Sed de tí

Esta madrugada me desperté

con una sed inmensa que

perturbaba mis sentidos.

No pudé mas y sin pensarlo

me deslicé entre las sábanas

buscando la tibieza de tu cuerpo

desnudo...

Descanzando abatido

después de una noche

de tremenda batalla campal

en nuestro nido.

Y tocando aquí y tocando allá

mientras tu dormias plácidamente

logré encontrar tu falo también dormido.

Lo tomé entre mis manos

y lo acaricié mil veces

de inmediato reaccionó

y comenzó a palpitar.

Como pidiendo a mi

boca acercar...

Yo lo sometí a las

más tiernas caricias

mis manos se volvieron

expertas a la hora de acariciar.

De pronto noté que despertabas

pero nada dijiste

te entregaste al placer

que por mi tú sentiste.

Ya que estaba en su punto

lo sumergí al calor de mi boca

y con unas ansias locas

hice de él mi dulce caramelo.

Lo chupé, lo lamí, lo succioné

no se cuanto estuve así

no lo recuerdo, pero sé

que te hice tocar el cielo.

Lo que si no me perdí

fue tu cara de embeleso

mirándome asi prendida

de tu enorme falo tiezo.

Como disfruté, viendote disfrutar

y a la vez yo buscaba saciar

la sed abrumadora que me hizo despertar.

Y de pronto llegó el momento

en que tu espumosa miel

me invadió por dentro.

¡Y asi pude quitarme

esa sed, que quería matárme!

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