¿Se te ocurriría fingir en la cama?



¿Cuántas veces hemos tenido esta conversación con nuestras amigas? ¿Cuántas veces lo hemos visto en la tele?

Y es que a pesar de todo esto, muchas veces, no podemos evitar hacerlo o pensar en hacerlo. En todas las conversaciones sale alguien que lo ha hecho o incluso algunas nos callamos que nosotras también.

Pero…¿por qué hay mujeres que fingen los orgasmos? ¿qué finalidad o qué ventajas puede tener esto? Yo sinceramente pienso que no deberíamos hacerlo nunca en la vida.

Hablando con amigas me han comentado que se puede fingir para que la persona con la que estamos teniendo sexo pare y nos deje en paz de una vez, para que se quede contenta, etc. Ya, muy bien todo eso, pero tratándose de una relación con un hombre, no se concibe que él finja para que nos quedemos contentas, o que paremos cuando nosotras, mujeres, tengamos un orgasmo independientemente de que él lo tenga.

¿Por qué nosotras fingimos? ¿Nuestro orgasmo es menos importante? Vamos desde mi postura creo que no…

Nuestros orgasmos son para disfrutarlos no para reafirmar las artes amatorias de nadie ni para usarlos de señal de stop. Si es verdad que podemos disfrutar mucho sin orgasmo durante una relación sexual y quedarnos plenamente satisfechas. Pero no es necesario que parezca que disfrutamos más de lo que realmente lo hacemos.

Mi opinión es que fingir un orgasmo es totalmente contraproducente.

 

A ver, hay varias opciones:

 

– El chico/chica nos gusta. Si le hacemos pensar que lo ha hecho bien y que nos ha gustado en una actuación magistral en la que hasta rompemos un cristal con nuestros gritos lo va a seguir haciendo así. Invirtamos en el futuro, y dejemos ver que así no. Y, si hay que indicar, pues se indica, pero no corramos el riesgo de que piense que nos encanta algo que no lo hace y lo siga haciendo….

– El chico/chica es para un día y nos da igual. ¡Pues que nos de igual! Si no nos gusta lo que hace no nos gusta, y si queremos que pare, pues se lo decimos!

Que un gemido no es una señal de stop. Ellos no “hacen como que eyaculan” para que nos sintamos mejor o paremos. Si nos gusta, genial. Si no, se dice, o por lo menos debemos expresar nuestra insatisfacción. Aunque sólo sea para que queden las cosas claras….

Fingir una reacción fisiológica de tamañas dimensiones no es tarea fácil, ya que la cascada de tensión sexual no va acompañada únicamente de gestos, gritos y movimientos espasmódicos, sino también de otras respuestas corporales incontrolables como la dilatación de las pupilas y el enrojecimiento de la piel. Sin embargo, son muchas personas, en su mayoría mujeres, las que optan por exagerar la satisfacción sexual procurada por su amante, con unas motivaciones, hasta la fecha, tan desconocidas como la propia función biológica del orgasmo femenino.

Estas serían las supuestas razones para hacerlo, que por supuesto yo no comparto, prefiero ser 100% sincera y decir sin más que no me ha gustado que tener que gritar como una poseída cuando no me enterado de nada y tengo la cabeza en otra parte.

- “Engaño altruista”: fingir un orgasmo para incrementar la satisfacción de la pareja y evitarle preocupaciones. 
- “Terminar el acto sexual”: fingir un orgasmo para acelerar el clímax masculino, ya que es comúnmente considerado como punto conclusivo.
- “Miedo e inseguridad”: fingir un orgasmo para evitar sentimientos negativos propios y camuflar ciertas disfunciones sexuales como la anorgasmia o la falta de deseo sexual.
- “Aumentar la excitación propia”: fingir porque resulta placentero, excitante o morboso.

 

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Y ahora… a pensar en ello!

 

 

 

 

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