Una paja mental

Ardía de deseos por comerle la boca,esconder mis manos por sus orificios, empapar su culo a lametones y fundir mi lengua con el borde rosáceo de su coño, pero solo era nuestra primera cita y no quería enseñar todas mis cartas, así que aguanté el dolor que a mi polla inflamada le provocaba la presión dentro de mis pantalones con un"lo he pasado bien" y dos besos en la mejilla me despachó Elena aquella noche.

Viéndola entrar en su portal ideé mil perversiones, sería su perro, ella mi puta, desnudos, cachondos tirados por el suelo, gozaríamos del vicio que nuestros cuerpos soportasen, buscando la única verdad del mundo. A tomar por culo la crisis, su coño sería engullido por mi boca de viejo hambriento.

Se giró y cuando esperaba un gesto cómplice por su parte, solo recíbi una sonrisa y un salud monárquico de su mano. LA odié, bueno, podría haberla odiado si no fuera porque mi polla me impedía y era más el dolor del deseo contra mis vaqueros que el jarro de agua fría que aquel gesto mojigato me había lanzado.

Pensé " estoy como un perro empalmado y cachondo, ven aquí y fóllame", pero la puerta se cerró y allí me quedé sin futuro.

Cerré los ojos, me baje la cremallera e imaginé mi lengua ajustada a su agujero, resbalando por la eterna hendidura de su raja, inflando su coño de gozo, sintiendo la vida en cada uno de sus gemidos.

Bombeé mi polla, frenético, acariciando impúdicamente mi glande, imaginando como mi sudor resbalaba por mi frente para caer sobre sus tetas, reptando como culebras en el Apocalipsis, oyendo nuestros cuerpos golpeados por la humedad del éxtasis, salvajes.

Mis manos abrían sus nalgas y mi mirada de macho en celo devoraba sus agujeros con curiosidad e incontinencia. Follaba sus culo a destajo mientras me gritaba pidiendo más, sus tetas bailaban al ritmo de mis embestidas cuando....el móvil sonó; - ¿Elena? ¿si?...dime.

-Carlos, estás tardando mucho, y no me gustaría empezar sin ti. Te he dejado la llave de mi casa en la guantera, te espero desnuda en la bañera.

No tardes mucho.

Aquelló me sonó a música celestial y claro no hay que hacer esperar a las damas, y Elena lo era.

Luego descubrí que además de eso, era mucho más.

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