¿Te consideras buen/a amante en la cama?

Ni orgasmos ni despliegue postural. El único modo de aprobar entre las sábanas pasa por responder afirmativamente a la siguiente pregunta: ¿Te consideras buen/a amante en la cama?

Tenemos una visión muy deportiva del sexo. Cuando pensamos acerca del rendimiento en la cama (sobre todo, el nuestro), lo entendemos en términos que cualquiera pensaría que tienen más que ver con una disciplina olímpica que con una relación íntima. De ahí que los hombres tiendan a asegurar que duran mucho tiempo en la cama, como si de corredores de maratones se tratase. Un buen rendimiento en la cama parece sinónimo de un buen rendimiento deportivo.

No hay señales o competencias universales que nos garanticen que somos buenos amantes, porque cada cuerpo y forma de entender el placer es diferente", continúa Lucas. "Hay una cosa común: el sexo hecho con autenticidad. Forzar nuestros movimientos como hemos visto en la peli porno o hemos leído en Internet puede alejarnos de lo que realmente nos gusta y nos pide el cuerpo. El buen amante es el que disfruta con lo que está haciendo".

Se trata de olvidarse por unos instantes de los genitales y detenerse en todo aquello aparentemente no sexual.

Una generosidad previa

La mayoría de nosotros quiere agradar y hacer feliz al otro, tanto si estamos teniendo un encuentro ocasional como si la relación es a largo plazo. Fernando Salas nos tranquiliza: "Si nuestra pareja se encuentra contenta y sigue teniendo el deseo de acostarse y tener sexo con nosotros, es que somos buenos en la cama.  No hay más!!, no tiene más razón que esa!!.

Debe existir la compenetración intensa, la entrega total y el deseo ferviente de hacer feliz al otro. Si ambos amantes están en esta sintonía se consigue un disfrute supremo”.

Ser bueno en la cama es cosa de dos. Nadie es bueno ni malo: hay un acto sexual pleno. Por supuesto hay personas que tienen más capacidad para disfrutar y dar placer, y suelen ser aquellas que no temen a su cuerpo. No hay fórmulas mágicas ni afrodisíacos. Cuanto más finjas tus sentimientos, más dificultades tendrás para ser bueno. Para dar placer lo primero es saber recibirlo. Es cuestión de autenticidad y espontaneidad".

Y no siempre podemos ser los mejores: a veces, para llegar al orgasmo, su compañero requerirá de la autoestimulación. "Pero esto no necesariamente quiere decir que seamos malos en la cama, sino que podemos tener un mal día, simplemente. Si se repite una y otra vez, debemos buscar la ayuda de un especialista”. Ojo: en términos generales, se entiende que con el orgasmo el fin supremo se vería cumplido."Pero no siempre es así", .

"En sociedades orientales en las que se practica el sexo tántrico, se estimulan las zonas erógenas de la pareja de manera suave, luego intensa, variando el ritmo de excitación una y otra vez, incluso durante más de una hora, sin necesariamente llegar al clímax”. Usted y su pareja marcan las normas. Es más: que uno de los dos llegue al orgasmo no garantiza la generosidad del otro.

Algunos truquitos: Lee atentamente...

Todo empieza por los ojos,Besos,muchos más besos, Aguantar más de quince minutos.Variedad.Pocas preguntas. Dejar actuar al otro, no limitar y sobretodo:

Palabras. Todas las mujeres coinciden en que el clítoris está en los oídos.Y de paso sea dicho a los hombres les excita muchisímo.

¿De dónde proviene la frustración sexual? Probablemente, de los miedos que se derivan de los cánones impuestos de lo que debe ser buen sexo.

“La persona buena en la cama no es tan solo aquella que sabe cómo articularse rítmicamente en largos períodos”,  y concluyo el artículo. “Es aquella que anima, apoya y legitima a nuestros 'yoes' más íntimos al mismo tiempo que es muy consciente de sus deseos y entusiasmos privados. Es una desnudez mutua de la mente, posible a través de la confianza”.



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