Otra manera de disfrutar del sexo

Otra manera de disfrutar del sexo

Otra manera de disfrutar del sexo


Soy una mujer tradicional en todos los aspectos.

Casada con hijos que no salgo sin mi marido y ama de casa.

Una noche tuvimos una cena de empresa con los jefes y compañeros de mi marido.

Eso me marco y descubrí otra manera de disfrutar del sexo.

Todo iba bien, cenamos en un restaurante muy bueno y luego salimos a tomar algo.Más tarde fuimos unos cuantos al chalet de uno de los jefes y no sé si el alcohol o que vi algo que era nuevo para mí.

Fui al baño y me encontré a dos mujeres en una situación más que obscena. Una resultaba ser la mujer del jefe y la otra era la esposa de un compañero de mi marido.

Allí desnudas.

Una reposaba su cuerpo de pie con la espalda pegada a la pared y con una pierna elevada, apoyada sobre el lavabo. 

La otra, postrada de rodillas ante ella y comiendo de su vagina y pasándo su lengua por el clítoris mientras introducía los dedos en su húmedo interior.

Gemía de una manera inusual disfrutando de verdad del momento,mientras yo paralizada, observaba aquella escena nunca vista. No comprendía como dos mujeres podían disfrutar del sexo juntas.

No pude irme, mi cuerpo no me obedecía y mis ojos ávidos de sexo público, no podía ni pestañear. Seguí mirando mientras observaba como cambiaban de postura. 

La que estaba de rodillas se sentó en el baño y con las piernas abiertas y elevadas invito a la otra mujer a que se lo comiera.

No tardo en ponerse de rodillas y comenzó a chuparle los pies y fue subiendo por sus muslos, y comenzó a pasar su lengua por su clítoris haciendo gemir a la otra como una posesa. 

Comenzó por introducir dos dedos y después paso a tres. 

Yo no podía dejar de mirar.

Notaba como me estaba poniendo húmeda y había comenzado sin darme cuenta a tocarme. Ellas seguían a lo suyo como si nadie las mirará.

Una de ellas pasado un rato al verme en el quicio de la puerta observando me sonrió y me guiño un ojo indicándome que me uniera a ellas. Yo no me atreví y seguí mirando. 

Ella gritaba de placer cuando la otra metía y sacaba sus dedos de su coño una y otra vez, cada vez con más velocidad y fuerza. No quería correrse entonces aviso a la otra y pararon, se levantaron y vinieron hacia mí.

Sin más presentación comenzaron a besarme y me acariciaban las dos al unisono a modo de invitación para unirme a ellas. Yo al principio me resistí un poco pero al notar sus labios y manos por todo mi cuerpo, no pude evitar dejarme llevar. 

 Me comenzaron a desnudar.

Me temblaba todo el cuerpo. Nunca había sentido cuatro manos sobre mi cuerpo y desde luego menos siendo de dos mujeres. Una me desnudaba a la vez que me besaba en la parte del cuerpo que quedaba desnuda y la otra me besaba y me susurraba que me dejara llevar.

Una ya estaba de rodillas ante mí, devoraba mi coño y la otra me chupaba los pezones.

Yo me dejaba llevar y estaba disfrutando como nunca antes, sabían tocar en el sitio adecuado y hacían que me estremeciera de placer.

Me echaron en el suelo sobre una toalla y una se puso de rodillas en mi cara mirando hacia mis pechos y poniéndome el coño en mi boca.

Comencé a chuparlo, nunca antes lo había hecho, pero me sabía  rico. La otra echada ante mi coño, se lo comía metiendo su lengua dentro y mordiéndola con maestría hacia que cada vez estuviera más húmeda.

Yo lamia con destreza y le metía los dedos dentro de ella, mientras ella me acariciaba los pechos. Mientras, me decía al oído que no parara que lo hacía muy bien y la tenía a mil, eso me excitaba aún más.

La que me estaba comiendo el coño le comenzó a estimular el culo pasando su lengua y metiéndose dentro. Nunca creí que me fuera a gustar eso, pero estuve segura de que me gustaría cuando note como me introducía uno de sus dedos dentro del culo y a la vez me comía el coño.

Yo estaba como loca y les dije que no podía aguantar más que quería correrme. Pero ellas, queriendo prolongar el placer no me lo permitían. 

Lo haríamos las tres juntas a la vez.

Comenzamos a hacerlo con más intensidad. Yo devoraba su exquisito coño,  le metí la lengua hasta el fondo.  Ella a su vez, me comía los pezones. Mientras al unísono la otra me comía la entrepierna y me metía un dedo en mi estrecho ano.

Mientras, ella también se estimulaba.  Ya no pudimos mas y una se corrió en mi boca dándome todo su jugo y yo inunde la lengua de la otra. Mientras gritamos las tres a la vez de placer al llegar al orgasmo.

Nunca creí que se pudiera disfrutar tanto del sexo, pero fue así y descubrí otra manera de disfrutar de este.

Volvimos al salón con nuestros maridos. Nos dijeron extrañados que habíamos tardado mucho y como  era posible pudiéramos hablar tanto en el baño.

Nosotras nos reímos y ellos no entendieron nada. Esta no fue la última vez que lo hicimos, cada vez que ellos tenían reunión de trabajo nosotras quedábamos.

Y ya os podéis imaginar en lo que nos entre tenemos.

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