Seducido por Jack



Nunca, hasta conocer a Jack, había tenido una relación sexual con otro hombre. Pero Jack me atrajo de una manera salvaje al verlo completamente desnudo en aquella quebrada. Era un magnífico macho negro de 1.92 de estatura, fuerte pero delgado, y con un pene de 19 cm grueso y muy hermoso. Al verme su sexo se erecto y eso me excitó mucho.

Nunca sabré que me atrajo hacia el, lo cierto es que al verlo me sonrojé violentamente y mi sexo se erecto, al ver el pene de él parándose mientras me miraba comprendí que me gustaba mucho. Dos horas después de conocerlo, Jack había eyaculado 3 veces en mi ano, después de desvirgarme sin apuro, lo peor es que había perdido el control de mi cuerpo, la lujuria me dominaba, y no reprimí mis gemidos de placer mientras me montaba.

Tenía 18 años, era rubio de 1.75 de altura, y 70 kg de peso. Mientras me poseía Jack me pidió que fuera su putita rubia, su mujer  y a todo respondí que si.

Al acabar por tercera vez dentro de mi cuerpo, Jack me beso largamente y me dijo que iría a dormir conmigo esa noche y me enseñaría a satisfacerlo oralmente. Me pidió que lo esperara a las 9 pm, y que me depilara completamente. Me despedí de él a las 5 pm y fui a comprar crema depiladora, y unos hilos dentales. Estaba ansioso, cene y me duche depilándome. Había ido a la hacienda a pasar una semana solo y ahora sabía que la pasaría con Jack. Al verlo llegar fui con el, el me beso en la boca y me guió a mi habitación, allí probé por primera vez el sabor del semen de un hombre. Mamarle el huevo fue algo maravilloso. Esa noche Jack me montó 2 veces más y nos dormimos juntos. En la mañana después de vestirnos creí que se iría, pero vino a desayunar conmigo y me trató como a su novia frente a los sirvientes. Estaba muy avergonzado, pero me hizo acompañarlo al trabajo y me beso y acarició frente a todos. Al hacerlo me sentía muy avergonzado, pero a la vez fascinado de poder expresar mis sentimientos y deseos en público.

Para todos fue evidente que era su mujer, su amante. Los 2 primeros días me sentía muy avergonzado, pero poco a poco empecé a aceptarlo más naturalmente.

Jack me hizo completamente sumiso a sus deseos, una tarde en un corral, frente a dos peones me bajó los pantalones dejando ver mi lindo y redondo trasero cubierto por un hilo dental, y lubricándome con vaselina me penetró e hizo el amor frente a ellos. Al eyacular subió mis pantalones y me mando a lavar.

Cada día Jack era más pervertido, y yo no me resistía. Me convertí en su juguete sexual. Después de un mes de relaciones, un día me llevó a un granero donde me desnudó completamente y me montó con lujuria. Al acabar se separó de mi y abrazándome por delante empezó a besarme. Sentí otras manos en mi trasero y traté de resistirme, pero el me inmovilizo y fui penetrado por un desconocido. Aquella situación me excitó mucho y tuve un orgasmo mientras el desconocido me poseía. Al acabar, otro hombre tomó su lugar. Jack continuaba besándome con lujuria y me vendó los ojos. Esa tarde fui montado por varios hombres que eyacularon dentro de mi ano y luego en mi boca. Fui un juguete sexual de ellos. En la noche Jack me amarró a la cama y separando mis rodillas boca arriba, golpeó mis testículos con una macana de madera. Grité de dolor, pero él continuó el castigo. Empecé a convulsionar y entonces me desato y empezó a besarme con ternura y me dijo que quería castrarme totalmente.

Esa noche y la siguiente fui castigado, entonces comprendí que corría peligro y decidí alejarme.

Tuve que ir al psicólogo, pues Jack se volvió un lazo emocional muy fuerte en mi vida. Me llamó muchas veces y finalmente consentí en verlo.

No me le pude resistir y copulé lujuriosamente con él. Me dijo que me amaba y quería como mujer.

Quiero castrarte completamente, para que seas mujer completamente, y me pidió que fuéramos a hablar con un doctor. Accedí y fuimos, el Dr. me puso un fuerte tratamiento de hormonas y Jack de sexo. Ahora estoy asustado, pero decidido a ser su mujer. Ya llevamos un mes juntos y me ha hecho cosas lujuriosas en público y me ha entregado a otros peones. Antes sentía miedo, ahora empezó a gustarme eso

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