Costumbres sexuales del Antiguo Egipto o papiros de “dos rombos”

 

Costumbres sexuales del Antiguo Egipto o papiros de “dos rombos”


Mientras que hoy en día sigue siendo impensable presentar a mandatarios o monarcas haciendo el amor –recordemos la sonada retirada de un número de ‘El Jueves’ por su portada–, era algo al parecer no tan raro en el Antiguo Egipto.


Como explica el experto en arqueología egipcia Ethan Watrall, la imagen de Tutankamón apuntando a su esposa arrodillada con un arco probablemente sea una metáfora de una relación sexual, puesto que “disparar”, en egipcio (y en otros idiomas…) equivale a eyacular.

Algo semejante ocurre con el grafiti que supuestamente representa a Hatshepsut y Senenmut en una posición que no deja lugar a la imaginación. Sean ellos no, desde luego se trata de un dibujo pornográfico. Y ni siquiera, el más famoso.

El papiro dos rombos


Si hablamos de sexo en el Antiguo Egipto, es obligado referirse al Papiro Erótico de Turín (1279-1213 a.C.). Un rollo de aproximadamente 260 centímetros de largo por 25 de ancho que muestra 12 relaciones sexuales diferentes en otras tantas estampas.

Fue encontrado por primera vez en Deir el-Medina (en una de las márgenes del Nilo, muy cerca de Luxor) y dejó horrorizado a Jean-François Champollion, el hombre que descifró la piedra Rosetta.

Dijo que se trataba de “una imagen monstruosa y obscena, que me ha dado una impresión muy extraña acerca de la sabiduría y la compostura egipcia”.

Desde luego, tenía mucho más que ver con su compatriota el Marqués de Sade de lo que podía imaginarse.

Los altos dignatarios de la corte y los grandes sacerdotes retozan con prostitutas profesionales, exhibiendo sus penes de tamaño desproporcionado


Hay un poco de cada cosa y para todos los gustos (y paladares): sexo vaginal, anal, masturbación, autofelación y diversas posturas en las que hombres bajitos y gordos con grandes miembros viriles se satisfacen con lo que se ha interpretado que eran prostitutas.

Probablemente, el dueño de la obra era aristócrata, por el buen acabado de la misma.

“Los altos dignatarios de la corte y los grandes sacerdotes retozan con prostitutas profesionales, exhibiendo sus penes erectos y de tamaño desproporcionado, quizás como una burla a su incontinencia”, escribió sobre él el egiptólogo paraguayo Jorge Roberto Ogdon.

“Cada uno de los personajes ilustrados está acompañado por un breve texto que reproduce el diálogo amoroso”, desarrolla el arqueólogo.

“Por ejemplo, una de las prostitutas le dice a su pareja, quien la penetra por detrás mientras ella se apoya sobre sus extremidades: ‘¡Ven y hazme el amor por detrás!’.

¡Una frase que pareciera salida de algún vídeo porno moderno!”.

Sin embargo, el egiptólogo francés Pascal Vernus matizaba que, como ocurre a menudo con las obras de contenido sexual de la aristocracia, su objetivo no era excitar sexualmente al espectador sino divertirlo con transgresiones caricaturescas del comportamiento sexual de las élites.

 

Costumbres sexuales del Antiguo Egipto o papiros de "dos rombos"
Hatshepsut, Senenmut y otras chicas del montón.

Este papiro no es, ni de lejos, el único vestigio que nos muestra hombres con grandes penes en el Antiguo Egipto.

Son relativamente habituales las vasijas y los amuletos fálicos (itífalos), que, como recuerda Ogdon, representan figuras que poseen “un miembro viril de proporciones descomunales, que es sostenido por uno o más personajes subalternos o por su compañera”.

Además de las representaciones tradicionales de coito vaginal, anal, oral u onanismo, también figuran contados casos de zoofilia, en los que el animal ocupa siempre el rol masculino y la mujer, el humano.

Curiosamente, hay quien mantiene que era una forma de esquivar la censura por presentar a dos humanos haciendo el amor. Es el caso, por ejemplo, de la Tumba de los Toros de Tarquinia (Italia).

¿Y esto qué significa?


El egiptólogo Watrall recuerda que “las normas respecto al comportamiento sexual no pueden mirarse desde nuestra perspectiva occidental ya que muchas culturas, tanto pasadas como presentes, no utilizan las mismas categorías que nosotros”.

En otras palabras, no debemos dar por hecho que los egipcios se considerasen heterosexuales, ni que, por lo tanto, Seth y Horus fuesen homosexuales. Por ejemplo, como recordaba R.B. Parkinson en ‘The Journal of Egyptian Archaeology’, el matrimonio era simplemente un actitud social común, pero que no impedía que se produjesen relaciones homosexuales. Eso sí, el adulterio era perseguido y castigado con dureza.

Las relaciones sexuales no eran íntimas, ya que las casas eran demasiado pequeñas y las pinturas presentan siempre gente alrededor

Como añade Charlotte Booth, autora de ‘Las voces perdidas del Nilo’, un retrato de la vida cotidiana del Antiguo Egipto, es muy probable que en la mayor parte de familias el sexo no tuviese un carácter íntimo; no, al menos, tal y como lo entendemos ahora.

“Las imágenes artísticas que apuntan al coito pero que no lo muestran explícitamente dan la impresión de que el sexo no fuese siempre una cuestión privada. Siempre había sirvientes o niños en los alrededores, incluso en la cama”, recuerda la escritora.

Las casas de pueblos como Amarna o El Lahun eran tan pequeñas que era difícil pensar que se pudiese disfrutar de ninguna clase de privacidad.


Entre las curiosidades de la vida amatoria de los egipcios que nos pueden chocar desde nuestra perspectiva moderna (y occidental) se encuentra, por ejemplo, la poca importancia que daban a la virginidad, tremendamente ligada al honor en nuestra sociedad.

También, la peculiar manera en la que evitaban los embarazos en una especie de anticonceptivos ‘vintage’: los egipcios emplearon desde el siglo XVI a.C. la resina de la acacia por sus cualidades espermicidas.  También utilizaban la fruta del árbol junto a miel y dátiles. Desde luego, nunca la anticoncepción fue más sabrosa.

 

Costumbres sexuales del Antiguo Egipto o papiros de "dos rombos"

 

La imagen de Tutankamón apuntando a su esposa arrodillada con un arco probablemente sea una metáfora sexual: “disparar” equivale a “eyacular”

Lo que no es un producto de la propaganda es una mitología con muchos más episodios sexuales que otras tradiciones posteriores como la cristiana.

El dios Atum, “el que existe por sí mismo”, surge del océano (Nun) creándose a sí mismo, algo que ha sido interpretado como una posible autofelación, algo reforzado por la creencia de que el semen era el agua que recorría los ríos.

También Seth y Horus se adelantaron a la sensibilidad LGTBI: tras una brutal pelea y repetidas humillaciones del segundo al primero, ambos dioses terminarían unificándose e incluso Seth alumbraría un hijo de su pareja.

Por lo general, la sociedad aceptaba al activo (supuestamente “masculino”) y repudiaban al pasivo (“femenino”)

Por último destacar la presencia en algunas escenas de unos pequeños frascos que seguramente contuviesen algún tipo de lubricante natural, por lo que su aparición puede ser una pista para indicarnos una penetración anal.

Textos


Los fragmentos de textos que han sobrevivido y aún son legibles no aportan ningún dato que pueda ayudarnos a descifrar el objetivo de este papiro, ya que están relacionados con expresiones de goce y lujuria. Aunque puede ser que fuesen añadidos posteriores ya que están escritos apresuradamente en los márgenes del pergamino.

“… Ven detrás mío con tu amor, ¡Oh Sol, has encontrado mi corazón exaltado, ejercita mi deleite …”

“Mira, ven detrás de mí. Contengo tu placer, tu falo está conmigo…”.

Más allá de lo prohibido


No obstante, aparte de la infidelidad femenina y de las relaciones con mujeres foráneas, ¿existían más límites en lo que al sexo se refiere en esta cultura? “Las muestras de arte y literatura erótica que nos han llegado”

“demuestran que los egipcios tenían una idea sofisticada de la sexualidad. Hasta las practicas que podríamos considerar aberrantes eran habituales y estaban, incluso, toleradas, aunque probablemente no fueran del todo bien vistas”.

Un buen ejemplo es la necrofilia. Según el papiro de Ebers, durante el reinado de Amenhotep I se descubrió que los embalsamadores cometían estas prácticas.

No hay constancia de que ninguno de ellos fuera castigado por llevar a cabo dicha parafilia, pero si de que producía un claro rechazo en la sociedad. Prueba de ello es que los familiares de las mujeres fallecidas comenzaron a contratar guardias que vigilaran los cuerpos de las difuntas.

Respecto a la zoofilia también existen diversas imágenes que representan este tipo de prácticas con varias especies animales, aunque no es fácil concretar si dichos grabados ilustraban una realidad o se realizaron simplemente con intención satírica

También se ha encontrado un primitivo dildo fabricado con restos del pene de un cachalote.

La homosexualidad como arma


“No les importaba que dos personas del mismo sexo se quisieran, pero no lo veían bien porque estas relaciones no engendraban hijos. De hecho, en la tumba en la que aparece la imagen de Niankhnum y Khnumhotep aparecen también las de sus esposas y sus hijos.

Así que se piensa que, a pesar de tener esta relación, se casaron y tuvieron descendencia”, comenta Parra. Lo que sí sabemos por los textos es que a menudo las practicas homosexuales entre hombres era considerada como algo que degradaba a la parte más pasiva.

De manera que dejarse penetrar por detrás era considerado una humillación que restaba “virilidad”. “

Y en el caso de un faraón significaba que dejaba de tener lo necesario para ser rey. De hecho hay un pasaje que relata que, cuando el rey Seth le estaba disputando el trono de Egipto a su sobrino Horus, un día que están durmiendo juntos, intentó violarlo.

El objetivo no era tener sexo con él, sino quitárselo de en medio”, continúa Parra. Por último, gracias a los papiros médicos también sabemos qué sistemas anticonceptivos usaban.

Píldoras naturales


“El método más curioso era uno a base de excrementos de cocodrilo y planta de acacia que se ponía la mujer en la vagina, que más bien debía tener el objetivo de espantar a su pareja, y no el de impedir un embarazo, pero no era el más común.

En la mayoría de los casos se usaban tampones o telas impregnadas de algo dulce, como la miel, para alterar el PH de la vagina y acabar con los espermatozoides”, 

También hay documentado un método contraceptivo a base de hierbas machacadas y zumo de algarroba. “Esta sustancia es muy ácida, lo que acaba con la motilidad de los espermatozoides”, Además, sabemos que su Viagra particular consistía en hacer ofrendas de penes tallados en  madera a los dioses para recuperar la virilidad perdida.

También ha llegado hasta nuestros días información de algunos de los alimentos que consideraban afrodisiacos.

La lechuga, por ejemplo, era la planta sagrada del dios de la fertilidad y la cebolla se consideraba un estimulante sexual tan potente que los sacerdotes con voto de castidad tenían prohibido comerla.

 

¡Habrá que probarlo!

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