Un día de deseos y perversiones en el Salón Erótico de BCN

En la explanada principal del Salón Erótico de Barcelona, un joven anima, micrófono en mano, el cotarro. Una pareja hetero de casados son protagonistas de sus comentarios. «Esta pareja quiere practicar sexo en directo para todos nosotros», dice el speaker, tras haber conversado con el marido. «Una felación en público», ella accede. Los espectadores hacen corro y preparan sus móviles para grabar el momento.

En poco tiempo él llega al orgasmo. Sonríe, satisfecho, a los que graban. «Ahora, con el feminismo, ellas también tienen que quedar satisfechas», suelta el animador a través de la megafonía, como intentando concienciar al público, aunque con esos comentarios no se sabe qué es mejor. Ella no quiere, niega con la cabeza. Su pareja, sonriente, intenta convencerla. Ella parece avergonzada. Él se arrodilla, cunnilingus. Ella no sabe cómo pararlo y, enseguida, dice que también ha llegado al orgasmo. Solo ella puede saber si es verdad o ha fingido para terminar con una situación embarazosa. Vaya tela.

Un joven reparte flyers de Cam4, webcams gratis. «Ven y exhíbete, puedes ganar miles de euros rápido», se lee en el panfleto. En el estand de Sexclusive ofrecen representación para artistas de eventos, tales como despedidas de solteros y solteras. Llegamos al expositor de Club 69, también una agencia de eventos eróticos. Hablamos con Jaume, que gestiona Lleida 69, la sucursal allí. «Hacemos lo que se nos pida, llevamos lo que nos solicitan a fiestas privadas, trabajamos con gente amateur», relata. «Lo que más nos piden son tríos. Nos suelen pedir chichas para hacer tríos», prosigue.

Espartaco tiene 31 años y es uno de los artistas representados por Club 69. «Hago de todo, desde striptease a show de pareja en vivo», cuenta. «Voy con mi compañera a una fiesta y nos lo montamos en vivo; con los clientes no solemos tener sexo por seguridad», añade Espartaco, que relata que llevan un riguroso control de analíticas para evitar el contagio de ETS entre compañeros del Club 69. «Mi familia no sabe nada y mis colegas, cuando se lo conté, fliparon».

«Pornoeducativo.com es el primer proyecto mundial de educación sexual basada en contenidos explícitos», explica uno de los integrantes de este proyecto. La idea, desarrollada por un equipo de psicólogos y sexólogos de Valencia, intenta enseñar sexualidad a través del audiovisual. ¿Cómo hacer una felación o un cunnilingus? ¿Cómo generar placer sexual en una persona con diversidad funcional, con problemas de movilidad? ¿Cómo facilitar la eyaculación femenina?

«Hay temas tabú que intentamos explicar a través de nuestros vídeos. Por ejemplo, si una persona tetrapléjica puede tener o no una erección y llegar al orgasmo, son temas que no se suelen tratar», explica este sexólogo, advirtiendo: «La sociedad rechaza para muchas personas el derecho a la sexualidad. Desde nuestra iniciativa intentamos resolver todas estas dudas y romper estereotipos».

 

Una exposición; se titula Lla ves; entramos. Televisiones que emiten simultáneamente. Una chica huye, ciudad a través, de un comando armado que intenta acabar con ella. La chica corre, se esconde, grita horrorizada. Se encuentra con personas que no le ayudan, se limitan a grabarla con el móvil. Es una secuencia de un capítulo de Black Mirror. En otra pantalla, cargas policiales durante el 1-O en Barcelona. En otra, porno mainstream. Otra: violencia extrema, Siria. Otra: un hombre se queda dormido tras el orgasmo y la mujer se levanta insatisfecha de la cama. Frente a las pantallas, una cama, sábanas blancas, cojines, para contemplar los audiovisuales en posición horizontal.

La cama y los televisores conforman la primera sala de la exposición Lla ves. En la segunda sala, un armario, recuerdos y objetos escondidos; la intimidad. Unas piernas abiertas de un maniquí con las bragas manchadas de sangre y una mano con los dedos manchados del mismo color sangre. Un antifaz, un dildo, condones, cinturones de cuero, velas aromáticas… Se contraponen imágenes violentas y obscenas de nuestro día a día, la normalidad social, la primera sala; y nuestros secretos de los que no nos atrevemos a hablar, la normalidad íntima y personal, la segunda. «¿Qué es más perverso?», invita a reflexionar la exposición, sobre la doble moral.

El pabellón deportivo de Vall d’Hebron acogía el Salón Erótico de Barcelona, que este año tuvo lugar desde el pasado 5 de octubre hasta el 8. Una multitud de expositores, escenarios, muestrarios y tiendas en las que se recoge una amplia oferta de situaciones, objetos y proyectos para las más diversas identidades, perversiones, deseos y anhelos sexuales. Sobre un escenario, actriz y actor realizan las posturas sexuales más cotizadas.

El público, casi todo masculino, no levanta los ojos de sus tablets y smartphones con los que graban la escena, un souvenir para llevarse a casa, para compartirlo en algún foro, para colgarlo en un blog de contenido para adultos. En el momento de la felación, el público aumenta. Algunos se tocan el paquete, miradas profundas.

Además de los escenarios con prácticas sexuales diversas, de todo tipo, el Salón Erótico de Barcelona, que este año cumplía 25 años y estaba centrado en la denuncia de los abusos sexuales a menores, ofrecía mucho más. Un aula de sexo y una escuela sexual ofrecían talleres, charlas y masterclases de distinta índole, como eyaculación femenina, masajes genitales, inteligencia sexual, fotografía o poesía erótica.

También había un plató de cine X, un área de piercings y tatuajes, una zona swingerpara el intercambio de parejas, un bulevar donde los profesionales del sector mostraban las novedades en artículos, películas o lencería… También zonas temáticas. En Enclavegay, todo lo destinado al público LGTBI. En Extasia, el erotismo y esoterismo se daban la mano. En el área BDSM, amos y esclavos llevaban a cabo distintas performances. Fotografía, ilustración, instalaciones sonoras, suspensiones corporales, presentación de materiales audiovisuales… Todo esto, en Sex Art.

Y así, stand tras stand, flyer tras flyer, espectáculo tras espectáculo, este año visitaron el Salón Erótico de Barcelona un total de 27.000 personas, lo que lo convierte en el evento europeo más importante del sector. Desde el porno mainstream que reproduce roles y prácticas sexuales mayoritarias, la norma, hasta nuevas prácticas y tendencias que rompen con lo establecido, haciendo del sexo algo inclusivo, para todo el mundo. Una visita que no deja indiferente a nadie, sean cuales sean las aspiraciones de quien las visita.

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