Secretaria Sumisa

Secretaria Sumisa

Donde trabajo mi jefe todo el día se me insinuaba descaradamente, él sabe que soy casada y eso no lo detuvo nunca.

-¡No…no…por favor, saque su dedo de ahí…

Me hacía ir a su despacho y me quitaba las bragas y así me traía todo el día en la oficina metiéndome el dedo en el culo y en mi coñito.

-¡Aaahhhh…ya me lo metió en el culito…por favor….aahhhh….ya…ya…

Después de eso, me follaba una y otra vez.

No dejaba de follarme hasta que me llenaba el culo, así me convirtió en su puta.

Yo era casada y me dejaba follar por mi jefe, otras veces me llevaba a un hotel y ahí me lo hacía durante toda la tarde.

-¡No sea así conmigo señor…soy casada…esto no esta bien…aahhhhh….¡-

Pero eso, era precisamente lo que a él más le gustaba, que estaba casada y era su secretaria, y yo me lo tomaba como un trabajo extra, fuera de horario de oficina.

-¡Quítate las bragas¡-

-¡Oh…por favor…se lo suplico…no me las quité…ya no me obligue a andar así… todos saben que usted me hace pasear sin ropa interior, todo son habladurias por mi espaldas….que vergüenza…oh…¡-

Y así seguí trabajando para ese malvado para que todos los demás supieran que el era mi dueño, cuando todos se iban y quedábamos solos, me metía la polla en  la mesa de su oficina, me culeaba hasta por una hora y así me mandaba a mi casa, bien corrida y dolorida.

Había veces que me hacía que se la mamara y que me comiera toda su leche como si fuera una gatita con su plato a la hora de desayunar

-¡Así putita…así…trágate toda la polla de tu dueño¡

Es un perverso que me hace ir todo el día de aquí para allá con sus ordenes sexuales. Si mi marido supiera que mi sueldo es meramente sexual y que no toco mi un solo papel en la oficina furante 8 horas diarias, no sé, lo que pensaría.

Secretaria Sumisa

Cierta vez en una fiesta que fue en su casa  y todos andábamos en traje de baño, con todos los compañeros de oficina y sus esposas y maridos, él quería follarme allí, le daba igual, era tal su obsesión que no le importaba hubiera rumores sobre nosotros.

-¡No…señor…aquí no…por favor…vengo con mi marido….por favor….no me obligue a eso…¡-

Afortunadamente ese día no me follo, pero al siguiente día laboral ya me tenía en su privado, con las persianas bajadas y la puerta cerrada con el pestillo, castigándome por haberlo dejado sin su dosis de secretaria particular.

Yo quiero a mi marido y me dejo follar por mi jefe porque tiene la polla mas sabrosa que yo haya probado, cuando me la da a mamar me vuelvo loca con ella en la boca.

-¡Cállate y sigue comiendo todo esto, se que te encanta zorrita mía….ahhhhh…¡-

Me hace que se la chupe a todas horas y yo apenas si me la puedo meter.

-¡Eso putita…métetela en la boca…así…¿ya ves como si te cabe…?…aaahhhh¡-

Siempre se me corre en la boca y me hace comerme sus corridas y así con el sabor de su leche me manda a ver a mi marido.

A todas horas me usa, en un día me la mete hasta tres veces en su oficina.

-¡Ya se la chupé ayer…¡ ¡porque me hace esto…?-

Mis compañeras de la oficina ya saben que cuando me llama a su  despacho privado es para darme una follada bien rica y ellas me oyen gritar y gemir cuando me la mete y me embiste desesperado, oyen mis gemidos desde fuera, pero, nadie hace algún comentario sobre ello, y miran a otro lado cuando salgo de allí.

Otros días me quitaba la blusa y así con mis tetas al aire, me hacía trabajar, insistiendo en que también me quitara las bragas, para transcribirle alguna que otra carta frente a su ordenador del despacho mientras me observaba desde su mesa , masturbándose.

Secretaria Sumisa

-¡Soy su secretaria…no su puta…¡ ¿Por qué me hace esto…?-

Fingía que no me gustaba, pero en el fondo me encantaba ser su puta.

Aparte de ser su secretearía era su puta, su esclava que para poder follar con mi marido tenía que pedirle permiso a él, porque decía que no solo era mi jefe, sino también mi dueño, mi amo.

Desde el primer día que me cogió supe que sería su esclava, su puta particular, solo con el me vengo toda, él me hizo mujer, puta, esclava, todo.

-¿Hoy si me va a hacer cosas…? ¡Si¡ ¿me voy desnudando…?- después de cada follada que él me da, me deja sin ropa interior por la oficina.

A la salida, por la tarde, yo soy la que le suplica que me vuelva a follar, que me de lo mío, me gusta llegar a mi casa con mi esposo bien follada y sin bragas…Soy su esclava sumisa y me encanta…

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