Adicción al sexo o alto rendimiento sexual…¿es lo mismo?

Existe una gran controversia a la hora de hablar de adicción al sexo.

Es cierto que podemos generar adicción a cualquier conducta o sustancia que nos produzca sensaciones de placer y bienestar, pero la clave de la adicción está en que aquello a lo que se es adicto produce cambios bioquímicos en nuestro organismo capaces de crear sensaciones placenteras. Entonces, a nivel sexual la persona que es adicta depende del placer que le produce la conducta sexual. ¿Significa esto que experimentar placer sexual puede ser algo negativo? Obviamente no, el placer es algo inherente a la sexualidad, por tanto ni es algo malo ni todos somos adictos al sexo. Entonces…¿cuándo puede considerarse un problema?

Si bien es cierto que la persona adicta al sexo necesita ponerse en manos de un profesional por razones que a continuación veremos, esta adicción no es considerada una patología mental. Es necesario dejar claro que una persona con alta libido o alto deseo sexual no es lo mismo que una persona adicta al sexo.

 

Alto Deseo Sexual

alto deseo sexual

 

Es muy común ver a parejas que su deseo sexual no se corresponde y la persona que tiene un deseo menor o menor interés por buscar o mantener relaciones sexuales suele etiquetar a la otra persona como hipersexual, con la libido por las nubes y utilizar expresiones cómo: “No piensa en otra cosa”, “va salido/a”, “siempre tiene ganas”, etc.

Las personas que se consideran muy sexuales no lo viven como un problema, por el contrario, tener deseo sexual bajo sí se considera una disfunción. Pero… ¿cuánto es demasiado sexo? o ¿cuánto es poco sexo?.

Esto es algo que determina cada persona y cada pareja, nos basamos en la necesidad de llegar a un acuerdo para mantener un frecuencia que nos resulte satisfactoria a cada miembro de la pareja. Por otro lado vemos como parejas muy sexuales o parejas con bajo deseo no suelen tener problemas a nivel de frecuencia y satisfacción. El hecho de tener mucho o poco sexo, la frecuencia de las relaciones, lo determinamos nosotros mismos, al fin y al cabo cada pareja es un mundo y cada persona tiene unas necesidades y deseos diferentes.

 

Por tanto, ser muy sexuales no nos hace ser adictos al sexo. Estas personas:

  • Viven intensamente su sexualidad.
  • Suelen ser abiertas a sus preferencias y prácticas sexuales.
  • Se sienten satisfechas después de mantener relaciones sexuales.
  • Disfrutan de su sexualidad, siendo está una parte más de su vida.
  • Disfrutan de la masturbación, les resulta placentera y relajante.
  • Utilizan la pornografía para fantasear y divertirse, como un complemento.
  • Utilizan el sexo como forma de relacionarse, ya sea en pareja o relaciones esporádicas.
  • Pueden tener relaciones estables, siendo su pareja una persona individual con gustos, preferencias, derechos y límites, no un objeto sexual en sí.

Por tanto, entendemos que una persona con alto deseo sexual disfruta su sexualidad igual que otra persona cualquier, simplemente muestra un interés más activo en torno a las relaciones sexuales y la sexualidad en general, con la finalidad de obtener ese placer que a todos nos genera por igual (obviamente siempre y cuando no haya ninguna disfunción o patología que nos haga sufrir por nuestra sexualidad).

Adicción al sexo

adicción al sexo

 

Cuando hablamos de adicción al sexo hacemos referencia a la conductas repetitivas y compulsivas dirigidas a mantener relaciones sexuales. Estas conductas no pueden frenarse y vas dirigidas a la propia satisfacción, se escapan del control de la persona, interfiere significativamente en su vida (a nivel laboral, familiar, de relaciones, etc.) y son conductas que no se pueden dejar de practicar a pesar de que haya sentimientos de culpa, conlleve a una ruptura de pareja, pueda dañar a su familiar, haya temor a contraer alguna ITS, le conlleve a problemas económicos o incluso amenaza o pérdida del trabajo.

La persona que es adicta al sexo busca constantemente llevar a cabo conductas sexuales: todos sus pensamientos, comportamientos, fantasías, motivaciones fisiológicas y ansias de llevar a cabo relaciones sexuales, no le sacia. Este comportamiento va dirigido a aliviar un malestar, es decir, no busca estar bien sino cómo reducir su ansiedad a través de todas estas conductas sexuales y, a su vez, reducir el malestar general que esto le causa.

Las personas adictas al sexo:

  • Se sienten culpables e intentan disminuir sus sentimientos de vergüenza con más sexo.
  • Todo en su vida gira en torno al sexo.
  • Promiscuidad, sus parejas sexuales son un instrumento de placer, encuentros breves sin un componente afectivo, sólo sexo, ya sean hetero u homosexuales.
  • Frecuentemente recurren a la masturbación, encuentros con desconocidos, cibersexo, pornografía, prostitución, líneas eróticas…
  • Llevan a cabo conductas degradantes para ellos y los demás.
  • El orgasmo les genera insatisfacción, por tanto siguen buscando compulsivamente el placer.
  • Utilizan el sexo como estrategia de afrontamiento, es decir, tanto si están eufóricos como desanimados, llevan a cabo conductas sexuales para celebrarlo o para animarse.

Este tipo de comportamientos conllevan a estas personas a sentir vergüenza por ellos mismos, a aislarse, a tener problemas de autoestima, así como tener problemas económicos que puedan llevarle a la ruina. Por tanto, son personas que necesitan ponerse en manos de especialistas para aprender a controlar esa dependencia que el sexo les genera y el malestar que ello le causa.

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