¿Se está perdiendo el erotismo?

El erotismo ha perdido ímpetu en la era digital. Lo que el escritor Emmanuel Dongala dijo alguna vez: “El erotismo es cuando la imaginación hace el amor con el cuerpo”, se ha perdido por la mediación con una pantalla, que impide el detenimiento y hace de las experiencias con las fotografías y las imágenes un mero acto de scroll o de zapping con los dedos, aislando a las personas de las sensaciones.

En muchos casos, una de las manifestaciones más importantes del erotismo, el desnudo, pierde su potencial evocador por su contenido explícito, que resta la capacidad de imaginación y misterio que una buena imagen guarda en sí misma.

Además, se reemplazaron las caricias y los halagos, validando el cuerpo y las experiencias a través de likes o un “me gusta” con forma de corazón que lejos de fortalecer la autoestima de los usuarios, los oprime, los convierte en personajes y les resta privacidad porque la intimidad no existe si es pública(da).

Las ideas sobre la belleza están cada vez más distorsionadas, afectando los hábitos y el autoconcepto de adolescentes y jóvenes, fruto de una sociedad que prefiere mostrar a vivir y ver a estar, generando muchos archivos pero pocos contenidos.

Hay quienes invierten su dinero en un espectáculo, algunas veces, desplazándose de una ciudad a otra para disfrutarlo. Cuando comienza el show, lo ven a través de sus móviles, grabando imágenes que, si quisieran, podrían encontrar en internet y con mejor calidad. También hay quienes viajan, y a pesar de que su premisa es desconectarse de la rutina, lo primero que hacen al llegar a su hospedaje es pedir la contraseña del wifi. Eligen ver los paisajes a través de una pantalla, agachando la cabeza para “compartir”, llenándose de fotos, algunas de las cuales no volverán a ver, acumulando sin sentido. Estas actitudes subestiman la memoria humana: Son un mero registro de eventos pero no son un vehículo emotivo de las experiencias que vivimos.

Las personas prefieren esta nueva noción del compartir en vez de hacerlo en el sentido tradicional, de manera que todo el potencial y el erotismo de compartir una mirada o una conversación con alguien se pierde entre aplicaciones y chats. La información que consumimos cada vez implica menos a nuestros sentidos. La percepción con el tacto, el olfato, el gusto y la vista se ha visto desestimada, lo que por supuesto también ha afectado nuestra capacidad para amar apasionadamente al otro, y disfrutar a plenitud las experiencias de la vida.

Podría estar horas y horas divagando sobre el tema, pero, ahí esta la cuestión, como nos afecta la tecnología frente a el arte de la conquista, la sensualidad, el erotismo y su juego. Parece ser, que queremos coleccionar imágenes por doquier, vídeos como si fueran tesoros, en lugar de recuerdos, sensaciones y vivencias.

Yo misma, me encuentro, como ofreciendo lectura erótica, por el mero deleite de escribir, de imaginar una situación, de revivirla y hacerla relato, me encuentro a diario mensajes secos con un hola y nada más, cero educación, y demandando un chat...y yo me pregunto: ¿ Porque?..¿Acaso no es mejor una fantasía y la paja mental? Que yo no digo no la haya física después, por supuesto, pero, porque esas prisas, esa inmediatez, esa poca concentración en disfrutar en dejarse llevar, en el juego y me repito como el ajo...en el erotismo.

Millones de imágenes pornográficas invaden nuestras redes, hoy en día es fácil follar con desconocidos y si te he visto no me acuerdo con miles de aplicaciones de móvil, pc, etc, pero, con el tiempo te acabas dando cuenta de lo insustancial, frío y sobretodo deshumanizado que es todo eso.

¿Ves la diferencia entre uno y otro? El primero es erotismo, el segundo pornografía

¿Ves la diferencia entre uno y otro? El primero es erotismo, el segundo pornografía.

Pues a eso me refiero, incluso grandes Golliats como Facebook, vetan a diario a páginas y blogs  (incluida la mía, cada dos por tres), por intentar transmitir ese erotismo, sin embargo, están de acuerdo si bajo pago y relleno de sus arcas multi billonarias, cuelgas la misma fotografía o publicación que en el caso de hacerlo sin pasar por su caja, consideran que infringe su política de normas, que nadie más que ellos conoce. Es la ley del doble rasero, la doble moralidad que se fomenta. Esta bien visto un vídeo viral de alguién que da una paliza a un menor, de bulling, del acoso a personas inocentes y esta mal visto el erotismo, el desnudo echo arte y con buen gusto. Más allá de los blogs, esta confusión entre pornografía y sexo llega hasta las esferas más profesionales del sector.

Es hora de romper con todo aquello que enturbie la virtud del mundo del erotismo”.

Yo desde luego seguiré apostando por la delicadeza, el erotismo, el morbo y sobre todo la escritura, aunque sólo sea un pequeño David contra grandes Golliats de la industria tecnológica y la era digítal, ¿me acompañais en mi emvergadura?

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