de “divorcio” de una hija de su padre, puede afectarla psicológicamente y por ende, la mujer tiende a recrear la misma relación distante en su propia vida en un intento de " arreglar" la distancia emocional que esa ocasión le produjo.

Los especialistas dicen que las mujeres prefieren los chicos malos porque son más directos, dominantes, sin preámbulo y dicen lo que quieren. Un hombre rudo le da intensidad a su vida y les genera una montaña rusa de emociones y aventuras. Además de que tienen fama de ser mejores en el sexo.

Sin embargo esas mismas mujeres que prefieren a los chicos malos,  también añoran al hombre que las mantenga a salvo. Es decir, quieren un chico bueno que sea compañero leal y hombre cariñoso.  ¡Difícil de entender!

En el caso del sexo: Sí, amiga, porque si bien apreciamos los besos y la dulzura, también nos excita muchísimo que nos tomen apasionadamente y sin hablar de demasiado, como si el deseo que ese hombre siente por nosotras no pudiera contenerse y tuviera que hacernos suyas y penetrarnos ¡ya!

Las 4 razones por las que amamos tener sexo con un hombre dominante y salvaje. Te vas a sentir identificada.

Iniciativa

¿A quién le gusta un hombre sin voluntad e incapaz de seducir a una mujer para que se acueste con él? Por eso amamos cuando un chico domina la situación y podemos percibir su deseo en la manera de vernos, saludarnos y rozarnos el cuerpo. Nosotras sabemos que los hombres son visuales y nos encanta que ese chico que nos gusta detecte que el escote y la falda que llevamos es solo para provocarlo. Y cuando el sexo comienza... es simplemente delicioso que nos quiten la ropa con desesperación y se nos queden viendo con una mirada completamente lujuriosa.

Manipulador

¿Alguna vez un chico te ha llevado a cenar a un restaurante lindo, te ha hecho pasar una velada increíble y "casualmente" terminaron en una habitación de hotel teniendo sexo? Pues claramente toda esa artimaña estaba más que planeada y el hombre en cuestión te conquistó para poder saborear tu cuerpo desnudo como había planeado desde hace tiempo. Toda esta estrategia, aunque parezca una locura, en ocasiones nos gusta porque es un juego de seducción muy divertido. Él quiere conocerte debajo de las sábanas y tú te niegas como una chica buena, pero tarde o temprano cederás a tus instintos y vivirás una noche ardiente con ese chico dominante que te encanta, aunque no quieras admitirlo.

Un poco patán

Algunas chicas también aman el vocabulario vulgar en la cama, que el hombre en cuestión no se reprima para decirte lo buena que estás y cómo su pene quiere meterse en lo más profundo de tu interior. Unas cuantas frases sucias pueden provocar mucho en la mente femenina y hacerla sentir la mujer más deseada del planeta. Los hombres dominantes entienden esto y usan su vocabulario para estimularnos a un nivel que su pene no puede.

Sorpresa

Lo más seductor de tener sexo con un hombre dominante es cuando se da el encuentro por primera vez y de inmediato te das cuenta que sabe lo que está haciendo. Sus manos y su pene tocan los lugares correctos y te hacen sentir escalofríos inesperados. Amamos a los hombres experimentados que no temen sugerir posiciones y no tienen empacho en bajar a nuestra vagina y darnos un sexo oral frenético y atinado cuando nos ven a punto del orgasmo.

El que, en pocas palabras, es un completo patán, nunca nos llama ni responde a nuestras llamadas, nos presenta como su "amiguita" delante de los amigos y ese mismo que tiene la reputación en el suelo. De ese es el que nunca nos aburrimos y, peor aún, con el que nos involucramos sentimentalmente de lleno para al final terminar llorando.

Ese es el típico " Cabronazo" que amamos rehabilitar. Tal vez como mujeres o porque nuestro instinto maternal así lo exige, pero, probablemente, si a muchas de nosotras nos dieran a escoger preferiríamos rehabilitar un golfo que andar  con un caballero.

Caballero vs. Golfo Empedernido

El caballero siempre empieza por el derecho.

Es decir, inicia conquistándonos “como debe ser”: Con la rosa, el chocolate, la salida, el chascarrillo. Risa va, risa viene hasta que logra su cometido: Nuestro corazón. El golfo no.
Él empieza por el revés, prefiere mostrarse y pavonearse para atraer nuestra atención, como si se tratara de un acto de reproducción. A él no le importan los detalles previos, pues sabe que, a la final, logrará su objetivo -si pisó el terreno acertado-.

Por simple lógica el caballero siempre debería ser la opción, pero es allí cuando nuestra naturaleza maternal se oculta y sacamos nuestra aventurera interior.

Rehabilitar al "bad boy" ahora es un nuevo reto.

Sin embargo, no es tan fácil como creemos y solo al final de la relación nos damos cuenta de ello. Nos adentramos en un camino de obstáculos para que ese gamberro sea solo nuestro, pero lo que ignoramos es que el caballero siempre estará ahí – incluso cuando el otro nos defraude-. Irónica o no, esa es la realidad.

“Lo bueno aburre”

La teoría de que lo bueno termina aburriendo es totalmente válida en este caso, pues, a pesar de que nuestra historia con el caballero empieza como un cuento de hadas puede terminar como la más aburrida jamás contada. Y aunque el bad boy no nos aporte nada, ni como mujeres ni como personas, nos ayuda a sacar nuestra “chica mala” dormida.

Si os ha gustado este post: quizás os interese leer un relato sobre uno de esos chicos malos.



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