Sexo en la nieve

Soy una mujer muy deportista que practica muchos deportes distintos, entre otros me encanta la nieve y este año decidí probar la moto de nieve para adentrarme en el bosque y sentirme libre, y allí me ocurrió una experiencia increíble de sexo, en la fría y blanca nieve.

Alquile una moto y me perdí en el bosque haciendo locuras, arriesgue demasiado y volqué con la moto, no sé que paso, pero al recobrar el conocimiento, vi a un hombre muy atractivo haciéndome el boca a boca, para reanimarme, no se  bien si porque creí que era un sueño y aquello no me estaba sucediendo, empecé a besarle, él quedó un poco parado, pero al ver que yo seguía, comenzó a besarme y acariciarme.

Me cogió en brazos y me poso sobre su moto de nieve y me desabrocho la cremallera del mono de nieve, dejando al descubierto mis pechos, hacía mucho frío, pero yo solo sentía un fuego que recorría mi cuerpo como un volcán a punto de estallar, yo me recline y el de pie con las piernas a ambos lados de la moto, le desabroche la cremallera poco a poco, lamiéndole el pecho y bajando, a la vez que la cremallera, chupándole todo el cuerpo hasta que llegue a su polla dura y grande.

Empecé a masturbarle y gemía de placer, empecé a acariciarle los huevos y el me cogió de la cabeza y me la empujó hasta su polla para que se la chupara y así lo hice, la metí toda en mi boca y se la chupe como nunca se lo hicieron, cuando llegaba a la punta, de vez en cuando, sin saber el momento, hacia que mis dientes le rozaran el prepucio, cada vez con más fuerza, hasta llegar a morderle con cierta fuerza, pero sin pasarme, los gritos eran de un placer jamas sentido, no de dolor, cuando más cachondo lo vi, con la mano que le acariciaba los huevos, fui llevándola hasta su culo y empecé a acariciarlo, no sabia como iba a reaccionar, pero dicen que es el punto g del hombre, así que seguí hasta descubrir si era verdad.

Empecé a meterle el dedo y el se volvió loco de placer, pero no quería que se corriera tan pronto, a si que pare, el súper cachondo, me arranco el mono, me tumbo en la moto y me follo como un animal en celo una y otra vez, estaba poseído, me dio la vuelta y me puso de rodillas en la moto, dándole la espalda y el se puso de pie en el sillín y me la metió por el culo, agarrándome de las caderas, que empujaba con fuerza hacia el, me encantaba, nunca me la habían metido por detrás, pero era increíble, nunca había sentido tanto placer y cuanto más fuerte empujaba, más me gustaba.

Yo estaba en éxtasis, y el me daba cachetes  fuertes en las nalgas, no pude más y me corrí, como nunca antes, a la vez que me metía los dedos en el coño para extender el orgasmo.

El, al oír mis gritos y cogerle los huevos, acariciarlos mientras le gritaba que se corriera dentro de mí, y que me lo diera todo, no pudo resistirse, y se corrió hasta que hecho su ultima gota.

Entonces nos dimos cuenta del frío que hacia, así que nos vestimos con rapidez y una vez que me ayudo con mi moto nos despedimos para no volver a vernos nunca, pero jamas se me olvidara esa aventura de sexo en la nieve.



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