Sexo en la red

En la palma de tu mano crece,

crece tu virilidad.

?

Cuál madreselva,

en primavera.

! oh corsario!

?

Eres el hombre que en las sombras de la noche

posee mi cuerpo

y el que circunda mi pubis,

cuál serpiente sigilosa.

?

Eres quién conquisto mi corazón, cuerpo y alma.

Con versos deshojados de su cordillera imaginaria.

?

Eres tú, mi ciber hombre.

El que invade mi lecho, con sus caricias furtivas,

el que empapa mis sábanas,

con su cálido efluvio de simiente sublime.

?

Eres el hombre que diluye,

su virilidad total

en mi entrepierna digital, que se contrae en espasmos de éxtasis al contacto de mi carne sedienta de tu sexo intangible en la distancia.

?

Mi hombre invisible,mi hombre etéreo, mi hombre impalpable, que jamás he podido tocar en la realidad.

?

Y sin embargo

me hace experimentar

orgasmos exquisitos cual suculento manjar.

?

Así eres y así te conocí, escondido en la red, al amparo de una pantalla, mi corsario ladrón que robó mi corazón.

?

Aquel día que rozaste con tu lengua digital

mi selva púbica, que ahora sólo se estremece de placer al contacto de un teclado, imaginando tus manos.

?

Mi ciber hombre.

?

El que por las noches a altas horas de la madrugada,

clama mi nombre en susurros ahogados, navegando por mi vientre imaginario,

cuando la pasión domina tu sexo sediento de mí tras tu pantalla.

 

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