Intercambio de parejas

Intercambio de parejas

Intercambio de parejas

Soy una mujer joven muy guapa, llevo cinco años casada pero por desgracia, no nos va muy bien, sexualmente hablando.

Nuestro problema es la rutina y la monotonía, siempre hacemos lo mismo de la misma forma y en el mismo orden.

No sabíamos como solucionarlo hasta que un día una pareja amiga, hablándolo en una cena, nos comentaron que a ellos también les había pasado y que lo solucionaron.

Les preguntamos como y nos explicaron que fueron a un local para hacer intercambio de parejas y que siguen acudiendo, nosotros nos sorprendimos mucho de que fueran pero pasando los días decidimos ir.

Al entrar estábamos muy incómodos, pero fuimos conociendo a la distintas parejas y eran como nosotros, gente normal que quiere disfrutar del sexo.

A los dos nos gustaron un matrimonio muy elegante y sexy, y hablando con ellos también les atraíamos.

Sin apenas darme cuenta, yo estaba besándome con el, delante de mi marido y ella besándome el cuello desde atrás, a la vez que mi marido le acariciaba el culo por debajo del vestido.

Empecé a bajarle la bragueta y acariciarle su dura polla. A la vez que iba bajando por el pecho besando todo su cuerpo musculoso.

Mi marido estaba sentado en un gran sofá, mientras la otra de rodillas ante el, le estaba chupando la polla, nunca me lo imagine, pero eso me excito y me puso más cachonda aun.

Me arranco toda la ropa, me cogió con sus fuertes brazos,se metía entre mis muslos y elevándome del suelo, me agarre a su cuello entrelazando las manos y comenzó a follarme, mis nalgas rebotaban en sus muslos con cada envestida, que me hacía dar gritos de placer, al notar como me entraba toda la polla hasta el fondo.

Mi marido, tenía a la otra apoyada de rodillas en una pequeña mesita redonda y el agarrándola por las caderas, embistiéndola una y otra vez como un animal.

Metiéndose la por el culo, le vi con una mano agarrarla por el pelo y con la otra dándole con una fusta todo poseído, me sorprendió pero a la vez me excito nunca lo había visto así.

Nos pusimos los cuatro en el sofá yo boca abajo tumbada mientras el se ponía encima de mi y me follaba por detrás.

La chica me levanto la cabeza para meter sus caderas, y agarrándome la cabeza contra ella, para que le comiera el coño y mi marido de pie, metía la polla en la boca una y otra vez.

Con una mano la agarraba por el pelo y la otra por el cuello haciendo un poco de presión pero sin quitarle el aire del todo.

Estábamos todos muy cachondos, oyendo gemir a los demás y empezamos a corrernos todos a la vez. Mi marido se corrió por toda la boca y la cara de aquella chica.  Nunca antes lo había oído gemir de aquel modo.

Ella, entre pequeños espasmos de placer, lo hizo mientras yo tenía mi lengua en todo su coño metida. A la vez que la masturbaba con los dedos por el culo.

Cuando pude notar toda su humedad metiéndose en mi lengua y mi boca, a la vez que el otro me la metía por detrás cada vez con más fuerza y más rápido, también me corrí gritando como nunca antes. Sobre todo, al notar como su corrida inundaba mi culo y parte de la espalda y nalgas.

Sintiendo su semen caliente cada vez que rozaba mi piel.

¡Fue una experiencia increíble! Tanto para mi marido como para mí que sobra decir, que nos vino genial para nuestra relaciones sexuales y nuestro matrimonio. , el intercambio de parejas.

Sin duda ahora lo repetimos muy a menudo.

 

 

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: